Aparentemente existe una gran confusión entre los consumidores por cómo se nombran los alimentos sin origen animal. Según parece, leche de soja puede prestarse a equívocos, así que en el etiquetado no ha de aparecer la palabra leche porque la ciudadanía la asocia a un mamífero y puede inducir a error. Absurdo y ridículo. Queda rematadamente claro que nos toman por estúpidos. Señores de la industria cárnica y láctea, no nos tomen el pelo y consulten el DRAE. leche | Definición | 3.f. Jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas.
Nacho Esteban (profesor de Lingüística en la Universidad Complutense):
En español siempre nos hemos referido a la ‘leche de coco’ sin que nadie le busque ubres a la palmera. Tampoco tengo noticia de nadie que se haya echado por error leche hidratante en el café. Esta ampliación del significado sucede constantemente en las lenguas, ya que permite economizar las palabras y relacionar conceptos que comparten algunos rasgos.


La mayoría de los términos cárnicos no aluden directamente al animal del que proceden. Albóndiga o salchicha pueden tener cualquier ingrediente y la hamburguesa refiere a un gentilicio.

Las lenguas no son rígidas en sus significados. Evolucionan en la medida en la que lo hacen sus hablantes. Hoy en día recibir un salario o un sueldo no significa que nos paguen en sal o con monedas, el villano de la película no necesariamente vive en una villa, y la policía interpela al ciudadano con un: —caballero…— sin esperar a que se baje del caballo. Esto se debe a los procesos de cambio semántico que atraviesan las palabras a lo largo de los siglos. Todo esto repercute también en la manera en la que se etiquetan los alimentos de los supermercados. Así, hoy en día es imposible que una leche 100% vegetal suscite dudas sobre la presencia de lácteos.


Una hamburguesa vegetal… ¿Es una hamburguesa?
La Comisión Europea va a decidir sobre una enmienda para prohibir que las salchichas o hamburguesas veganas puedan denominarse de este modo.
Hamburguesas o salchichas suelen estar hechas con aves, vacas, o cerdos, no obstante, las opciones veganas van ganando terreno. Ahora en Europa, el Partido Popular Europeo quiere prohibir que en su etiquetado se utilicen estos nombres y la eurodiputada francesa del PPE Céline Imart que nos toma por imbéciles, dijo: Un filete, un escalope o una salchicha son productos procedentes de nuestro ganado, no creaciones de laboratorio ni productos vegetales. Es necesario que haya transparencia y claridad para el consumidor, así como reconocimiento para el trabajo de nuestros ganaderos.
Queda rematadamente claro que esta medida es una nueva concesión de la Unión Europea al lobby cárnico contra los productos veganos. Se ha creado una polémica falsa para intentar que la ganadería industrial no pierda un ápice de mercado. A estos lobbies les importa un pimiento la confusión del consumidor, pero sí sus ingresos.
Queda rematadamente claro que estos políticos están a sueldo de estas empresas, y no les importa legislar en contra de un consumo de opciones vegetales más ecológicas, éticas y hasta nutricionalmente superiores.
Esta enmienda presentada por los populares europeos quiere impedir que el consumo de los productos veganos aumente y su único interés es el de monopolizar los nombres de los productos.
En su novela 1984, George Orwell, relata cómo un régimen totalitario crea la neolengua, diseñada por el Partido para controlar el pensamiento. Se trata de redefinir palabras para que solo signifiquen lo que el régimen permite, controlando así la realidad y hacer inviables mundos contrarios a la ideología dominante.
fuente: ‘Público’ Adhik Arrilucea
Otro perverso ejemplo de la instrumentalización del lenguaje
Eso sí… tenemos unos políticos que son la leche

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