Filosofía y animalismo

El movimiento por los derechos de los animales establece que los animales no humanos tienen el mismo derecho a reclamar la vida y la libertad y poseen los mismos derechos a la existencia que los animales humanos.

Este movimiento bebe en las fuentes del debate filosófico occidental empezando con Pitágoras de Samos (s. VI a. C. 582-500 a.C.) quien adoptó el vegetarianismo ya que consideraba a los animales poseedores de un alma similar a la humana y con idéntica capacidad de amor y de sufrimiento. La ética pitagórica se convirtió en una moral filosófica con el deseo de crear una ley universal de no matar “criaturas vivas”, abstenerse de la ”desagradable matanza estridente” y nunca comer carne.

Rafael Sanzio La escuela de Atenas Platón y Aristóteles

Aristóteles (s. IV a.C. 384-322 a.C.), por el contrario, argumentó que los humanos son moralmente superiores a los animales no humanos porque carecen de razón y, por lo tanto, es aceptable usarlos como recursos. Este razonamiento dio origen al concepto de antropocentrismo, que defiende que los intereses de los seres humanos deben prevalecer sobre cualquier otro. El argumento moral para esto es que la mayoría de los humanos son inteligentes, conscientes de sí mismos, autónomos, usuarios del lenguaje y agentes morales. Desde este punto de vista, los animales y otros seres que carecen de estas habilidades cognitivas complejas tienen sólo un valor instrumental.

Plutarco (s. I y II) en sus dos tratados Acerca de comer carne y Los animales utilizan la razón considera que comer carne es contrario a la naturaleza de los cuerpos ya que la alimentación del cuerpo afecta decisivamente a la calidad del alma. Acerca de comer carne

Porfirio de Tiro (s. III d.C.) filósofo neoplatónico, defiende la abstinencia del consumo de carne para no dañar a los animales. En su tratado Sobre la abstinencia (De Abstinentia) y De la Inapropiedad de matar Seres Vivos para la Comida (De Non Necandis ad Epulandum Animantibus) argumenta que no podemos decir que los humanos merezcamos más respeto que los animales por ser más inteligentes porque hay humanos más inteligentes que otros.

La noción aristotélica de superioridad humana se vio reforzada en la doctrina religiosa que afirmaba que Dios creó a los humanos a su propia imagen y que somos libres de utilizar los recursos naturales –incluidos los animales– para nuestros propios fines.

Agustín de Hipona (s. IV d.C. 354-430) y Tomás de Aquino (s. XIII), dos de los filósofos y teólogos cristianos más influyentes de la Edad Media, mantuvieron esta opinión. Aunque Agustín reconoció que los animales experimentan dolor, sostuvo la creencia de que el valor de un ser está en su racionalidad y capacidad de buscar la “verdad divina”. De manera similar, Tomás de Aquino valoraba el libre albedrío de los humanos y la capacidad de tener una relación con Dios. La falta de autonomía y razón de los animales significa que deben ser guiados por los humanos en todo lo necesario. Curiosamente, Tomás de Aquino reconoció que una alta propensión a cometer actos de crueldad animal puede resultar en una mayor probabilidad de ser cruel con otros seres humanos. Sin embargo, todavía era antropocéntrico en su uso de los animales como medio para lograr un fin. Dado que el cristianismo es una religión dominante a lo largo de toda la historia, este concepto se ha mantenido.

Michel de Montaigne (1533-1592) en el ensayo Apología de Raymond Sebond, confronta animales y humanos, manifiesta que la frontera no está nada clara entre ellos y que no hay razón para sentirnos superiores a los animales. ¿Precursor de la idea de antiespecismo? La hipótesis de Montaigne es que tanto hombre como animales son seres naturales, y en consecuencia la naturaleza les ha provisto de lo necesario para vivir con éxito.

Consideremos, pues, por un momento al hombre solo, sin auxilio ajeno, armado solamente de sus facultades y desposeído de la gracia y conocimiento divinos, que constituyen su honor todo, su fuerza, el fundamento de su ser; veamos cuál es su situación en estado tan peregrino. Hágame primeramente comprender por el esfuerzo de su razón sobre qué cimientos ha edificado la superioridad inmensa que cree disfrutar sobre las demás criaturas. ¿Quién le ha enseñado que ese movimiento admirable de la bóveda celeste, el eterno resplandor de esas antorchas que soberbiamente se mantienen sobre su cabeza, las tremendas sacudidas de esa mar infinita, hayan sido establecidos y continúen durante siglos y, siglos para su comodidad y servicio? ¿Es acaso posible imaginar nada tan ridículo como esta miserable y raquítica criatura que ni siquiera es dueña de sí misma, que se halla expuesta a recibir daños de todas artes, y que, sin embargo, se cree emperadora y soberana del universo mundo, del que ni siquiera conoce la parte más ínfima, lejos de poder gobernarlo? Y ese privilegio que el hombre se atribuye en este soberbio edificio de pretender ser único en cuanto a capacidad para reconocer la belleza de las partes que lo forman, el solo el que puede dar gracias al magistral arquitecto y hacerse cargo de la organización del mundo, ¿quién le ha otorgado semejante privilegio? ….

La presunción es nuestra enfermedad natural y original. La más frágil y calamitosa de todas las criaturas es el hombre, y a la vez la más orgullosa: el hombre se siente y se ve colocado aquí bajo, entre el fango y la escoria del mundo, amarrado y clavado a la peor parte del universo, en la última estancia de la vivienda, el más alejado de la bóveda celeste, en compañía de los animales de la peor condición de todas, por bajo de los que vuelan en el aire o nadan en las aguas, y sin embargo se sitúa imaginariamente por encima del círculo de la luna, suponiendo el cielo bajo sus pies. Por la vanidad misma de tal presunción quiere igualarse a Dios y atribuirse cualidades divinas que elige él mismo; se separa de la multitud de las otras criaturas, aplica las prendas que le acomodan a los demás animales, sus compañeros, y distribuye entre ellos las fuerzas y facultades que tiene a bien ¿Cómo puede conocer por el esfuerzo de su inteligencia los movimientos secretos e internos de los animales?  ¿De qué razonamiento se sirve para asegurarse de la pura y sola animalidad que les atribuye? Cuando yo me burlo de mi gata, ¿quién sabe si mi gata se burla de mí más que yo de ella?  ….

Preciso es también advertir la correspondencia que existe entre el hombre y los animales: algo conocemos los sentidos de los mismos; sobre poco más o menos el mismo conocimiento que los animales tienen de nosotros, y así vemos que nos acarician, nos amenazan o solicitan algo de nosotros, lo mismo exactamente que nosotros de ellos. Por lo demás, advertirnos con toda evidencia que entre ellos existe una comunicación entera y plena, que se comprenden, y no ya sólo los de una misma especie, sino también los de especies distintas:

Los animales domésticos, lo mismo que las fieras, producen sonidos diversos según obran en ellos el temor, el dolor o la alegría. LUCRECIO, V, 1058. (N. del T.)

Por lo demás, ¿qué facultades reconocemos en nosotros que no veamos bien patentes en las operaciones que los animales practican? ¿Hay organización más perfecta ni más metódica, ni en que presida mayor orden en los cargos y oficios que la de las abejas? La ordenadísima disposición de los actos y labores que las abejas practican, ¿podemos admitirla ni imaginarla sin suponerlas dotadas de razón y discernimiento?

Admirados de estas maravillas, los sabios creyeron que había en las abejas una partícula de la divina inteligencia. VIRGILIO, Geórg., IV, 210. (N. del T.)

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ensayos-de-montaigne–0/html/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064_161.html#I_85_

René Descartes (1596-1650) reacciona ante la posición de Montaigne y al final de la quinta parte de su Discurso del Método escribe que los animales carecen tanto de razón como de sentimientos. Los reconoció como criaturas vivientes, pero los caracterizó como autómatas, lo que significa esencialmente que los veía como “máquinas orgánicas”, mientras que los humanos tenían almas inmortales. De esto dedujo que los animales no pueden razonar ni sentir dolor, y por tanto era perfectamente aceptable utilizarlos para fines humanos. *Descartes definió a los animales no humanos como máquinas vivientes, “machina animata”, seres carentes de alma y, por tanto, incapaces de experimentar dolor ni emoción alguna. Así, sus quejidos no serían tales, solo el chirrido propio de un mecanismo que funciona mal, igual que el chirrido de la rueda de un carro no significa que el eje sufra, sino que no está engrasado. *(Kundera)

Es también muy notable cosa que, aun cuando hay varios animales que muestran más industria que nosotros en algunas de sus acciones, sin embargo, vemos que esos mismos no demuestran ninguna en muchas otras; de suerte que eso que hacen mejor que nosotros no prueba que tengan ingenio, pues en ese caso tendrían más que ninguno de nosotros y harían mejor que nosotros todas las demás cosas, sino más bien prueba que no tienen ninguno y que es la naturaleza la que en ellos obra, por la disposición de sus órganos, como vemos que un reloj, compuesto sólo de ruedas y resortes, puede contar las horas y medir el tiempo más exactamente que nosotros con toda nuestra prudencia. Discurso del método

David Hume (1711-1776) reconoce a los animales como algo más que robots sin emociones ni valor. De hecho, afirmó que “ninguna verdad parece ser más evidente que el hecho de que las bestias están dotadas de pensamiento y razón tan bien como los hombres“. Aunque reconoció que existen diferencias en el razonamiento humano y animal, examinó el hecho de que los humanos y los animales tienen la capacidad similar de aprender de experiencias pasadas e inferir experiencias futuras. Esencialmente, está entre los primeros en reconocer el valor intrínseco de los animales. Sin embargo, todavía creía que las capacidades humanas son superiores y que “la noción de justicia se refiere a transacciones entre personas aproximadamente iguales en poder y, por lo tanto, es irrelevante en nuestro trato con los animales”.

Immanuel Kant (1724-1804) concibió el concepto de autonomía, que es “libertad del determinismo casual de la naturaleza”. Esto requiere “tener conciencia de sí mismo y la capacidad de guiarse por la razón”. Creía que los seres autónomos no deberían utilizarse como un medio para lograr un fin. En este sentido, los animales no encajan en su categorización. Como otros seres humanos son seres autónomos, nuestros deberes directos son para con ellos. Sin embargo, también afirma que “si algunos actos de los animales son análogos a los actos humanos y surgen de los mismos principios, tenemos deberes hacia los animales porque así cultivamos los correspondientes deberes hacia los seres humanos”. Lo que significa que no tenemos deberes directos con los animales. Sin embargo, si el trato inhumano hacia los animales contribuye negativamente a la humanidad, entonces tenemos el deber directo de detenerlo.

Cuando Kant desarrolló su teoría ética, considerada todavía la principal teoría ética de la modernidad, incluyó su preocupación por los animales y puso por escrito su indignación contra quienes matan a sus perros cuando envejecen: “Cuando un perro ha servido durante mucho tiempo fielmente a su amo, he de considerar esos servicios prestados como análogos a los humanos, por lo que debo retribuírselos y procurarle un sustento hasta el final de sus días cuando ya no pueda servirme más, en tanto que con este comportamiento secundo mis deberes hacia la humanidad tal y como estoy obligado a hacer. (…) Tenemos deberes para con los animales, puesto que con ellos promovemos indirectamente los deberes para con la humanidad. Según esto, cuando alguien manda sacrificar a su perro porque ya no puede seguir ganándose el sustento, no contraviene en absoluto deber alguno para con el perro, habida cuenta de que éste no es capaz de juzgar tal cosa, pero sí atenta con ello contra la afabilidad y el carácter humanitario en cuanto tales. (…) Aquél que se comporta cruelmente con ellos posee asimismo un corazón endurecido para con sus congéneres. Se puede, pues, conocer el corazón humano a partir de su relación con los animales. (…) Cuanto más nos ocupamos de observar a los animales y su conducta, tanto más los amamos, puesto que tenemos ocasión de ver cómo cuidan de sus crías; de esta forma ni siquiera seremos capaces de albergar pensamientos crueles hacia el lobo”

Kant, Immanuel, Lecciones de ética——-fuente: MARTA TAFALLA

Arthur Schopenhauer (1788-1860) enuncia que “el olvido intencional en el que los moralistas han dejado a los animales es bien conocido, no tienen derechos. Si hablamos de moral, no tener consideración por los animales es una doctrina repugnante, grosera y llena de barbaridades“.

La inclusión de los animales dentro de su sistema filosófico es de gran trascendencia, como quedará patente en Los dos problemas fundamentales de la ética (1840) “La conmiseración por los animales va estrechamente unida a la bondad de carácter; se puede afirmar que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona”. Ahora, cuidado, ya que: “El hombre no debe compasión a los animales, sino justicia“, así como en Parerga y Paralipómena (1851), donde *Schopenhauer reflexiona sobre las consecuencias éticas que se derivan de la particular posición de los animales en el mundo y en concreto en su relación con el ser humano. La consideración moral que los animales le merecen es traducida en la atribución de derechos. Schopenhauer considera que el origen del auténtico derecho no es legal, sino metafísico. Defiende la existencia de derechos naturales, que él denomina morales. No obstante, considera útil el derecho positivo para proteger a los seres humanos entre sí y de sus gobernantes. Esa utilidad se extiende a los animales, que pueden y deben ser protegidos de la maldad del ser humano a través de la aprobación de una legislación disuasoria y represora, ayudada por la presión social del ejemplo.*

  • *Ana Rodríguez Quetglas, «Los derechos animales según Schopenhauer». Schopenhaueriana. Revista española de estudios sobre Schopenhauer-número 3- a 200 años de El mundo como voluntad y representación

Karl ​​Marx (1818-1883) que despreciaba los movimientos por los derechos de los animales, compartía la visión kantiana/hegeliana de que el valor intrínseco de la humanidad deriva enteramente de lo que distingue al “hombre” de los animales y que la naturaleza (incluidos los animales) es simplemente el escenario en el que los humanos representan sus poderes únicos de especie prometeica para el trabajo cooperativo consciente y creativo. (Incluyó a “miembros de sociedades para la prevención de la crueldad hacia los animales” junto con “miembros de abstemios fanáticos” en su lista de campañas moralistas inútiles). El resultado, en palabras de Benton, es un “narcisismo de especie bastante fantástico

Benton, Ted. 1988. “Humanism = Speciesism? Marx on Humans and Animals.” Radical Philosophy 50: 4–18.

fuente: Derechos de los animales, multiculturalismo y la izquierda Will Kymlicka and Sue Donaldson (traducción de Luisa Claver)

Los filósofos utilitaristas han impactado enormemente en el pensamiento de los activistas por los derechos de los animales. Jeremy Bentham (1748-1832), filósofo y reformador social inglés considerado como el padre del utilitarismo moderno. La esencia de su teoría es “maximizar el equilibrio entre el placer y el dolor en aquellos afectados por la propia acción”. Se le considera uno de los primeros defensores de los derechos de los animales debido a su reconocimiento de los animales como seres sintientes y critica la crueldad y el sufrimiento infligidos a los animales.

Léase extracto de AN INTRODUCTION TO THE PRINCIPLES OF MORALS AND LEGISLATION al final de este enlace

En 1861, John Stuart Mill publicó Utilitarismo, en el que amplió los conceptos de Bentham. Sostuvo que el utilitarismo “acepta como fundamento de la moral la utilidad o el principio de la mayor felicidad” y que las acciones son correctas en la medida en que tienden a promover la felicidad, e incorrectas en la medida en que tienden a producir lo contrario. Por felicidad se entiende el placer y la ausencia de dolor; por la infelicidad, el dolor y la privación del placer. Consideró que no todos los placeres son iguales y creía que unos eran superiores a otros. El “principio de la mayor felicidad” de Mill es parte de esta categorización. Valoraba la felicidad sobre el placer porque considera que el placer es una gratificación, pero no una realización. Los conceptos de utilitarismo de Bentham y Mill allanaron el camino para los filósofos contemporáneos de los derechos de los animales.

En el siglo XIX, se inicia el movimiento de protección de los animales. Uno de los primeros hitos fue la fundación de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales en Inglaterra en 1824. Estos movimientos buscaban la creación de leyes que protegieran a los animales de los abusos y el maltrato. También es importante tener en cuenta el impacto que tuvo la revolución industrial, al aumentar la población en las ciudades en detrimento del estilo de vida rural, con un cambio de paradigma en la percepción de los animales como “compañía” en lugar de meros instrumentos de trabajo.

En Turín, el 3 de enero de 1889, Friedrich Nietzsche cruza la plaza Carlo Alberto y se topa con un cochero que azota con el látigo a su caballo, rendido, agotado, resignado, doblegado en el suelo. Nietzsche, hondamente dolido, herido en lo más profundo de su alma, se arroja sobre el caballo y lo abraza. Los relatos del incidente varían según los autores. Unos dicen que le susurró palabras que solo él, el caballo, podía oír. Otros dicen que permaneció en silencio, llorando, quizá hablándole sin pronunciar palabra. Pero todos coinciden en que fue un episodio crucial en la vida del filósofo alemán: el momento en el que perdió lo que la humanidad llama “razón” y, de alguna forma, rompió para siempre con esa misma humanidad, que lo consideró desde entonces un perturbado.

Escribió Milan Kundera en La insoportable levedad del ser (1984), que en aquel momento Nietzsche pedía perdón al caballo en nombre de la humanidad, en nombre de Descartes. Quizás le pidió perdón porque la humanidad, al construir su relación con los animales, eligiera a Descartes frente a Pitágoras. Porque se apoyara en Descartes y no en Pitágoras para interpretar el “dominio” que, según el Génesis, Dios otorgó a los humanos sobre los demás animales. *

* El caballo de Nietzsche (eldiario.es)

Henry Stephens Salt (1851-1939) escribe A Plea for Vegetarianism (1886). En 1892 el humanista inglés publicó la primera obra íntegra sobre la defensa racional de los animales Animals’ Rights: Considered in Relation to Social Progress donde argumenta que los animales deben tener derechos más allá del mero bienestar y defiende la vida y la libertad tanto de los animales domésticos como los salvajes, haciendo una fundamentada crítica a la matanza de animales para ser convertidos en alimento, y a las prácticas como la experimentación, la caza y la peletería.

El final del siglo XX se puede caracterizar por el avance de las ideas revolucionarias de filósofos como Peter Singer y Tom Regan muy influyentes en el movimiento de liberación animal. Del primero, Animal Liberation (1975), profundiza en la noción de utilitarismo. Uno de los aspectos más revolucionarios de su trabajo es la conceptualización del “especismo” que es un prejuicio o sesgo a favor de los intereses de la propia especie y discrimina a las demás. Singer cree que el valor de la vida no debe estar en la inteligencia de un ser, sino en su capacidad de sentir dolor (como Bentham). Plantea este punto cuestionando el hecho de quitarle la vida a un animal no humano simplemente por su baja inteligencia, que es uno de los puntos principales planteados por los consumidores de productos animales. Cuestiona cómo esta postura de los consumidores de animales afecta a los humanos que tienen funciones cognitivas disminuidas. ¿Merecen menos preocupación ética? De esto deduce un razonamiento erróneo y llega a la conclusión de que todos los seres con preferencias deben ser tenidos en cuenta al considerar qué curso de acción causará la menor cantidad de sufrimiento para todos.

Regan en su The Case for Animal Rights 1983 concuerda con la filosofía kantiana en el sentido de que todos los temas de la vida nunca deben ser tratados como un medio para un fin. En muchos sentidos, rechaza el punto de vista utilitario de Singer, ya que se centra más en el valor inherente de todos los seres y trata a todos los seres sintientes con el respeto que se les debe; sintientes significa la capacidad de experimentar experiencias perceptuales subjetivas.

Más filósofos del siglo XX y XXI: Trece libros que cambiarán tu modo de ver el mundo

A pesar de la resistencia en ciertos círculos académicos a considerar a los animales como seres moralmente relevantes, estos filósofos y pensadores abrieron y siguen ampliando la discusión, por su singular importancia teórico‐práctica y por la capacidad de reflexión y análisis que busca la superación del antropocentrismo ético‐moral de la filosofía. Una característica común de estas reflexiones es el descubrimiento de una nueva forma de discriminación, el especismo, que sería determinante del tratamiento que la sociedad brinda a los animales, y con ello, de la violencia y el maltrato institucionalizados.

imagen entrada: La scuola di Atene Rafael 1509-1511 Museos Vaticanos Wikidata

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Acerca de comer carne

PLUTARCO

(Beocia, c. 46~50 – Delfos, c. 120), escritor griego con ciudadanía romana. Filósofo, ensayista, biógrafo, historiador y magistrado.

OBRAS MORALES Y DE COSTUMBRES (MORALIA) IX, SOBRE COMER CARNE

Es el más importante alegato de toda la Antigüedad en favor de la dieta vegetariana.

SOBRE COMER CARNE (I)

1. ¿De verdad preguntas, tú, por qué razón se abstuvo Pitágoras de comer carne? En lo que a mí respecta, quisiera saber — perplejo como estoy — con qué actitud, con qué suerte de disposición anímica o mental, la primera persona probó sangre con su boca, rozó con sus labios carne de animal muerto y — preparando mesas de cuerpos e imágenes inertes — denominó «alimento» y «nutrición» a miembros que, poco antes, podían rechinar, aullar, moverse y ver.

¿Cómo podía la vista de esta persona recrearse en la matanza de animales que eran degollados, desollados, despedazados? ¿Cómo soportaba su olfato el hedor? ¿Cómo no repugnaba la contaminación a su gusto, el cual se hallaba en contacto con las llagas de otros seres y recibía flujos y sangre de heridas mortales?

«Las pieles se arrastraban y mugía sobre los asadores carne cruda y asada, y había como una voz de vaca»

Se recoge el pasaje de Homero, Od. XII395-396, en donde los dioses, atendiendo a la petición del Sol (cuyas vacas habían sido devoradas por los compañeros de Odiseo), mandan esos prodigios como admoniciones de las penalidades que Odiseo y los suyos habrían aun de soportar.

Se trata, obviamente, de una invención y un mito, pero, en realidad, es una cena espantosa: a saber, que una persona tenga apetito de seres que todavía mugen y, mientras, nos ilustre sobre los animales de que debemos alimentarnos cuando aún viven y emiten sonidos; y que, además, disponga varios modos de aderezo, asado y presentación […].

2. Podría decirse que, para quienes por vez primera decidieron comer carne, el motivo era la absoluta necesidad y la penuria. En efecto, ellos no ejercían esa práctica cuando transcurría su vida entre deseos ilícitos o cuando—disponiendo en abundancia de materias necesarias— se daban a placeres antinaturales, fuera de lugar. Mas, de recobrar en este mismo instante sensibilidad y voz, dirían posiblemente: ≪dichosos y amados de los dioses quienes hoy vivís; ¡qué época os ha correspondido! Disfrutáis y administráis un solar rico en bienes. ¡Cuánta vegetación tenéis, cuántas cosechas, cuánta riqueza obtenéis de los campos, cuánta delicia de los árboles! Es más, tenéis la posibilidad de vivir en el lujo sin mancillaros con sangre. Y es que a nosotros nos tocó una parte de la historia del tiempo sumamente dura y terrible, cuando caímos en una miseria importante, irresistible, debido a la primera generación. Aire y astros mezclados con agua turbia e inestable, con fuego y tornados también, cubrían el cielo. Y no se había establecido un sol todavía el cual, dotado de curso firme y estable, dividiera el amanecer y el anochecer, y que, después, de nuevo los trajera, coronándolos de estaciones fructíferas, de guirnaldas de flores. Y la tierra quedó asolada porque los ríos perdieron su cauce; y prácticamente todo quedó ≪informe a causa del lodo≫ y se vio devastado por barrancos cenagosos, bosques y selvas yermos. No existía recolección de frutos ni herramientas ni técnicas basadas en la experiencia. Entonces el hambre no cesaba ni la semilla de grano aguardaba la estación propicia. ¿Por qué extrañarse si, de modo antinatural, nos servimos de carne de animales cuando se comía fango, se roía corteza de árbol y se era afortunado con hallar grama que germinaba o una raíz de junco? Si, tras probar una bellota, la comíamos, bailábamos de alegría en derredor de una encina o una haya, y la llamábamos ≪donante de vida≫, ≪madre≫, ≪nutricia≫. Esta era la única fiesta que conocía la vida de entonces: el resto era, absolutamente todo, un sinfín de angustia y tristeza. Ahora bien, a quienes vivís en la actualidad, ¿qué arrebato o qué locura os impulsa a mancillaros con sangre, cuando tenéis cubiertas vuestras necesidades? ¿Por qué hacéis escarnio de la tierra, como si no pudiera alimentaros? ¿Por qué sois impíos con Deméter, portadora de leyes, y deshonráis al afable y dulce Dioniso, como si no obtuvieseis de ellos lo suficiente? ¿No os avergonzáis de mezclar nuestros frutos con sangre y muerte? Y eso que llamáis ≪salvajes≫ a las serpientes, a los leopardos y a los leones, pero no sois inferiores a ellos en crueldad cuando matáis: de hecho, para ellos la muerte es alimento; para vosotros, ≪guarnición≫.

3. Está claro que —a menos que debamos defendernos—no comemos leones y lobos; al contrario, nos olvidamos de ellos. Sin embargo, apresamos y matamos animales mansos y domésticos, carentes de aguijones y dientes, seres a los que —por Zeus que si— parece haber creado la naturaleza merced a su belleza y encanto[…].

4. El caso es que nada nos perturba: ni el aspecto de la carne fresca, ni el carácter persuasivo de la voz melodiosa, ni la pureza en los hábitos de vida, ni la peculiaridad de la inteligencia de estas pobres criaturas. Sin embargo, por una pequeña porción de carne, les privamos del sol, de la luz, del curso de su vida, cosas que, por esencia y naturaleza, merecen. De este modo, los gritos que emiten y elevan nos parecen inarticulados y no plegarias, suplicas, justas del que dice: ≪no censuro que obres por necesidad, sino por desmesura; sacrifícame para comer, pero no me captures para un bocado delicioso≫ ¡Que crueldad! Es terrible la visión de una mesa, ya preparada, de hombres ricos que se sirven de carniceros y cocineros como vigilantes de animales muertos.

Pero hay algo más terrible: la mesa una vez recogida; hay más restos que alimentos ingeridos. En suma, los animales mueren en vano. Más aun, hay otras personas que se abstienen de comer platos cocinados e impiden que los animales sean fileteados y troceados. Rechazan la carne de los animales muertos, pero no evitan la suerte de los vivos.

5. En efecto, en nuestra opinión es absurda la afirmación de tales hombres en el sentido de que el principio de la práctica se halla en la naturaleza. Efectivamente, que el acto de comer carne no es connatural al ser humano viene demostrado, en principio, por la morfología de su cuerpo. Y es que el cuerpo del ser humano no se parece al de las criaturas de condición carnívora: carece de hocico corvo, de garras agudas, de poderosas fauces, de estómago resistente, de jugos internos capaces de digerir y elaborar alimentos pesados, y carne. Así es que, por estas razones —la sencillez de los dientes, la pequeñez de la boca, la delicadeza de la lengua, la escasa capacidad de nuestros jugos para la digestión—, la naturaleza desaprueba comer carne. Y si, a título personal, dices que has nacido para esta forma de alimentación, antes de nada, sacrifica tu solo al animal que te quieras comer; pero por ti mismo, sin servirte de un cuchillo, un palo o un hacha. Así es, del mismo modo que los lobos, osos y leones matan a los animales que se comen, apresa un buey a mordiscos, o desgarra con la boca a un cerdo, un cordero o una liebre. Y, tras saltar sobre ellos, comételos todavía vivos como hacen los animales antedichos. Ahora bien, si aguardas a que el objeto de tu comida sea cadáver y te resulta indecoroso arrojar de la carne el alma ahí presente, ¿por qué comes, de modo antinatural, lo que está vivo? Con todo, nadie osaría comer un animal sin vida tal y como, cadáver, se encuentra. Al contrario, lo cuecen, lo asan, cambian su aspecto con fuego y hierbas; alteran, modifican y matizan con numerosas especias la pieza a fin de que el paladar, bien engatusado, acepte lo que le resulta extraño.

A fe que era gracioso lo de aquel espartano, el cual, nada más comprar un pescadito en una tienda, lo dio al tendero para que se lo preparara. El tendero le pidió queso, vinagre y aceite, a lo que repuso el espartano: ≪si hubiera tenido estos ingredientes no habría comprado pescado». En cuanto a nosotros, nos recreamos tanto en el sacrificio que llamamos ≪guarnición≫ a la carne; y luego precisamos de guarnición para la propia carne, así que mezclamos aceite, miel, salsa de pescado, vinagre con especias sirias y arábigas como si, en realidad, estuviéramos embalsamando un cadáver para su sepelio. Efectivamente, aun triturada, suavizada y en cierto modo disuelta la carne, es laborioso el proceso de la digestión; más aún, incluso hecha la digestión, la carne provoca pesadez aguda e indigestiones malsanas.

MORALIA SOBRE COMER CARNE (II)

1. […] Además, no es fácil arrancar el gancho de la práctica de comer carne, gancho que está fijado y anclado en el deleite de los placeres. Pues sería bonito que, al igual que los egipcios extraen las vísceras de los cadáveres y, mostrándolas a la luz del sol, se deshacen de ellas con el pretexto de que son causa de cuantos errores comete el ser humano, atajáramos, así, nuestra gula y sed de sangre con el objeto de purificar nuestra vida. Porque, de hecho, nuestro estomago no tiene sed de sangre, sino que resulta contaminado por la inmoderación. No obstante, si por la fuerza de la costumbre resulta imposible —si, por Zeus— renunciar al error, obremos de modo razonable consternados por nuestro error.

Comamos carne por apetito, no por glotonería: sacrificaremos a un ser vivo, pero con lastima y dolor, sin recreamos en la tortura. Práctica esta última en la que incurren, por cierto, quienes introducen en la garganta de los cerdos venablos al rojo vivo a fin de que la sangre, con la inserción del hierro, forme una emulsión, se extienda y haga la carne más tierna y suave; o también quienes saltan encima y pisan las ubres de las cerdas, cercanas al parto, con el propósito de mezclar sangre, leche e impurezas de los fetos (que en ese mismo instante mueren entre dolores agudos, ¡por Zeus purificador!), y comer la parte más jugosa del animal; o también esos otros que cosen los ojos de las grullas y de los cisnes y, tras cerrarlos, los engordan en secreto y elaboran la carne de manera apetecible merced a ciertas salsas y a condimentos exóticos.


Rosa Luxemburgo a Sophie Liebknecht

Breslau, mediados de diciembre de 1917

Mi querida Sonia, acabo de sentir un agudo dolor: al patio donde salgo a pasear llegan a menudo carros del ejército cargados con sacos, o con viejas camisas y uniformes de soldados, en muchas ocasiones con manchas de sangre… aquí los descargan y los reparten entre las celdas, donde los remiendan, y los cargan y los envían de nuevo al ejército.

Hace poco llegó uno de estos carros, tirado por búfalos en lugar de caballos. Vi a estos animales por primera vez de cerca. Son más fuertes y de complexión más robusta que nuestro ganado, con cabezas planas y cuernos también planos y curvados, tienen los cráneos más parecidos a los de nuestros borregos, son totalmente negros, con grandes ojos apacibles. Provienen de Rumania, son trofeos de guerra… Los soldados que conducen estos carros cuentan que costó mucho atrapar a estos animales indómitos y que fue aún más difícil usarlos para el tiro, porque estaban acostumbrados a la libertad. Los apalearon horriblemente, hasta hacer valer el dicho: vae victis… “¡Ay de los vencidos!”

Se dice que hay un centenar de estos animales solamente en Breslau; además reciben, después de estar acostumbrados a las extensas praderas rumanas, poco y miserable alimento. Son utilizados sin consideración alguna, para tirar de cualquier tipo de carro de carga, por eso mueren pronto. Hace pocos días, pues, entró un carro lleno de sacos, pero con un cargamento tan alto que los búfalos no podían atravesar la elevación del portón de la entrada. El soldado acompañante, un bruto, comenzó a apalear a los animales con el lado más ancho del fuste de su látigo de tal manera que la vigilante, molesta, le llamó la atención preguntándole si no tenía lástima de los animales. «Tampoco nadie tiene piedad de nosotros, las personas» respondió con una risa malvada y los apaleó todavía con más fuerza… Los animales empujaron pasando al fin sobre la montaña, pero uno sangraba… Soniuska, la piel del búfalo es de una dureza proverbial… y estaba rota. Los animales se quedaron muy quietos y agotados mientras los descargaban, y uno, el que estaba sangrando, miraba alrededor con sus grandes ojos tiernos como un niño con los ojos hinchados de llorar. Tenía claramente la expresión de un niño que ha sido duramente castigado y no sabe para qué, por qué motivo, que no sabe cómo escapar del tormento y la brutalidad… Yo estaba frente a él, el animal me miró y me cayeron las lágrimas; eran sus lágrimas, no es posible estremecerse ante el sufrimiento del más querido de los hermanos más dolorosamente de lo que yo me estremecí en mi impotencia ante ese sufrimiento silencioso. ¡Qué lejos, qué perdidas e inalcanzables quedaban las verdes y jugosas praderas rumanas! Qué diferente brillaba allí el sol, soplaba el viento, qué distintos eran el hermoso trino de los pájaros o la llamada melódica de los pastores. Y aquí, en esta ciudad extraña y lúgubre, el establo asfixiante, el repugnante heno mohoso mezclado con la paja podrida, las personas extrañas y horribles, y los golpes, la sangre brotando de la herida fresca… Mi pobre búfalo, mi pobre amado hermano, estamos aquí los dos, tan impotentes y silenciosos y somos uno solo en el dolor, en la impotencia, en la nostalgia. Mientras tanto, las presas, diligentes, habían rodeado el carro, descargaban los pesados sacos y los llevaban hasta el edificio; el soldado se paseaba a grandes zancadas por el patio con una sonrisa y las manos en los bolsillos, silbando una cancioncilla. Y todo el esplendor de la guerra pasó ante mis ojos.

Escríbame pronto.

Le doy un abrazo, Soniuska.

Su R

Cartas desde la cárcel a Sophie Liebknecht © Abada editores, Madrid 2017.


Rehúso comer los animales porque no puedo nutrirme con el sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Lo rehúso porque yo he sufrido tanto que puedo sentir el dolor de los demás cuando recuerdo el mío.

Yo creo que los hombres continuarán matándose y torturándose los unos a los otros mientras maten y torturen a los animales.

Edgar Kupfer-Koberwitz, prisionero del Campo de concentración de Dachau desde 1940.

El autor judío Isaac Bashevis Singer, Premio Nobel de Literatura en 1978, hizo también la comparación con el holocausto en sus novelas. En The Letter Writer el protagonista dice: “En relación con los animales, todas las personas son nazis; para los animales es un eterno Treblinka“. The Penitent: Cuando se trata de animales, todo el mundo es un nazi”.

Reflexión

Un siglo después, el maltrato animal ha llegado a la fase industrial, millones de criaturas son torturadas y condenadas a sufrimientos inimaginables para beneficio de otros.

La degeneración, la degradación, el envilecimiento, la violencia personal e institucional de la especie humana no parece tener punto final. Y no lo tendrá mientras no percibamos el menoscabo que sufre la dignidad humana por el trato que se les da a los animales indefensos.
Cualquiera que tenga esto claro, no tendrá dificultad alguna en darse cuenta de por qué un declive profundo se está manifestando en la esfera de la cultura mental:

Para intentar curar enfermedades que el humano ha provocado con su decadente estilo de vida se alientan experimentos terribles en sus cuerpos y el Estado los protege, desde el “punto de vista científico”. Si la ciencia es esto, es muy descorazonador.

El pánico de los animales cuando esperan en fila viendo la muerte agónica de sus semejantes, cuando esperan ser masacrados escuchando los chillidos de sus pobres compañeros, si no mueren antes de un ataque al corazón; esa “carne” que luego consume el humano no puede salir gratis; posiblemente, cuerpo y mente han de sufrir algún quebranto.

Encerrarlos de por vida en jaulas con barrotes o en cercados o en cárceles de agua para un presunto disfrute del humano es desmoralizador.

Hasta que no tengamos el valor de situar esta agenda al frente de nuestras políticas, la violencia seguirá siendo la maldición de nuestra civilización. Nunca, nunca progresaremos moralmente como especie.

La verdadera bondad humana, con toda su pureza y libertad, puede ponerse en primer plano sólo cuando su recipiente no tiene poder. El verdadero examen moral de la humanidad, su examen fundamental (que yace enterrado profundamente lejos de la vista) consiste en su actitud ante esos que están a su merced: los animales. Y en este sentido la humanidad ha sufrido una derrota. Una derrota tan fundamental que todas las demás provienen de ahí.

Milan Kundera La insoportable levedad del ser (1984)

“Durante mucho tiempo he sido vegetariano por principio. Más de una vez, al discutir el tema, me han desafiado a justificar este principio sobre la base de la salud. Pero sería difícil para mí hacerlo, porque, en verdad, no fue por consideraciones de salud que me hice vegetariano, sino por razones de superioridad moral e intelectual. no hay nada moral en quitar la vida para la gratificación del paladar. Además, rebaja el tono intelectual y da lugar a pasiones violentas y crueles. Estoy convencido de que el progreso de la civilización depende de la eliminación gradual de la carne de la dieta de los hombres.”

RICHARD WAGNER ARTE Y RELIGIÓN  (1880) 
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¿Eres especista?

Mientras lees esto, en algún lugar del mundo, una cerda madre está inmovilizada en una jaula hasta que nazcan sus lechones, les dé de mamar entre barrotes y se los arrebaten.

En este mismo momento, una vaca siente el dolor en sus ubres debido a la cantidad de leche que se le extrae.

Una gallina está tirada en el suelo con los huesos rotos porque se le han debilitado debido a la producción de huevos.

Es la triste realidad de estos animales -cada momento, cada día-

El término especismo fue acuñado en 1970 por Richard D. Ryder, psicólogo y filósofo británico, y activista por los derechos de los animales, para denominar una forma de discriminación que favorece a quienes pertenecen a una determinada especie frente a otros individuos. Se trata de un término similar a los que nombran otras formas de discriminación, como el sexismo y el racismo. No obstante, se tiende a considerar el especismo como menos relevante que las discriminaciones que afectan a los seres humanos.

Ya Plutarco, hace casi 2000 años, en sus OBRAS MORALES Y DE COSTUMBRES (Moralia) IX, SOBRE COMER CARNE, en el punto 4, hace una definición bastante exacta de lo que vendríamos a denominar especismo: ≪Pero hay algo más terrible: la mesa una vez recogida; hay más restos que alimentos ingeridos. En suma, los animales mueren en vano. Más aun, hay otras personas que se abstienen de comer platos cocinados e impiden que los animales sean fileteados y troceados. Rechazan la carne de los animales muertos, pero no evitan la suerte de los vivos≫.

Desde su introducción, ha desempeñado un papel fundamental en los debates sobre la consideración moral de los animales no humanos. Sin embargo, y a pesar de que ha pasado más de medio siglo, este concepto sigue siendo muy poco conocido. En el diccionario de la RAE no aparece hasta 2017, casi 50 años después. Consultar Novedades_DLE_2017

Para que alguien sufra una discriminación, tiene que recibir un trato o consideración peor que el que reciben otros individuos. El especismo sostiene que solamente quienes pertenecen a una determinada especie poseen algunos atributos supuestamente relevantes desde el punto de vista moral.

Los argumentos que sustentan esta discriminación suelen ser:

  • la posesión de un alma
  • una situación privilegiada y de superioridad (humanismo antropocéntrico)
  • atribución de cualidades superiores (supremacismo)
  • capacidades cognitivas complejas como el dominio de una lengua
  • relaciones de afecto
  • cuestiones estéticas

Ahora bien, para que estos argumentos estén justificados tendrían que estar presentes en todos los seres humanos, y solamente en los seres humanos. Por ejemplo, si el lenguaje es lo que determina que sólo el humano sea moralmente relevante, todos los seres humanos tendrán que poseer esta capacidad y presuponer que los demás animales no la poseen. Lo cual sabemos que no es así.

«Parecería lógico concluir que la complejidad de los sistemas de comunicación sigue una jerarquía que lleva de los humanos a los simios, a los mamíferos, a las aves y sigue descendiendo hasta llegar a los insectos. Pero no es tan simple. El sistema más complejo de comunicación y más cercano al de los humanos se encuentra en los pasos de danza de las abejas». Friend, Tim 2005 Animal Talk: Breaking the Code of Animal Language

Desafortunadamente, la historia nos enseña que la creencia en el alma hace que los que creen en ella se vuelvan indiferentes al sufrimiento de los seres que carecen de ese alma. Raya en lo absurdo que haya quien considere que un embrión humano está dotado de más derechos que un chimpancé, un delfín o un caballo. En definitiva, la creencia en la superioridad humana por encima de los animales se encuentra causalmente conectada con la deshumanización de otros grupos humanos.

Los psicólogos sociales han mostrado que inculcar actitudes de supremacía humana por encima de los animales empeora más que alivia la deshumanización de otras minorías, inmigrantes y otros grupos”. Kymlicka, Will 2017 Human Rights without Human Supremacism

¿Qué hace tan especiales a los humanos? (…) La premisa especista que acecha aquí es muy simple: los humanos son humanos y los gorilas son animales. Existe un enorme abismo entre ellos, de tal suerte que la vida de un sólo niño humano vale más que la vida de todos los gorilas del mundo. El “valor” de la vida de un animal equivale sólo al costo de sustitución para su propietario; o, en el caso de algunas pocas especies, para la humanidad. Pero, basta con que se ponga la etiqueta Homo sapiens al más pequeño pedazo de insensible tejido embrionario para que su vida adquiera súbitamente un valor infinito, incalculable (…) Pero el hecho más deprimente es que, en la actualidad, las actitudes morales de la sociedad se basan en el discontinuo imperativo especista. Dawkins, Richard 1993, The Great Ape Project (pp. 81, 86).

Pensadores, académicos o intelectuales que condenan y rechazan hasta el más mínimo abuso sufrido por el humano permanecen indiferentes ante la tortura y la masacre de millones de animales. ¿Cómo explicar esta ceguera por parte de quienes poseen en teoría una conciencia moral evolucionada? Antropocentrismo y especismo y la idea de que sólo lo humano tiene valor.

La gran mayoría de humanos tampoco protestan contra la crueldad de, por ejemplo, “granjas industriales” y no piensan cambiar su dieta. Sabemos que científicos, filósofos, escritores desde Bentham y Singer, han denunciado la opresión que sufren los animales. Entonces, ¿por qué no se cuestiona esta opresión? ¿Por qué no hemos podido descartar nuestro humanismo antropocéntrico y supremacista? ¿Por qué estamos fallando a los animales no humanos?

Comodidad, indiferencia y egoísmo.

Si reconocemos la explotación a la que están sometidos, tendremos que hacer un cambio en la forma en cómo vivimos, en lo que comemos, en cómo vestimos y ocupamos el ocio. Pero cambiar todo esto atenta contra nuestras costumbres adquiridas y contra nuestra tranquilidad de espíritu. El placer del paladar, el tacto del cuero o la suavidad de la pluma son más importantes que la agonía de millones de animales que viven vidas terribles que terminan en muertes brutales.

¿Qué nos impide comprender la opresión de otras especies animales?

El racismo, el sexismo, el clasismo, el capacitismo o discriminación por discapacidad, el edadismo o discriminación por edad y otras formas de opresión son injustificadas e infundadas. Del mismo modo, el especismo es injusto, inadmisible y arbitrario.

Y la incapacidad de aceptar este simple hecho se traduce en impiedad; ese sentimiento que anuncia la enfermedad de la humanidad, negando la necesaria compasión y convirtiéndose en vicio.

La bondad incluye la compasión, incluso para aquellos a quienes nuestros prejuicios nos harían clasificar como seres “menores”. Nos parece imperativo luchar contra nuestros prejuicios, y animar a otros a hacer lo mismo.

Si admiramos a quienes tienen la integridad y la determinación de sacrificar sus propios privilegios injustos por el bien de los demás y exigimos como sociedad el fin de las discriminaciones, es incoherente esperar que unos renuncien a sus injustos privilegios (sexo o raza) mientras nos aferramos a los nuestros (pertenecer a una determinada especie).

Si ignoramos las demás opresiones estructurales que nos rodean seguimos siendo cómplices de la opresión.

Por el bien de todos los animales, por el planeta, por nuestra propia especie, debemos dejar atrás el especismo.

fuente:

DEFINING SPECIESISM; HORTA ÁLVAREZ, Óscar and ALBERSMEIER, Frauke

SHOULD FEMINISTS BE VEGETARIANS? A Feminist Defense of Ethical Vegetarianism; SHERI ANN LUCAS

La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquéllos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se produjo la debacle fundamental del hombre,tan fundamental que de ella se derivan todas las demás.

MILAN KUNDERA LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER (1984)
Veganismo y Antiespecismo no son lo mismo

Cuando se habla de antiespecismo se entiende como el fin de la discriminación de los animales. El especismo es la discriminación de aquellos que no pertenecen a una determinada especie. Lo más extendido es la discriminación de todos los animales no humanos para beneficiar al humano. Pero no es la única. Por ejemplo, si asumimos que hemos de favorecer a los perros y que deben ser respetados, pero los cerdos o gallinas no, ésta es una posición especista. Favorecer a unos y discriminar a otros por el simple hecho de que son especies diferentes.

El veganismo es la consecuencia de la oposición a la discriminación de los animales, ya que se opone al uso de éstos como recursos, se opone a su abuso y maltrato. Es la expresión más visible e importante del antiespecismo.

Ahora, puede ser, que yo, vegano, no dañe ni haga nada que perjudique a los animales, pero sólo dedique mis esfuerzos a ayudar a una determinada especie y no a otras.

Vamos a ejemplificar:

Veo en la calle a un energúmeno que está apalizando a un perro. Grito, recrimino, me inmiscuyo, llamo a la policía, vamos, igual que con un niño.

Voy a la playa y veo como unos desalmados pescan un pulpo, lo sacan del agua y lo torturan. Giro la cara y sigo a lo mío.

Conclusión: Soy vegana, sí, pero también especista. No soy antiespecista.

RZA We’re Not Different in Any Important Way PETA

El prejuicio y la injusticia empiezan cuando la raza, la edad, el género, la discapacidad, la orientación sexual o la especie justifican la discriminación. Los seres humanos han justificado las guerras, la esclavitud, la violencia sexual y las conquistas militares bajo la creencia de que los “diferentes” no experimentan sufrimiento y no son dignos de consideración moral. Muchas personas han sufrido tortura, explotación y muerte por ser “diferentes”. Estas discriminaciones han cambiado a lo largo de la historia, y ahora nos horroriza recordar los abusos infligidos a otros: el exterminio del pueblo judío por parte de los nazis o la esclavización del pueblo africano por parte de los propietarios de plantaciones estadounidenses. ¿Encerraríamos a nuestros hijos en jaulas? ¿Violaríamos a nuestras hermanas y robaríamos sus bebés? ¿Contagiaríamos deliberadamente a nuestros amigos con enfermedades? No, no lo haríamos. Entonces, ¿por qué haríamos lo mismo con otras criaturas? Debemos abandonar el límite arcaico e incorrecto de “humano”, que usamos para justificar la masacre de miles de millones de seres.

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Esterilizar o no esterilizar

Hay personas que conviven con perros y gatos que creen que la esterilización es un agravio hacia ellos, que les denigra y que es un acto censurable, sobre todo, porque ellos no han dado su consentimiento.

Que yo sepa, los bebés judíos y musulmanes tampoco lo han dado para que les circunciden, o un bebé cualquiera no da su beneplácito para que le operen de lo que sea, lo que obviamente redundará en su beneficio.

Ni bebés, ni animales, ni personas sin capacidad cognitiva pueden expresar voluntariamente su consentimiento a que les realicen una intervención, pero esto no es óbice para que se les opere cuando de no hacerlo vaya en detrimento de su salud o haga peligrar su vida.

NICU Operating Room Woman’s Hospital Baton Rouge, LA

Con la esterilización de los animales que conviven con el humano se evitan males mayores. Es decir, no hacerlo tiene peores consecuencias para el animal que hacerlo.

Elegir no esterilizar, aparte de irresponsable, tiene consecuencias perjudiciales para los animales:

  • Frustración cuando alcanzan la madurez sexual al no haber contacto sexual.
  • Los machos segregan testosterona, por lo que son más agresivos y aceptan peor a otros perros o gatos.
  • Marcan con orina.
  • Se escapan a buscar hembras.
  • Tienen peleas por control de territorios.
  • Las hembras tienen celos y aumenta drásticamente la incidencia de tumores en las mamas.

La consecuencia de la no esterilización, ampliamente conocida por las protectoras de animales, es la sobrepoblación y el abandono de estos animales que terminan sufriendo y muriendo por enfermedades, desnutrición, atropellos, maltrato y abuso.

GeniusVets Cat Surgery

Con la esterilización:
  • Desaparece el celo, por lo que dejan de sufrir nerviosismo, de marcar y de maullar. En machos se evitan comportamientos agresivos y territoriales, como peleas con otros machos para aparearse con hembras en celo o escaparse.
  • En hembras se previenen en un alto porcentaje la aparición de tumores de mama, embarazos psicológicos, quistes ováricos, mastitis, infecciones uterinas y patologías del sistema reproductor como la piometra.
  • En machos se previene el cáncer de testículos, problemas de próstata, así como la presentación de adenomas en el ano, ya que son problemas totalmente hormono-dependientes. También se previene el contagio de leucemia o sida felino.

Controlar la natalidad redunda en beneficio de todos los individuos en un mundo con recursos limitados.

 

Dimensión demográfica del sufrimiento: reflexiones éticas sobre antinatalismo en el contexto del futuro sostenible

Miguel Steiner Doctor en FilosofíaJosé Vives-Rego Departamento de Microbiología, Facultad de Biología, Universidad de Barcelona

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¿Es bueno comer legumbres diariamente?

Las legumbres desmontan y desmienten el mito de que el veganismo es un lujo de pijos y que la alimentación vegana es cara. Son variadas, adaptables a cualquier plato y paladar y económicas.

Hasta la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, nada sospechosa de ir contra la industria cárnica o láctea, recomienda incrementar la ingesta semanal de legumbres, proponiendo un modelo de dieta que mejore la salud y además, minimice el impacto medioambiental. Su comité científico, aconseja, asimismo, consumir aceite de oliva y una ración de frutos secos cada día como aporte de grasa saludable. 

La AESAN recomienda un mínimo de cuatro raciones semanales, y aumentar progresivamente a una ración diaria de legumbres.

¿Qué beneficios tiene comer legumbres todos los días?

Son una destacada fuente de proteína vegetal

Están consideradas la principal fuente de proteínas de origen vegetal en la dieta y las que menos impacto ambiental generan.

Medical News Today establece que las legumbres son un alimento altamente rico en aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas, fundamentales para mantener y reparar los tejidos. Este macronutriente equivale a los cimientos o ladrillos del cuerpo. 

La soja, los garbanzos o la quinoa constituyen proteínas completas, que contienen los 9 aminoácidos. Pero también resulta posible combinar proteínas incompletas con nueces, semillas o cereales en una sola comida, durante el día o en otro momento para conseguir proteínas completas. 

Las combinaciones más comunes de alimentos de origen vegetal para obtener una proteína completa en una comida, son:

  • Legumbre + cereal: lentejas con arroz o con pasta
  • Legumbre + fruto seco: garbanzos con almendras y pistachos. 
  • Cereal + fruto seco: avena con nueces.

Las legumbres tienen menos calorías y grasas saturadas que otras fuentes de proteínas, como la carne y los lácteos.

Aportan múltiples nutrientes vitales

Las legumbres son una excelente alimento para obtener ácido fólico, antioxidantes como los polifenoles —ideales para combatir los efectos de los radicales libres que causen el envejecimiento—, hidratos de carbono complejos de absorción lenta, vitaminas del grupo B, magnesio, calcio, fósforo, potasio, hierro y fibra, tanto soluble como insoluble. 

Por todo ello, las legumbres son un alimento que destaca por su alta densidad nutricional, es decir, aquellos que tienen más cantidad de nutrientes por caloría. 

Cuidan de tu corazón

Las personas que consumen legumbres con frecuencia tienen menos probabilidades de morir de un ataque al corazón u otro problema cardiovascular. Los autores de un metaanálisis de 2017 sugirieron que una de las razones de la disminución del riesgo cardiovascular era reemplazar las proteínas de carne animal con alto contenido de grasa por legumbre.

Hay muchos más estudios en ese campo: otro informe de 2013 señala una clara correlación entre comer legumbres y un menor riesgo de enfermedad coronaria. Los nutrientes también ayudan a reducir el colesterol malo, mientras que la fibra resulta esencial para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Además, comer legumbres con frecuencia ayuda a controlar la presión arterial gracias a los elevados niveles de fibra, magnesio y potasio, que contrarresta el aumento de los niveles de sodio.

Tienen componentes antiinflamatorios y anticancerígenos

Varios estudios han demostrado que las legumbres son potentes agentes antioxidantes y antiinflamatorios, cuyos efectos pueden ayudar a combatir varios tipos de cáncer como el intestinal. Un estudio de 2015 sugiere que los frijoles negros tenían la mayor actividad antioxidante.

El efecto protector de las legumbres radica en que son ricas en fibra, antioxidantes flavonoides, y vitaminas y minerales con efecto anticancerígeno, como el hierro, el selenio o las vitaminas A, E o B, así como ácidos poliinsaturados. 

El estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea) también señala un vínculo protector entre el consumo de legumbres, especialmente las lentejas, y el riesgo de mortalidad por cáncer tras más de 6 años de seguimiento de 7.212 participantes con alto riesgo cardiovascular.

Estabilizan el azúcar en sangre y previenen la diabetes

La evidencia científica destaca que las legumbres contribuyen a a reducir la glucosa y estabilizar los niveles de azúcar en sangre, evitando los picos y reduciendo el riesgo de diabetes tipo 2. También son buenas para aquellas personas que ya tienen diabetes.

Los nutrientes responsables de este beneficio son el alto contenido de fibra y el bajo índice glucémico de las legumbres, junto con la alta proporción de proteínas. Recuerda que la diabetes acarrea riesgos para la salud como la pérdida de la visión, enfermedades cardíacas, enfermedades renales y otros incovenientes. 

Ayudan con el hígado graso

El hígado graso ocurre cuando las grasas se acumulan en el hígado. Puede desarrollarse junto con la obesidad, el colesterol alto, la presión arterial alta y otras consecuencias del síndrome metabólico. Para cuidar el hígado las legumbres son un alimento muy importante, que permite controlar rla glucemia y regular el peso, así como reducir la grasa y el colesterol en sangre,

Desde Mejor con Salud destacan que las legumbres ayudan a ralentizar la progresión de la enfermedad del hígado graso, ya que son ricas en proteínas y potasio y bajas en calorías y sodio, por lo que también resultan idóneas para reducir la presión arterial.

Son ideales para controlar el peso

Las legumbres sacian el hambre y logran que te sientas satisfecho gracias a su contenido en fibra, proteína y almidones saludables. De esta manera, ayudan a evitar los atracones y pueden contribuir a regular el peso.

Vegetarian simmering beans for Cassoulet de legumes

Mejoran la salud intestinal

Las legumbres son las guardianas de la salud de tu intestino, enriquecen la microbiota, tus colonias de bacterias saludables y apoyan la función del sistema inmunológico.

Benefician el tránsito intestinal: la fibra soluble de las legumbres agrega volumen a las heces y estimula el movimiento intestinal.

Previenen la anemia

Las lentejas son el alimento idóneo.  NIH

Los hombres necesitan consumir 8 mg de hierro al día, 18 mg en el caso de las mujeres de 19 a 50 años.

Además de en las legumbres, otras fuentes de hierro de origen vegetal son las espinacas o los frutos secos. Es importante acompañarlas con una fuente de vitamina C, como pimientos, limón, tomate o brócoli. 

Por otro lado, también tienen una parte negativa: las legumbres pueden provocan gases y provocar ciertas molestias abdominales o hinchazón, aunque la microbiota se acostumbra con el tiempo a digerirlos si los comes con regularidad. 

No deben comer exceso de legumbres las personas con problemas digestivos como el colon irritable o enfermedad del intestino irritable, ni quienes tienen problemas de absorción con nutrientes como el hierro.

fuente: Andrea Núñez-Torrón Stock

El truco para disfrutar de las legumbres sin que te den gases

 RECETARIO20 recetas mexicanas a base de legumbres

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Cuento de invierno

Fragmentos de Filosofía ante la crisis ecológica


Marta Tafalla

No hay escapatoria. No tienes opción. Si eres un cerdo, tu única función es engordar, ser transportado al matadero en un camión abarrotado, observar con terror como matan a otros animales antes que a ti y ser finalmente matado y consumido. Existes para eso. Tu identidad te condena a eso. La única alternativa a ser comido sería que te usaran en experimentación. Se experimenta con cerdos para averiguar cómo hacerlos engordar más rápido. También te podrían usar para experimentos médicos en los que se perfeccionan técnicas quirúrgicas o para la investigación sobre trasplante de órganos. Y los ejércitos usan cerdos en experimentos militares para probar las nuevas armas que inventan y observar el tipo de heridas que producen. Si eres cerdo, no puedes ser libre y vivir tu vida como quieras. Por supuesto que no tienes derecho a elegir, ¿quién te has pensado que eres? Solo eres un animal. Eres irracional, como todos los animales. No tienes espíritu ni dignidad. Y además los cerdos sois sucios y estúpidos. No merecéis más de lo que tenéis. Estás aquí para ser comido, para ser usado, para estarte quieto en tu jaula. Si eres cerda, los hijos que tengas y amamantes en tu jaula, serán comidos. No, tampoco tus hijos tienen alternativa. No hay manera de escapar. Las leyes lo impiden. Las leyes se imponen por la fuerza de la violencia. Si te resistes, te matarán.

Si naces caballo, eres un animal de trabajo. Te pasarás la vida tirando de carros cargados de humanos y sus mercancías, por mucho que te duelan las patas o por mucha hambre, sed o calor que tengas. O te usarán para que niñas y niños aprendan a montar y se acostumbren así a ejercer su dominio sobre las otras especies: te harán dar vueltas y vueltas y más vueltas al mismo recinto como si fueras un tiovivo. O te explotarán en carreras y exhibiciones ganando montones de dinero con tu esfuerzo y dolor. Incluso te drogarán para aumentar tu rendimiento. Pasarás la mayor parte del tiempo atado y encerrado. Sin poder decidir a dónde ir, sin poder echar a correr cuando te apetece, sin poder comerte aquellas matas de hierba unos metros más allá, sin poder relacionarte con tus congéneres cómo y dónde quieras. Querrías acercarte a aquella yegua que está en la otra cuadra, pero no puedes, estás encerrado y ella también. Querrías jugar, querrías tomar el sol, querrías echarte en la hierba, pero tus amos no te lo permiten. Observarás asustado y entristecido como pegan con brutalidad a aquel caballo ya anciano por el que sientes afecto, pero no podrás ayudarle. Sentirás frustración y más frustración y más frustración. Tus antepasados fueron libres y salvajes, su sabiduría sigue viva en tu memoria de especie, pero no puedes usarla. Estás atrapado. Cuando envejezcas y ya no seas capaz de trabajar, te enviarán al matadero, donde tendrás una muerte atroz.

Si eres un atún nadando en el océano, eres un animal fuerte y poderoso. Nadas a gran velocidad y te sumerges en las profundidades. Sigues tus instintos y tratas de hacer lo que tu naturaleza te dice que hacen los atunes. Pero un barco te ha tendido una trampa allá delante y pese a tu fortaleza no podrás escapar. Morirás tras un largo rato de asfixia. Morirás rodeado de otros cuerpos que agonizan, fuera de tu mar, del que te han arrancado, mientras los pescadores ríen.

Eres un ciervo y correteas entre robles y encinas. Crees que eres libre, pero no es cierto. Te observan año tras año. Cuando tus cuernas sean lo suficientemente grandes y poderosas, te matarán por ellas. Esas cuernas que te crecen cada año para exhibir tu salud y tu belleza y entregarte a los ritos de la fertilidad: por ellas te matarán. Esas cuernas que luego caen solas cada año y cuyos minerales nutren la tierra y alimentan a los árboles. Por ellas te matarán. Mientras te crees libre, ellos te están mirando y calculan cuándo te dispararán. Ellos deciden cuánto tiempo te queda. Negocian cuánto vale tu vida. Luego colgarán tu cabeza en su salón.

Conejo, corzo, jabalí, perdiz, león, tigre: acabáis de nacer y os damos la bienvenida a la granja cinegética que usa a vuestras madres como productoras involuntarias de futuras víctimas. Ahí creceréis encerrados, sin posibilidad de desarrollar vuestras capacidades naturales. Cuando a vuestros dueños les convenga, os soltarán en un pedazo de campo, que veréis por primera y última vez. Como nunca habéis vivido libres y salvajes, seréis presa fácil para los cazadores que pagan por acribillaros. Moriréis sin haber entendido nunca el mundo tan extraño que os ha tocado vivir. Quienes os maten creerán que han tenido una aventura emocionante y peligrosa, que son muy valientes, que son muy listos, que son poderosos. Reirán y se emborracharán. A veces van tan borrachos que se disparan entre ellos.

Alce, por aquí no puedes pasar, los humanos hemos puesto una valla. Jaguar, por ahí no hay camino, hemos construido un muro. Lobo, si cruzas la carretera te atropellarán. Zorro, si entras en la autopista estás muerto. Erizo, ¿a quién se le ocurre pararse en mitad de un camino por el que circulan a toda velocidad las motos de los domingueros? Ranas, sapos y salamandras, ¿es que no entendéis lo que es una pista forestal? Águila perdicera, cuidado con los tendidos eléctricos, podrías electrocutarte.

Búho, presta atención a esa alambrada, podrías quedar atrapado y agonizar durante días. Buitre que has visto un animal atropellado y quieres bajar a comértelo, ten cuidado, son las vías del tren de alta velocidad y podría arrollarte a ti también. Salmones, no podéis remontar el río porque hemos construido una presa. Gamos, no bajéis a beber al río porque lo hemos canalizado con paredes verticales de hormigón, y si os caéis y os ahogáis, os consideraremos basura y discutiremos si el agua sigue siendo potable para uso humano, porque el agua es nuestra. 

Tortuga, si te comes esa bolsa de plástico que flota en las aguas de tu océano, te hará enfermar. No te comas tampoco esas pajitas, ni esos vasos de plástico, ni esos fragmentos de globos de colores: vienen todos de una fiesta nocturna en la playa, de gente que celebraba y cantaba feliz, pero a ti te acabarán matando. Ballena, ten cuidado de que tu cría no se quede atrapada en esas redes de pesca abandonadas o la verás morir sin poder ayudarla. Cigüeña, no te lleves esas cuerdas a tu nido, tus polluelos podrían enredarse con ellas. Torcaz, echa de tu nido esas anillas de plástico que servían para unir latas de cerveza, o tus crías acabarán enredándose con ellas y no lograrás liberarlas.

Chimpancé, has sido secuestrado para ser explotado en un circo. Para conseguirte a ti han matado a toda tu familia y recordarás su muerte atroz durante el resto de tu existencia. Te obligarán a actuar en la pista disfrazado, te enseñarán tus números a golpes, vivirás aterrorizado cada uno de tus días. Orangután, serás exhibido en un zoo a miles de kilómetros de tu hogar, un zoo que hará todo lo posible para que dejes embarazada a una orangutana, y luego publicitará las fotos de la cría con el fin de conseguir más visitantes y ganar más dinero. Elefanta, secuestrada desde que eras un bebé, crecerás en un circo, pero como eres tan torpe e incapaz de aprender tu parte del show, te venderán a un zoo; allí harás amistad con otra elefanta que te tratará con afecto, pero la trasladarán a otro zoo porque los animales sois cromos que los zoológicos se intercambian según les conviene y apetece, y a ti te dejarán completamente sola en un foso de hormigón donde te volverás loca. Tigre, serás la mascota en el zoo privado de un mafioso, que te alimentará tan mal que acabarás enfermo. Cocodrilo, ahora perteneces a la colección de un señor de la droga, que te mantendrá en una piscina inmunda mientras su mujer le ruega que te mate para usar tu piel. Macaco, tú y tu familia habéis sido secuestrados por una empresa que se dedica a la experimentación: pasaréis el resto de vuestra vida sin volver a ver la luz del sol, vuestros cuerpos convertidos en herramientas. Os harán enfermar a propósito, os provocarán dolor y medirán vuestro dolor. A algunos os harán adictos a drogas, alcohol y tabaco para comprobar sus efectos. Luego publicarán artículos donde hablarán de vuestro dolor y dirán que gracias a vuestro dolor la ciencia ha progresado. A los científicos que os usan les mejorarán su contrato y les subirán el sueldo. Nadie tendrá con vosotros el menor gesto de empatía. Los investigadores que os utilizan se reirán de la palabra compasión.

Millones de animales salvajes seréis comprados y vendidos, enviados de un país a otro, miles muriendo por el camino, para ser exhibidos en zoos, circos, colecciones privadas, para ser usados en televisión y cine, para ser reducidos a herramientas de experimentación. Así troceamos y desordenamos el mundo natural pedazo a pedazo. Así desvalijamos y desballestamos el tejido de la vida. No importa que los animales salvajes sean quienes hacen funcionar los ecosistemas y que sin ellos los ecosistemas se degraden. No importa tampoco que sean seres inteligentes y emocionales. A los humanos no les importa, siguen adelante en su proyecto ecocida y suicida.

Si eres un insecto, te considerarán un estorbo, una plaga, una cosa sucia y asquerosa, te darán un pisotón, un manotazo, te rociarán con insecticidas. No importa que los insectos sean quienes tejen los hilos de la vida, polinizando plantas, alimentando pájaros o simplemente añadiendo belleza al mundo. Los insectos polinizadores son, junto con los colibríes y el viento, los mensajeros de las relaciones amorosas vegetales, y para ellos han creado las plantas, durante decenas de millones de años de festiva coevolución, miles de flores distintas, cada una de un color, de una forma diferente, con un perfume propio, todas seductoras y embriagadoras. ¿No es hermoso ver y escuchar a los diminutos mensajeros alados llevando el polen de unas flores a otras? No, a los humanos no les interesan esas tonterías.

Si eres un ser humano, tienes una oportunidad que no puedes dejar escapar: si destruyes pedazos de vida, podrás hacerte muy rico. Y con tu riqueza todavía podrás destruir más vida y hacerte aún más rico y así sucesivamente. Puedes convertir los tiburones en dinero, las sardinas en dinero, los rinocerontes en dinero, los ratones en dinero, los visones en dinero, las mariposas en dinero, las sepias en dinero, los caimanes en dinero, las ranas en dinero, las langostas en dinero, las perdices en dinero, los loros en dinero, los jilgueros en dinero. Alquimia. Transmutación de las substancias. Magia. Cualquier especie animal puede convertirse en dinero. Lo cual significa: todas las especies animales pueden ser aniquiladas. ¿Cuántos años necesita el ser humano para extinguir a las otras especies animales? ¿Cuántos años necesitaría para exterminar toda la red de vida que conforma la biosfera? ¿En cuántos años lo logrará? ¿Cuántos años nos quedan?

Marta Tafalla, Filosofía ante la crisis ecológica (Plaza y Valdés, 2022)
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Questioning pets. Pets vs veganism

Soy vegana y tengo gato. Incorrecto. El gato me tiene a mí. Lo salvé de una muerte inminente. Con sólo dos meses, apareció, inexplicablemente, en una cala de El Port de la Selva. Una vez restablecido, veterinario incluido, le dije: “ve a vivir tu vida de gato, ¡anda! vete”. Nunca se fue. Él tiene muy claro que de aquí no le saca ni la Guardia Civil.

Yo no como alimentos que provengan de animales o de su sufrimiento, así que se me plantea la contradicción de darle alimento proveniente del sacrificio de otros animales.

Si compro su comida en el supermercado estoy sosteniendo a la industria cárnica, su crueldad y su explotación. Ilógico e incoherente con mi filosofía de vida.

¿Por qué han de ser torturados y asesinados caballos o vacas, pollos o patos, corderos o salmones para que mi gato o mi perro coman?

Dibujo del artista polaco ©Pawel Kuczynski que critica el especismo
Dibujo del artista polaco ©Pawel Kuczynski que critica el especismo

No se trata de imponer mi filosofía de vida o mis decisiones éticas a mi gato o a mi perro; no sé si las tienen y si fuera así, no creo que concordasen con las mías, por lo que, si respetamos su naturaleza carnívora, pienso que no es consecuente que un vegano conviva con gatos o perros.

Ahora, en la naturaleza, su comida no se asemejaría en nada al pienso o a la lata que compramos para ellos. Lo que les damos no tiene nada que ver con lo que un gato o un perro comería en estado salvaje. Realmente me cuesta imaginarlos matando una vaca o buceando para coger un atún.

En la naturaleza, sobrevivir significa matar para comer o morir de hambre, pero el gato o el perro que vive con nosotros tiene muy poco de natural. Les hemos adiestrado durante siglos para ingerir alimentos ajenos a su dieta tradicional, como el atún.

Alimentarlo de una lata o de una bolsa (en lugar de dejarle buscar su propia comida) es bastante artificial, así que no lo es menos darle comida vegana.

Los veganos podemos optar por no tener animales no humanos con nosotros. Ahora bien, si compartimos la vida con ellos debemos proporcionarles pienso o comida veganos.

Los gatos son hipercarnívoros obligados, lo que significa que en la naturaleza no podrían sobrevivir sin comer carne. Los gatos requieren de una dieta especial ya que necesitan de un aminoácido llamado taurina que se encuentra en los músculos de los animales. También necesitan vitamina A pre-formada y ácido araquidónico, nutrientes esenciales proporcionados por la carne. Las deficiencias pueden causar ceguera y muerte. Sin embargo, la taurina y el ácido araquidónico están disponibles en forma sintética. Hay muchos fabricantes, como Omni, que presumen de haber incorporados dichos nutrientes en sus piensos veganos, así como otros piensos vegetarianos comerciales disponibles que contienen versiones sintéticas de nutrientes esenciales.

Hay quien diría que agregar sustancias sintéticas no suena muy natural, sin embargo, Purina y todos los demás productores también agregan taurina sintética en alimentos a base de carne, porque durante el proceso de fabricación, la taurina natural desaparece de los ingredientes animales debido a la presión y altas temperaturas.

Siempre me ha sorprendido leer en las etiquetas de sus comidas comerciales: elaborados de subproductos animales no aptos para el consumo humano. ¿Si no es bueno para mí, por qué es bueno para él?

fuente: Vegetarian food for pets – Vegetarian Society (vegsoc.org)

Para saber más: Vegan Cats 101: nutrients, not ingredients is what really matters

En español – Unión Vegetariana Internacional (IVU):

Gatos – ¿Una Dieta Vegetariana? (ivu.org)

Los perros – ¿Dieta Vegetariana? (ivu.org)

Aunque los perros están clasificados en el orden de los carnívoros, son considerados omnívoros. Los omnívoros tienen un sistema digestivo adaptado para obtener nutrientes de fuentes de origen vegetal. Por lo tanto proporcionándoles los nutrientes que necesitan para que se alimenten correctamente estarán sanos. 

El 20 de marzo de 2015, la Vegan Society publicó «Vegan animal diets: facts and myths» donde se respalda la alimentación vegana para perros y gatos. El autor del artículo es Andrew Knight, veterinario especialista en bienestar animal, ética y leyes, y profesor de la asignatura Bienestar Animal y Ética en la Universidad de Winchester.

Qué esconde la comida para animales domésticos

Knight explica que algunos piensos cárnicos incluyen restos de animales que tenían enfermedades de riñón, hígado, corazón, tiroides, neurológicas, neuromusculares, de la piel e infecciosas y trastornos hemorrágicos; los alimentos comerciales para mascotas constituyen un gran vertedero industrial para los desechos de matadero, la carne «4-D» (animales muertos, moribundos, enfermos o discapacitados), carne de supermercado en mal estado, carne de perros y gatos muertos en refugios de animales, grasas viejas de restaurantes con altas concentraciones de radicales libres peligrosos y ácidos grasos trans, pescado en mal estado con niveles potencialmente peligrosos de mercurio, PCB’s (polychlorinated biphenyls) y otras toxinas. Knight hace referencia a varios estudios científicos que han encontrado que estos ingredientes son perjudiciales para la salud de perros y gatos: a largo plazo les producen enfermedades hepáticas, renales y cáncer.

 Andrew Kinght publicaba en  2021 una investigación donde analizaba el grado de “apetencia” de más de 3.000 mascotas frente a un pienso carnívoro y otro vegano. No encontró grandes cambios en su comportamiento. Los animales se mostraban igual de entusiastas frente a uno y otro. Kinght consideraba que las dietas plant-based no suponían ninguna carencia (debidamente diseñadas):

Los perros, los gatos y otras especies necesitan unos determinados nutrientes, no necesitan carne o cualquier otro ingrediente. Necesitan un conjunto de nutrientes, y asumiendo que estos son incluidos en dietas lo suficientemente sabrosas como para que deseen comerlas, además de digestibles, deberíamos verles alimentarse correctamente. Y eso es lo que la evidencia científica parece indicar.

Cada vez más personas se hacen vegetarianas por rechazo al trato que reciben los animales. Sin embargo, estas personas siguen alimentando a sus animales de compañía con piensos cárnicos, causando el mismo daño. Un perro de tamaño mediano o tres gatos, consumen aproximadamente la misma cantidad de carne que un ser humano (95 animales al año). Para optar por una dieta vegetariana en animales de compañía hay que estar bien informado. A pesar del gran prejuicio hacia la comida vegetariana para perros y gatos, no hay evidencia científica de que una dieta basada en plantas, minerales y otros ingredientes sintetizados, carezca de los elementos nutricionales que los animales requieren. Las poblaciones de gatos y perros vegetarianos son un ejemplo de animales sanos. Pensemos cuántas vidas se pueden salvar si hacemos la transición al vegetarianismo en nuestros animales de compañía.

Andrew Knight

La universidad de Viena, realizó un estudio a 174 perros. Sus respectivos dueños los alimentaron durante seis meses con piensos comerciales veganos o comida casera vegana. Al finalizar el estudio, ningún perro había desarrollado ningún problema de salud, es más, perros con problemas dermatológicos sanaron o mejoraron. Otro estudio realizado por la Brown University de Rhode Island en EE.UU demostró que con una dieta vegana, bien equilibrada, los valores hematológicos en perros que hacen ejercicio son normales.


La huella de carbono dejada por los alimentos para perros y gatos es considerable. Se estima que en 2017 el carbono emitido por la carne consumida por los animales arrojaba al aire el equivalente a alrededor de 64 millones de toneladas de CO2 al año, lo que es lo mismo que conducir 13 millones de automóviles durante el mismo período.

Esa cifra incluye solamente el carbono emitido por animales que terminan siendo alimento para los nuestros. Aparte de esto, hay que añadir el agua que se utiliza para cultivar los cereales y plantas para alimentar a los animales para el sacrificio, el agua potable que beben, la tala de bosques para tierra de pastoreo, y terrenos y aguas contaminadas por sus residuos.

En 2017, la revista científica Plos One publicó un artículo que estimaba que los gatos y perros en EE.UU. comían el equivalente calórico a la dieta de 63 millones de estadounidenses.

fuente: bbc.com.mundo

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Aborto y veganismo

foto entrada: Pinterest México

El veganismo se opone al uso de los animales en la industria alimentaria, textil, peletera, farmacéutica, de ocio y a cualquier forma de explotación y discriminación, y, penalizar el aborto es otra forma de discriminación.

El acceso al aborto legal y seguro es una cuestión de derechos y su prohibición una vulneración de los derechos reproductivos

Toda persona ha de tener libertad para ejercer su autonomía física y tomar sus propias decisiones sobre su vida reproductiva, esto nos lleva a conceptuar el aborto como un bien social y de ahí la necesidad de un acceso libre y gratuito a un sistema de salud que proteja a las mujeres de embarazos no deseados.

El aborto debe ser legal y seguro por motivos de salud pública y de dignidad de las mujeres.

Nuestra sociedad premia a la mujer que tiene hijos y condena a la que, o no los desea o se somete a un aborto. El embarazo y el parto es siempre un privilegio, aunque no importa en qué condiciones.

Pero nacer no siempre es un beneficio y muchas veces es un seguro pasaporte para el sufrimiento. Niñas forzadas a una maternidad irresponsable, mujeres violadas, madres que no desean aumentar su prole.

El aborto es libertad reproductiva, responsabilidad y autonomía personal. Si se tiene derecho a tener hijos debe existir el mismo derecho a no tenerlos. Se debe buscar la armonización moral entre los conceptos de tener y no tener hijos y no privilegiar a uno sobre el otro.

Impedir a las mujeres y las niñas el acceso al aborto no hace que dejen de necesitarlo. Es por ello que los intentos de prohibir o restringir el aborto no consiguen reducir el número de abortos; lo que hacen es condenar a las mujeres pobres a abortos inseguros poniendo sus vidas en peligro. Cuando las mujeres tienen acceso a la educación, empleo, mejores sistemas de salud y de planificación familiar y acceso a abortos legales, redunda en el beneficio de toda la sociedad.

La relación entre aborto y criminalidad

Los que se oponen al derecho a abortar, esgrimen como argumento que es un crimen. Sin embargo, la prohibición del aborto podría tener la característica de aumentar la criminalidad.

En Estados Unidos, la tasa de homicidios causados por jóvenes menores de 20 años cayó un 50 por ciento en 1990, y la tasa total de homicidios en 2000 fue la más baja en 35 años. La legalización del aborto, aprobada por la Corte Suprema en 1973 parece ser el detonante. La mayoría de mujeres que abortaron fueron de menos de 20 años y pobres. Las tasas de criminalidad comenzaron a caer primero en aquellos estados que legalizaron el aborto antes de la decisión de la Corte.

fuente: Steven Levitt, Freakonomics, 2005

No hay que olvidar, por último, que el veganismo lleva aparejada responsabilidad. Responsabilidad con la natalidad indiscriminada en un planeta que soporta el crecimiento descontrolado de la especie humana en detrimento de todas las demás.


El caso Roe contra Wade o Roe vs. Wade fue el litigio judicial en el que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la Constitución de Estados Unidos protege la libertad de una mujer embarazada en su decisión de abortar.
El 22 de enero de 1973, la Corte Suprema cuestiona una ley de Texas que determinaba que el aborto era un delito, dando lugar a una decisión histórica en materia de aborto. El caso había sido presentado por “Jane Roe”, apodo de una mujer que quiso interrumpir su embarazo de una manera segura y legal. En su fallo, la corte reconoció por primera vez que el derecho constitucional a la privacidades lo suficientemente amplio como para incluir la decisión de una mujer de interrumpir o no su embarazo (Roe v. Wade, 1973).”
Roe pasó a ser conocido como el caso que legalizó el aborto en todo el país. Hasta entonces el aborto era ilegal en casi todos los estados excepto en casos de violación, incesto, malformación del feto o peligro para la madre. Roe convirtió el aborto en una intervención segura y accesible para las mujeres americanas, declarando inconstitucional su prohibición.

Tras casi medio siglo en vigor, la Corte Suprema de Estados Unidos ha revocado el 24 de junio 2022 la protección constitucional al derecho al aborto, anulando la histórica sentencia de 1973 Roe vs. Wade, el precedente legal que lo garantizaba. Ahora la decisión de cómo abordar los derechos reproductivos pasa a estar regulado por cada estado.

Unos 36 millones de mujeres en edad reproductiva se verán privadas del derecho al aborto, apunta Planned Parenthood, organización médica que brinda servicios de interrupción del embarazo.


Cinco mujeres demandan a Texas por su prohibición estatal del aborto

MADRID 08/03/2023 EFE Las demandantes, representadas por el Centro de Derechos Reproductivos, han emprendido acciones legales contra la eliminación del acceso a la interrupción del embarazo después del fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Imagen de archivo de una protesta a favor del aborto seguro en Kentuckey, Estados Unidos, en febrero de 2023. — RYAN C. HERMENS / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO / EUROPA PRESS

Denuncian que se les ha negado un aborto pese a los graves riesgos médicos que afrontaban han demandado al estado de Texas por su prohibición del aborto y vieron apoyada este martes su iniciativa por la Casa Blanca.
Esta es la primera vez que las propias embarazadas afectadas emprenden acciones legales contra la eliminación del acceso al aborto después del fallo del Tribunal Supremo de EEUU, que en junio anuló este derecho vigente desde hacía medio siglo, según medios nacionales. –Público


Aborto y derechos humanos: ¿te has preguntado cuál es la relación?

Las mujeres en Polonia tras la prohibición del aborto: una historia de soledad, miedo y desesperación

Las mujeres polacas tienen ahora menos derechos reproductivos que cuando el país entró en la UE, en 2004. Según la ONU, se tardarán todavía 300 años para conseguir la igualdad en el mundo. Un lastre que no solo no ha avanzado en países como Polonia, sino que ha retrocedido a pasos agigantados con la llegada del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) al poder.

El Gobierno polaco aprobó en 2020 una ley que limitaba la interrupción del embarazo a casos de violación, incesto o riesgo para la salud de la madre. Dejaba fuera los supuestos de malformaciones o defectos congénitos del feto, que suman cerca del 98% de los abortos legales. Es decir, prohibía de facto el aborto dejando en Polonia una de las leyes más restrictivas en materia reproductiva de toda la UE, junto a MaltaLa controvertida normativa ya ha dejado víctimas mortales y también colaterales.

En la Unión Europea, desde los plátanos hasta las zanahorias tienen estándares homologados. Pero no los derechos de las mujeres. –Público


Añado, al final de esta entrada un extracto del libro Ateísmo para principiantes de Richard Dawkins, 2022 en el que elabora una suerte de argumentos a favor y en contra del aborto.

Perros y Gatos Callejeros Turismo Responsable
Feral Kittens Alley Cat

Ser mujer no es sinónimo de madre.

Pinterest México

Street Children Independent News Lanka

La maternidad es una opción, no es una obligación.

NI LLAMADO BIOLÓGICO NI MANDATO SOCIAL

SER MADRE ES DECISIÓN, NO CONDICIÓN DE LA MUJER

Mi más profundo agradecimiento a Mariana Ardila Trujillo, abogada de Women’s Link Worldwide

Referencias bibliográficas:

El aborto como un bien social – Mario Sebastiani
Rev Bio y Der. 2018; 43: 33-43

A defense of the abortion, Philosophy & Public Affairs Judith Jarvis Thomson

Role of abortion in control of global population growth – S D Mumford, E Kessel Comparative Study Clin Obstet Gynaecol 1986 Mar;13(1):19-31. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3709011/

El control de la natalidad: un esbozo de historia Birth control: a history’s outline Mauricio Schoijet Papeles de población – versión On-line ISSN 2448-7147 versión impresa ISSN 1405-7425 Pap. poblac vol.13 no.54 Toluca oct./dic. 2007

Ateísmo para principiantes. Por qué no necesitamos a Dios en nuestra vida

PRIMERA PARTE : ADIÓS, DIOS
6 ¿CÓMO DECIDIMOS QUÉ ES BUENO?

Existen varias escuelas de filosofía moral. Hablaré sobre dos de ellas: los absolutistas y los consecuencialistas. Tienen puntos de vista muy diferentes sobre cómo realizar juicios morales. Los absolutistas piensan que algunas cosas están bien y otras mal. Sin argumentos. Lo correcto o lo incorrecto es solo un hecho, solo una verdad clara y evidente, como la afirmación, en geometría, de que las líneas paralelas nunca se encontrarán. Un absolutista podría decir: «Matar a otro ser humano simplemente está mal. Siempre lo está, siempre lo ha estado y siempre lo estará». Un absolutista como ese diría que el aborto es un asesinato porque un embrión es un ser humano. Algunos absolutistas incluso aplicarían ese argumento a un óvulo fecundado, una única célula. Los consecuencialistas juzgan lo que está bien y mal de una forma diferente. El lector habrá adivinado que lo que les importa son las consecuencias de una acción. Por ejemplo, ¿quién sufre como consecuencia de un aborto? ¿O quién sufre como consecuencia de impedir un aborto? Imaginemos una conversación entre una consecuencialista (Connie) y una absolutista (Abby). Da una idea de cómo piensan y argumentan los filósofos morales. A los filósofos, desde Platón pasando por Hume hasta la actualidad, les encanta crear diálogos entre argumentadores imaginarios, así que voy a seguir su ejemplo. Fíjese en lo rápido que pasan los filósofos de la realidad a los «experimentos mentales» a medida que se va desarrollando el diálogo.

ABBY: No matarás a otro ser humano. Un óvulo fecundado es un ser
humano. Por tanto, el aborto, incluso el de una célula fecundada, es
un asesinato. He oído a una amiga mía decir: «Una mujer tiene el
derecho absoluto a hacer lo que quiera con su propio cuerpo. Eso
incluye el derecho a matar a un embrión que está en su cuerpo. No
es asunto de nadie más salvo de ella». Pero el embrión es otro ser
humano. También tiene derechos, a pesar de hallarse dentro de su
cuerpo.

CONNIE: El argumento de tu amiga es un argumento absolutista, como el
tuyo. Ella reclama un «derecho absoluto» sobre su propio cuerpo y
sobre todo lo que este contiene. Eso es absolutismo, aunque una
clase de absolutismo diferente al tuyo. Y tanto tú como ella llegáis a
conclusiones opuestas. Pero yo soy consecuencialista. Yo me
pregunto quién sufre. Puedes definir un óvulo fecundado como un
ser humano si quieres. Pero no tiene un sistema nervioso, por lo que
no puede sufrir. No sabe que ha sido abortado, no siente temor o
pena. Una mujer sí que posee un sistema nervioso. Puede sufrir si
tiene que tener un bebé que no desea y que no se puede permitir
cuidar. Tanto tú como tu amiga sois absolutistas. Ella es una
«absolutista de los derechos de la mujer». Y me parece que tú eres
una absolutista religiosa. Estoy de acuerdo con su conclusión, pero
por una razón diferente a la suya. Su razón es absolutista: el derecho
absoluto de una mujer a controlar lo que sucede en su propio
cuerpo. La mía es una razón consecuencialista. Un embrión no
puede sufrir, pero una mujer sí.

ABBY: Bueno, estoy de acuerdo en que un embrión formado por una
única célula no puede sufrir, pero tiene el potencial de convertirse
en un ser humano de pleno derecho. El aborto le priva de esa
oportunidad. ¿No llamarías a eso una «consecuencia»? ¿Puede que
yo también sea una especie de consecuencialista? ¡Seguro que
mucho más que mi amiga!

CONNIE: Sí, estoy de acuerdo en que privar al embrión de una vida futura
es una consecuencia. Pero, dado que la célula no es consciente de
ello y que no siente ni dolor ni pena, ¿por qué preocuparse?
Además, cada vez que evitas tener sexo estás privando
potencialmente a un ser humano de la oportunidad de disfrutar de
una vida. ¿Habías pensado en ello?

ABBY: A primera vista, no es una mala observación. Pero, aun así, antes
de que el espermatozoide encuentre al óvulo no existe ninguna
persona concreta. Al evitar las relaciones sexuales, no estás
privando a una persona individual de existir, porque existen
millones de espermatozoides y millones de individuos potenciales.
Una vez que el espermatozoide se ha introducido en el óvulo, ha
iniciado su camino una persona individual concreta. Ninguna otra
persona. Antes de ese momento podían haberse formado un millón
de vidas, por lo que no puedes decir que estés privando a nadie de
existir.

CONNIE: Pero, si hablas de un óvulo fecundado como una «persona
individual concreta», estás insinuando que existe una entidad
indivisible. ¿Conoces a alguna pareja de gemelos idénticos?
Empiezan siendo un único óvulo fecundado. Luego se separan y se
convierten en dos individuos. La próxima vez que coincidas con un
par de gemelos idénticos, ¿por qué no les preguntas quién de ellos
es la «persona» y quién es el zombi?

ABBY: Hum. De acuerdo, entiendo lo que dices. Es una observación
alarmantemente buena. Puede que mejor cambie de tema. Si todo lo
que te importa es quién sufre como una consecuencia de tus
acciones, ¿qué tiene de malo el canibalismo? Estoy segura de que
no matarías a nadie para comértelo, pero ¿qué me dices de comerte
a alguien que ya está muerto y que, por tanto, no puede sufrir?

CONNIE: A sus amigos y familiares les sentaría muy mal. ¡Eso es una
consecuencia! Una muy importante. Los sentimientos de las
personas importan. Pero solo aquellos seres que cuentan con
sistemas nerviosos tienen sentimientos. Una mujer embarazada que
desesperadamente no quiere tener un bebé tiene sentimientos. El
embrión que se aloja en su interior no.

ABBY: Siguiendo con mi ejemplo del canibalismo, supón que la persona
muerta no tiene ni amigos ni familiares. Nadie sufrirá como
resultado de que tú te lo comas.

CONNIE: Bueno, hemos llegado a lo que llamo el argumento de la
«pendiente resbaladiza». Puede que te sientas segura en la cima de
una colina escarpada, pero si la cuesta por la que bajas es
resbaladiza y pones un pie en ella, antes de que te des cuenta de qué
es lo que ha pasado estarás resbalando hasta llegar al fondo, un
lugar en el que no quieres estar. Tienes razón cuando dices que
nadie sufriría si me como a una persona que ya está muerta y que no
tiene ni amigos ni familiares a quienes le importaría. Esa es la cima
de la cuesta resbaladiza. Pero en nuestra sociedad existe un
profundo y sólido tabú contra el canibalismo. Nos repele la simple
mención de él. Si alguna vez rompiéramos ese tabú, correríamos el
peligro de deslizarnos por la pendiente resbaladiza. ¿Quién sabe
dónde acabaríamos? El tabú contra el canibalismo es útil, como una
barandilla de seguridad en la cima de una pendiente peligrosamente
resbaladiza.

ABBY: Bueno, también puedo aplicar el argumento de la pendiente
resbaladiza al aborto. Estoy de acuerdo en que un embrión temprano
no puede sentir ni dolor ni miedo ni pena cuando es abortado. Pero
existe una pendiente resbaladiza que conduce al momento del
nacimiento y más allá. Si permites el aborto, ¿no existe un riesgo de
deslizarse por la pendiente resbaladiza que conduce más allá del
momento del nacimiento? ¿No acabaríamos asesinando a bebés de
un año solo porque son molestos? Y luego a los de dos años. ¿Y así
sucesivamente?

CONNIE: Sí. He de decir que a primera vista me parece un argumento
justo. Pero el momento del nacimiento es una barrera bastante
buena, un «guardarraíl de seguridad» bastante bueno, uno que
estamos acostumbrados a respetar. Aunque no siempre ha sido así.
En la antigua Grecia esperaban a que un bebé naciera, le echaban un
vistazo y luego decidían si querían quedárselo. Si la respuesta era
no, lo dejaban en una fría ladera para que muriera. Me alegra que no
sigamos con esa práctica. Por cierto, los abortos tardíos son muy
poco comunes y solo se llevan a cabo por razones urgentes,
generalmente para salvar la vida de la madre. La inmensa mayoría
de abortos se realizan las primeras semanas de embarazo. ¿Eres
consciente de que se producen muchos abortos espontáneos de
concepciones en las que la madre ni siquiera sabía que estaba
embarazada?
Pero, aunque utilicé el argumento de la pendiente resbaladiza,
debo admitir que prefiero eliminar las barreras y líneas por
completo. Los absolutistas queréis trazar una estricta línea divisoria
entre lo que es humano y lo que no lo es. ¿Se convierte un embrión
en humano en el momento de la concepción, cuando el
espermatozoide se une al óvulo? ¿O en el momento del nacimiento?
O, en algún punto intermedio, en cuyo caso, ¿precisamente cuándo?
Yo prefiero hacer una pregunta diferente. No «¿Cuándo se convierte
en humano?», sino «¿Cuándo es capaz de sentir dolor y emoción?».
Y eso no se produce en un momento exacto. Es algo gradual.
Lo mismo se puede decir en tiempo evolutivo. No matamos a
los humanos para comérnoslos. Matamos cerdos para comérnoslos.
Y, sin embargo, somos primos de los cerdos, lo que significa que, si
retrocedemos en la línea que nos conduce a nuestros antepasados y a
la de los antepasados de los cerdos, más tarde o más temprano
compartiremos un antepasado. Retrocede en nuestro árbol familiar.
En el camino que nos lleva al antepasado que compartimos con los
cerdos, pasamos por hombres simiescos, criaturas parecidas a
monos, etc. Ahora, imagina que esas especies simiescas no se
hubieran extinguido. ¿En qué momento dirías, «De acuerdo, ¿de
aquí hacia atrás no son humanos?». Eres una absolutista que quiere
trazar una línea absoluta entre humanos y animales. Pero yo soy
consecuencialista y prefiero no trazar ningún tipo de línea, si
podemos evitarlo. En este caso, mi pregunta no sería «¿Es humana
esta criatura?», sino «¿Puede sufrir?». Y supongo que algunos
animales pueden sufrir más que otros. Incluidos los cerdos, por
cierto.

ABBY: Tus argumentos morales me parecen lógicos. Pero aun así tienes
que empezar con alguna clase de creencia absolutista. En tu caso,
empiezas diciendo «causar sufrimiento está mal». No lo justificas de
ninguna manera.

CONNIE: Sí, lo admito. Pero sigo pensando que mi creencia absolutista de
que «Causar sufrimiento está mal» tiene más sentido que tu creencia
absolutista, «Así lo dice mi libro sagrado». Creo que si alguien
fuese a torturarte estarías de acuerdo conmigo inmediatamente.

Outgrowing God. A Beginner’s Guide. Richard Dawkins, 2022


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¿Sabrías decir cuáles de estos alimentos son veganos?


¡Vamos allá!


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¿Sienten emociones los pulpos, calamares y cangrejos?

Algunos países como Reino Unido plantean incluir en su legislación de bienestar animal a los moluscos cefalópodos y crustáceos decápodos, después de que multitud de estudios científicos avalen que estos invertebrados sienten dolor, lo que abre un dilema moral y ético en las decisiones políticas de muchos estados, según un análisis de la revista ‘Science’.

My Octopus Teacher o Lo que el pulpo me enseñó (2020) NETFLIX

My Octopus Teacher  relata una conmovedora historia sobre un buzo que forja una inusual relación con un pulpo en Sudáfrica, formándose un vínculo entre los dos en el transcurso de un año.

A pesar de que ya sabemos todo el daño que causa la industria de la acuicultura, se sigue trabajando para ampliar el número de especies que podrían ser explotadas. Algunos países, incluida España, están invirtiendo cuantiosas sumas en proyectos científicos cuyo único objetivo es conseguir criar pulpos en cautividad para renovar con ellos el negocio. El filósofo y buceador Peter Godfrey-Smith ha escrito un libro fabuloso acerca de la sofisticada inteligencia de los pulpos: Otras mentes: El pulpo, el mar y los orígenes profundos de la consciencia. En él nos explica que los cefalópodos, cuya evidencia fósil más antigua es de hace 290 millones de años, fueron probablemente quienes desarrollaron la primera forma de conciencia, la primera mente que habitó lo que llamamos planeta Tierra y deberíamos llamar planeta Agua, y precisamente esta primera forma de conciencia es una razón más para llamarlo planeta Agua. Los humanos, que hace tan poco tiempo que existimos, deberíamos sentir respeto ante estos linajes tan antiguos y maravillosos. Godfrey-Smith retrata en
este libro sus sofisticadas formas de vida y nos enseña a admirarlos. Es también coautor de un lúcido artículo en el que se opone a su cría en cautividad para consumo.

Fragmentos de
Marta Tafalla, Filosofía ante la crisis ecológica (Plaza y Valdés, 2022)


El cerebro de los pulpos funciona de forma parecida al nuestro y su curiosidad y su deseo de explorar nos recuerdan nuestra propia sed de conocimiento. Usan herramientas y frente a sus múltiples depredadores, los pulpos son maestros del camuflaje. Pueden imitar su entorno cambiando el color y la textura de su piel al instante y de diversas formas.

En cuanto a la definición de inteligencia, se observa que los pulpos validan todas las condiciones: muestran gran flexibilidad en la obtención de información (uso de varios sentidos, aprendizaje social), en el procesamiento de esta información (aprendizaje discriminativo y condicional), en su retención (memoria de largo plazo), y en su uso (adaptación de comportamiento ante diferentes depredadores y presas).


ADELINE MARCOS (SINC) 25/03/2022

A finales de 2021, Reino Unido consideró a los invertebrados –como moluscos cefalópodos y los crustáceos decápodos– seres sintientes, capaces de experimentar dolor emocional, tras analizar más de 300 artículos científicos al respecto. El Gobierno británico decidió sugerir su protección a través de su proyecto de Ley de Bienestar Animal para evitar su sufrimiento.

Otras naciones ya reconocen la capacidad de sentir de estos invertebrados, con lo que se prohibirían costumbres como la de hervir las langostas vivas. La decisión se basa en la evidencia de que las emociones y las experiencias sentidas – sintiencia– no se limitan a los humanos y otros mamíferos.

“Un informe de la London School of Economics, encargado por el Gobierno del Reino Unido, ha concluido que hay pruebas sólidas para afirmar que los crustáceos decápodos y los moluscos cefalópodos son sintientes”, afirma la profesora y filósofa de la Universidad de York Kristin Andrews, titular de la Cátedra de Investigación de York sobre Mente Animal.

Pero, ¿cómo se define una emoción? ¿Cuál es la relevancia moral de las experiencias animales? Este tema lleva años siendo objeto de debate tanto en la neurociencia afectiva como en la filosofía, y ahora parece estar surgiendo un consenso sobre los criterios e implicaciones morales y éticas.

En un análisis publicado en la revista Science, los científicos Frans de Waal, director del Living Links Center de la Universidad de Emory, y Kristin Andrews, de la Universidad de York, recogen las implicaciones políticas y morales sobre el reconocimiento de las emociones en este grupo de animales.

¿Reflejos o emociones animales?

Hace más de una década, el mismo debate giró en torno a si los peces sentían dolor. Hasta hace poco se pensaba que solo tenían nocicepción, es decir, que reaccionaban de manera inconsciente a estímulos nocivos, como cuando retiramos la mano de la estufa caliente antes de saber que nos va a quemar. Se creía entonces que respondían al dolor por reflejos, pero sin ningún tipo de sentimiento asociado.

La comunidad científica dedujo que, como la nocicepción no llegaba necesariamente al sistema nervioso central y la conciencia, no equivalía a la sintiencia, que en este caso equivalía a experiencias con valor, consideradas por el organismo como atractivas/positivas o aversivas/negativas.

Según explican de Waal y Andrews en su análisis, este debate se zanjó cuando se descubrió que los peces aprenden de los encuentros con estímulos negativos evitando los lugares peligrosos. Un estudio demostró que recuerdan estas zonas porque sintieron y procesaron neuronalmente las experiencias perjudiciales.

En el siglo pasado se decía que los animales son como máquinas de respuesta a estímulos, pero luego llegaron las excepciones: primero los primates, los delfines, los elefantes, los perros y otros mamíferos, después las aves y los peces. Ahora hemos llegado a los invertebrados y hay todo tipo de nuevos estudios sobre abejorros, abejas, etc.”, dice de Waal.

Lo mismo sucede con pulpos, calamares cangrejos. El argumento habitual es que reaccionan a los golpes o al ser capturados, pero no sienten nada.

Sin embargo, la ciencia demuestra que, al igual que los peces, ellos recuerdan los lugares en los que ocurrieron las cosas negativas, “lo que significa que deben haber experimentado estos acontecimientos, por lo tanto, sienten”, continúa el experto para quien todos los animales con cerebro son sintientes.

Un experimento con cangrejos que se esconden de la luz brillante en el laboratorio entrando en un agujero, mostró que estos crustáceos recuerdan los orificios donde recibieron una descarga y los evitan. “Sintieron y recordaron“, dice de Waal.

El lenguaje como señal del sufrimiento

Antes de 1980, esta misma discusión se sostuvo en torno a los bebés humanos a los que los médicos les sometían a procedimientos quirúrgicos con la mínima anestesia o incluso sin ella. La razón es que solo las afirmaciones verbales de dolor eran aceptadas como pruebas de estos estados internos, y la ausencia de lenguaje se equiparaba con la ausencia de estos. Es decir, al no hablar, se pensaba que los bebés no sentían nada.

A pesar de la abrumadora evidencia científica que demostraba que los bebés sí sentían dolor, la actitud no cambió hasta los años 80

“La importancia del lenguaje está sobrevalorada. La gente pensaba: sin palabras, no hay sentimientos, no hay conciencia”, recuerda de Waal.

El lenguaje es la forma en que comunicamos los sentimientos, pero estos pueden ocurrir sin el lenguaje. Esto fue difícil de entender por parte de la comunidad científica. A esto se añadieron los prejuicios sobre qué consideramos que son los animales, como si los humanos no fuéramos animales.

En su escrito, los dos científicos estiman que reconocer la sensibilidad de los invertebrados abre un dilema moral y ético. Los humanos pueden decir lo que sienten, pero los animales no tienen las mismas herramientas para describir sus emociones. “Sin embargo, las investigaciones realizadas hasta ahora sugieren firmemente su existencia”, dice Andrews, que trabaja en un proyecto de investigación llamado Animals and Moral Practice.

¿Cómo tratar entonces a pulpos y cangrejos?

Para los investigadores posiblemente llegue el momento en que las personas acepten que cangrejos, gambas y otros invertebrados sienten dolor y otras emociones. “En realidad, se trata de reeducar nuestra forma de ver el mundo“, señala la científica, para quien sigue siendo una cuestión abierta saber cómo hemos de tratar a ciertas especies.

Según los autores, se trata de una decisión moral: “No podemos actuar como si estos animales no tuvieran sentimientos, ni tratarlos como si fueran piedras” dice Frans de Waal.

publico.es

“Tenemos que dejar de actuar como si los animales fueran insensibles. Esto se aplica tanto a la industria agrícola como a los laboratorios. Solemos tratar a los invertebrados de forma diferente a los mamíferos, como los ratones y las ratas, pero no hay ningún argumento científico sólido para hacerlo”, concluye el experto.


El pulpo

Oscuro dios de las profundidades,

helecho, hongo, jacinto,

entre rocas que nadie ha visto, allí, en el abismo,

donde al amanecer, contra la lumbre del sol,

baja la noche al fondo del mar y el pulpo le sorbe

con las ventosas de sus tentáculos tinta sombría.

Qué belleza nocturna su esplendor si navega

en lo más penumbrosamente salobre del agua madre,

para él cristalina y dulce.

Pero en la playa que infestó la basura plástica

esa joya carnal del viscoso vértigo

parece un monstruo; y están matando

/ a garrotazos / al indefenso encallado.

Alguien lanzó un arpón y el pulpo respira muerte

por la segunda asfixia que constituye su herida.

De sus labios no mana sangre: brota la noche

y enluta el mar y desvanece la tierra,

muy lentamente, mientras el pulpo se muere.

José Emilio Pacheco (escritor mexicano)

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La inteligencia en los animales

Frans de Waal explica en su libro ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? una divertida anécdota, (según él; yo la tildaría de patética) que le explicó Desmond Morris cuando éste trabajaba en el zoo de Londres y todavía “amenizaban” a los visitantes con un execrable espectáculo a la hora del té, con los chimpancés sentaditos a una mesa primorosamente adornada y usando sus tazas, platos y servilletas. Para unos seres que en libertad usan herramientas, esto no constituía ningún problema. Como estos antropoides eran demasiado educados y sus modales exquisitos, el público inglés lo consideró una ofensa a sus costumbres. (Teatime! el súmmum de la virtud y de la civilización). Se tuvo que adiestrar de nuevo a los chimpancés para beber de la tetera, arrojarse las tazas a la cara, en definitiva para comportarse como brutos irracionales que es lo que el público asistente a estos lugares infames cree que ha de ser.

Químicos y biólogos vinculados a universidades y farmacéuticas suelen visitar a grupos humanos de zonas selváticas para aprender sobre el valor terapéutico de las plantas que utilizan, y han advertido que los indígenas de estas selvas utilizan el conocimiento de los animales en cuanto al uso y utilidad de estas plantas.

Se ha descubierto que los orangutanes de Borneo fabrican medicamentos para aliviar inflamaciones musculares y de las articulaciones. Estudios de más de 20.000 horas de observación de estos primates han dado a conocer cómo fabrican un emplasto que obtienen de la planta Dracaena Cantleyi. Mastican las hojas para obtener una emulsión que aplican sobre sus miembros doloridos durante unos 7 minutos.
Este conocimiento del valor terapéutico de plantas se denomina zoofarmacognosia, es decir, cuando los animales no humanos se automedican seleccionando e ingiriendo o aplicando tópicamente fármacos psicoactivos para prevenir o reducir los efectos nocivos de patógenos y toxinas.

Investigaciones han desvelado que los delfines Nariz de Botella que habitan en el Mar Rojo se automedican con corales, esto es, frotan su cuerpo selectivamente, cabeza, vientre y aletas, contra una especie de coral blando, con fines medicinales. Utilizan estos corales para protegerse de infecciones microbianas. Las crías observan a los adultos mientras estos se ponen en fila esperando su turno. Los científicos investigaron en el laboratorio las sustancias químicas que liberan estos corales y efectivamente descubrieron que estos compuestos bioactivos poseen propiedades antibacterianas.
Las mariposas monarca cuando están infectadas por parásitos depositan sus huevos en determinadas plantas tóxicas que los desparasitarán.

¿Es el conocimiento del valor terapéutico de ciertas sustancias un signo de inteligencia que nos equipara a todas las especies?


Los científicos desaconsejan interpretar el comportamiento animal en términos de emociones humanas, advirtiendo que el antropomorfismo limita nuestra capacidad de comprender a los animales como realmente son.

  • Una gorila de un zoo alemán pasó varios días de luto por la muerte de su bebé.
  • Una elefante salvaje cuidó de una hembra más joven después de que fuera herida por un macho.
  • Unas ratas se negaban a empujar la palanca de alimentación al ver que haciéndolo dañaban a una compañera.

¿No son estos signos claros de que los animales tienen emociones reconocibles e inteligencia moral?

«Si mi hijo llorara durante la noche, instantáneamente sentiría dos narices frías presionando mi cara: levántate, padre negligente, tu hijo te necesita. Mis dos perras son mejores padres que yo. La bondad y la paciencia parecen tener una clara dimensión moral. Son formas de lo que podríamos llamar “preocupación”, estados emocionales que tienen como foco el bienestar de los demás, y la preocupación por el bienestar de los demás se encuentra en el corazón de la moralidad. Si ellas estaban preocupadas por el bienestar de mi hijo, entonces, tal vez, estaban actuando moralmente: su comportamiento tenía una motivación moral. Y así, en esas noches brumosas de la paternidad temprana, nació un rompecabezas dentro de mí, uno que me ha estado carcomiendo desde entonces. Si hay algo en lo que la mayoría de los filósofos y científicos siempre han estado de acuerdo es en el tema de la excepcionalidad moral humana: los humanos, y solo los humanos, son capaces de actuar moralmente. Sin embargo, los perros rescatan a sus amigos y los elefantes cuidan a los parientes heridos: los humanos no tienen el monopolio del comportamiento moral.»

Mark Rowlands is professor of philosophy at the University of Miami. His latest book is Running with the Pack (Granta).

Marc Bekoff (biólogo, etólogo, ecologista del comportamiento y profesor titular de Biología en la Universidad de Colorado) defiende la inteligencia de los animales no humanos y su moralidad documentando sus comportamientos. Afirma que poseen códigos morales que condicionan su conducta. La moralidad, en este caso, sería una estrategia evolutiva cuyo fin sería conseguir el bien común. El error cometido desde hace cientos de años ha sido estudiar la conducta animal desde el punto de vista de la emoción humana. Que un animal mate a otro para comer es mera supervivencia, no inmoralidad, ni crueldad. Estudia la moralidad en base a tres factores: la empatía, la justicia y la cooperación, y saber aplicarlos a cada especie.

  • Cooperación, que incluye altruismo, reciprocidad, honestidad y confianza.
  • Empatía, que incluye simpatía, compasión, dolor y consuelo.
  • Justicia, que incluye compartir, equidad, juego limpio y perdón.

Respecto a la racionalidad de los animales Plutarco nos dice:

«Pues la naturaleza, de la que con razón dicen que todo lo hace por algo y con vistas a algo, no hizo al ser vivo sensible para que se limitara a sentir cuando algo le afecta; antes bien, dado que muchas cosas son familiares para él y muchas otras le son hostiles, no podría sobrevivir ni un instante si no aprendiera a guardarse de unas y a tener trato con las otras.
Ciertamente es la sensación la que permite a cada cual discernir tanto unas como otras; pero el hecho de atrapar y perseguir lo beneficioso, que se sigue de la sensación, así como el hecho de escapar y huir de lo que es destructivo y doloroso, todo ello de ninguna manera podría aparecer en seres que no estuvieran naturalmente dotados para el razonamiento, el juicio, la memoria y la atención»
. (Plutarco, 2002: §961A)


Los animales tienen una rica vida emocional e intelectual. Charles Darwin argumentó que la diferencia entre animales y humanos es solo de grado, no de tipo, y que esto también es cierto para el sentido moral. En “El origen del hombreDarwin señala; «cualquier animal que estuviera dotado de instintos sociales bien marcados podría desarrollar un sentido de conciencia».


Ya sabías que tu perro hará que lo perdones después de hacer una trastada y que tu gato conseguirá de ti todo lo que se proponga. Pero… ¿y si no fueran los únicos listillos de la clase?

6 datos sorprendentes sobre la inteligencia de los animales


Un grupo de perros salvajes salvan a una bebé recién nacida que había sido abandonada, aún con el cordón umbilical, desnuda y a la intemperie. La madre y sus cachorros la encontraron y cuidaron de ella toda la noche, dándole su calor corporal para que sobreviviera a las frías temperaturas.


La inteligencia animal resulta más habitual de lo que se pensaba. Ahora sabemos que las aves tienen habilidades que se creían exclusivas de los humanos. Las urracas se reconocen frente al espejo; los cuervos aprenden a construir y a usar herramientas y los loros grises africanos saben contar, clasifican objetos por el color o la forma y aprenden el significado de las palabras.

Cada vez más pruebas indican que el pollo doméstico posee una inteligencia sorprendente. Son ingeniosos, astutosmaquiavélicos y también compasivos. Hacen gala de complejas habilidades comunicativas y emplean señales complejas para dar a conocer sus intenciones. Y no solo eso: cuando toman decisiones apelan a su experiencia y a sus conocimientos sobre la situación, resuelven problemas difíciles y prestan ayuda ante un peligro.

fuente: Investigación y Ciencia Junio 2014


Debaten Manuel Carballal, Miguel Pedrero y Juanjo Sánchez-Oro en La Rosa de los Vientos sobre la inteligencia animal en contraposición a la inteligencia humana. ¿Somos el único animal que tiene conciencia de la muerte?
Explican cómo viven y entienden la muerte los animales con los libros LA ZARIGÜEYA DE SCHRÖDINGER de la doctora en filosofía Susana Monsó y EL BONOBO Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS del primatólogo Frans de Waal; y KOKO la gorila que aprendió a hablar.

Cuando la zarigüeya se siente amenazada, se paraliza, con los ojos y la boca abiertos en una mueca petrificada, la temperatura corporal y respiración reducidas al mínimo, la lengua desplegando un tono azulado y sus glándulas anales oliendo a podrido. Pese a este disfraz de cadáver putrefacto, sigue pendiente de su entorno, lista para volver a la acción. Como el gato en la famosa paradoja de Schrödinger, la zarigüeya está viva y muerta al mismo tiempo.

La zarigüeya nos muestra el concepto de la muerte en otras especies y cómo viven su mortalidad: chimpancés que limpian los dientes a sus cadáveres, cuervos que evitan los sitios donde vieron un muerto, elefantes obsesionados con recolectar marfil y ballenas que cargan con sus fallecidos durante semanas.

A lo largo de la historia, el ser humano se ha creído el único animal con una consciencia de la mortalidad. Esta creencia no obedece más que a nuestros sesgos antropocéntricos y en nuestra relación con la muerte, somos tan solo un animal más.

Si en el pasado se sostenía que los animales carecían de emoción y sentimientos, en la actualidad los estudiosos del comportamiento animal pueden afirmar que la ayuda mutua, la compasión e incluso la angustia por la muerte de un congénere no son una excepción en la conducta de determinadas especies, sino la regla. Tras investigar las comunidades de bonobos y chimpancés, (lamentablemente e incoherentemente, con prácticas más que cuestionables, de un modo nada ético y exento de la compasión que él confiere a estas criaturas) el primatólogo Frans de Waal demuestra que los primates exhiben conductas claramente altruistas y que distinguen entre lo correcto y lo incorrecto.


The Council of Horses from John Gay's Fables By John Ferneley
The Council of Horses from John Gay’s Fables  – John E Ferneley National Trust Derby, United Kingdom

Cuán desdichada es nuestra raza,

Condenada a esclavitud y desgracia.

¿Es nuestro destino ser esclavos,

puesto que nuestros padres ya cadenas llevaron?

Considerad, amigos, vuestra fuerza y poderío;

para hacer valer vuestro libre albedrío.

Enjaezados para arrastrar el pesado carruaje dorado,

la soberbia del hombre es nuestro oprobio.

¿Fuimos creados para el duro trabajo diario?

¿Para arrastrar el arado por el barro?

¿Para sudar el arnés en la vereda?

¿Para gemir bajo la carga que nos quiebra?

Cuán débil es la raza de dos piernas,

y qué magna nuestra fuerza.

¿Debemos someter nuestros nobles belfos a la espuma indigna

y crujir de dientes con ira?

¿Con qué derecho cabalga engreído sobre mí el humano?

¿Y con su espuela hacerme sangrar los costados?

Impídelo, por los cielos, rechaza las riendas.

Clamemos por nuestra libertad,

y, ante nuestro nombre, que empiece a temblar.


JOHN GAY, THE COUNCIL OF HORSES (1727) TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL de LUISA CLAVER OÑATE

Las implicaciones éticas del trato que reciben

Los animales no pueden quejarse, no pueden hablar. No pueden pedir. Son los perfectos peones. No se sindicalizan, ni piden aumentos. Son piezas dóciles, baratas, sin derechos. No son individuos, son cosas, mercancías.

foto: Porque los animales importan – Blog del Partido Animalista – PACMA

Son los proletarios idóneos, muy productivos, que no necesitan ausentarse ni tener vacaciones pagadas. Pueden trabajar toda su vida sin que haya que velar por sus necesidades. Susceptibles de padecer maltrato y explotación, sin ningún derecho y asesinados cuando ya no son rentables.

Las leyes son el reflejo de la mentalidad imperante en la sociedad, y de los intereses económicos supeditados a esa mentalidad y no se establecerán leyes que protejan los derechos de los animales si no se reconocen moralmente esos derechos. Mientras esa situación de “inconsciencia colectiva“ no cambie, la ley se limita a regular la propiedad animal, es decir, el sometimiento de los animales no humanos como propiedades, recursos o mercancías para uso y abuso de los seres humanos.

El paradigma humanista actual es que sólo los seres humanos son sujetos de derecho, merecedores de unos principios morales y éticos. Dicho paradigma contiene un aspecto inclusivo (todos los seres humanos merecen protección) y uno exclusivo (sólo los seres humanos poseen esa condición). 

Quien se oponga a los derechos de los animales y sostenga que el hecho de ser persona se basa en ser miembro de la especie Homo Sapiens no es más que un fanático de la especie, no más sensato que los fanáticos de la raza que otorgan mayor valor a la vida de los blancos que a la de los negros. Después de todo, los demás mamíferos luchan por seguir vivos, experimentan el placer y sufren el dolor, el miedo y el estrés cuando su bienestar peligra. Los grandes simios también comparten nuestros placeres más elevados de la curiosidad y el amor a los parientes, y nuestros dolores más profundos, el aburrimiento, la soledad y la pena. ¿Por qué se iban a respetar esos intereses en nuestra especie y no en las demás?

Steven Pinker. La Tabla Rasa. pag.335 Ediciones Paidós

Jeremy Bentham, filósofo, economista, pensador y escritor inglés (1748 – 1832); en un pasaje con visión de futuro, escrito en una época en que los franceses ya habían liberado a sus esclavos negros mientras que en los dominios británicos aún se les trataba como tratamos hoy a los animales, Bentham escribió:

Puede llegar el día en que el resto de la creación animal adquiera esos derechos que nunca se le podrían haber negado de no ser por la acción de la tiranía. Los franceses han descubierto ya que la negrura de la piel no es razón para abandonar sin remedio a un ser humano al capricho de quien le atormenta. Puede que llegue un día en que el número de piernas, la vellosidad de la piel o la terminación del os sacrum sean razones igualmente insuficientes para abandonar a un ser sensible al mismo destino. ¿Qué otra cosa es la que podría trazar la línea infranqueable? ¿Es la facultad de la razón, o acaso la facultad del discurso? Un caballo o un perro adulto es sin comparación un animal más racional, y también más sociable, que una criatura humana de un día, una semana o incluso un mes. Pero, aun suponiendo que no fuera así, ¿qué nos esclarecería? No debemos preguntarnos: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sufrir?

Bentham, J. 1789. An Introduction to the Principles of Morals and Legislation. Chapter xvii

En este pasaje, Bentham señala la capacidad de sufrimiento como la característica básica que le otorga a un ser el derecho a una consideración igual. La capacidad de sufrir —o, con más rigor, de sufrir y/o gozar o ser feliz— no es una característica más, como la capacidad para el lenguaje o las matemáticas superiores.

 Peter Singer. Animal Liberation (2ed) , 1990
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El veganismo no es una religión

Veganismo, religión y demografía

Según el diccionario de la lengua española religión es Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

Las religiones establecen sus normas éticas basándose en un ser sobrenatural. Su argumentario se cimenta en la relación del ser humano con una divinidad.

La práctica del veganismo no cumple el requisito de creer en un dios, así que difícilmente puede satisfacer la exigencia de una religión.

El veganismo no tiene nada en común con los dogmas de fe, las revelaciones divinas, la resignación o la vida eterna. Al contrario, el veganismo es una filosofía de vida, un principio moral, que busca excluir, en la medida de lo posible, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales y está sustentado en evidencias, en la lógica, la razón y la evolución.

La gran mayoría de las personas veganas que conozco son ateas o agnósticas; que un vegano profese una religión u otra o crea en la reencarnación o siga las enseñanzas de un gurú, es irrelevante. La espiritualidad de cada uno pertenece al ámbito privado. El veganismo no. El veganismo es una lucha contra una opresión. Una lucha contra cualquier forma de discriminación y su código de conducta se basa en el respeto a los demás, en el derecho a una vida sin sufrimiento y en libertad.

El movimiento vegano ni siquiera tiene un líder, sino que se estructura a base de activistas, y cada uno a su manera trata de ayudar a los animales y a los humanos discriminados.

El veganismo no es una religión ni una dieta ni una moda, sino una responsabilidad ética.

Nada más alejado del veganismo que el mandato divino de las religiones abrahámicas, en el que Dios, después de haber creado el mundo y todo lo que hay en él, ordena a la humanidad las tareas de llenar, someter y gobernar la Tierra. «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla y dominad los peces del mar, las aves de los cielos, y todas las bestias que se mueven sobre la tierra Génesis

«La reducción artificial de la mortalidad y la ausencia de una interferencia simétrica en la natalidad han conducido a la ruptura del equilibrio natural y al crecimiento explosivo de la humanidad. El linaje humano ha tardado cuatro millones de años en alcanzar una población de 1.000 millones de individuos (hacia 1804). En añadir otros 1.000 millones suplementarios (en 1927) sólo hemos tardado 123 años. Otros 1.000 millones más (en 1960) los hemos añadido en 33 años. Los siguientes 1.000 millones sólo han precisado 14 años. Los 1.000 millones posteriores (en 1987) han venido en 13 años. Y los siguientes 1.000 millones se han añadido en 12 años, en 1999, en el que ya éramos 6.000 millones. Los 7.000 millones los alcanzaremos en 2012. Todos los desastres ecológicos que asolan nuestro planeta tienen su origen en el crecimiento excesivo de nuestra población. ¿Qué derecho tenemos nosotros a arruinar la única patria de la vida conocida en el Universo, la biosfera terrestre, y a exterminar a las otras especies? El cáncer es el crecimiento incontrolado de un tejido a expensas de los demás. La incontrolada explosión demográfica humana es el cáncer de la biosfera y está empujando a otras especies a la extinción. Desde 1900 hasta hoy la población de África ha pasado de unos 100 millones de habitantes a unos 920 millones, es decir, casi se ha multiplicado por 10. En el mismo intervalo de tiempo, la población de chimpancés ha pasado de unos dos millones a unos 120.000, es decir, casi se ha dividido por 20. Todavía peor suerte han corrido los orangutanes, de los que apenas quedan 25.000. La bomba demográfica es también la principal causa de la miseria en el mundo. La familia que podría alimentar y educar bien a un hijo o dos distribuye sus escasos recursos entre diez, con lo que todos pasan hambre, o son abandonados a la mendicidad y la delincuencia. El volcán demográfico vomita constantemente nuevos millones de hambrientos. Los países ricos, como España, lo son entre otras razones por la revolución silenciosa de las mujeres, que han reducido drásticamente su natalidad. A pesar de los abusos, el Gobierno chino ha logrado frenar la explosión demográfica, poniendo así las bases para su impresionante despegue económico. El planeta Tierra pura y simplemente no puede sostener a un número ilimitado de seres humanos. El objetivo civilizado no es que haya la mayor cantidad posible de gente (no importa cómo vivan), sino más bien que la gente viva lo mejor posible (no importa cuántos sean).»

Jesús Mosterín, La naturaleza humana 2006

Dicho sucintamente: Cuantos más seres haya menos importará cada individuo


El cristianismo y su trato a los animales

«Otro error fundamental e inexcusable del cristianismo, […] cuyas consecuencias nefastas constatamos a diario, es el hecho de que, de una manera antinatural, ha desprendido al ser humano del mundo de los animales, al cual pertenece de manera esencial, dando valor exclusivamente al hombre, y considerando a los animales como meros objetos […] Dicho error fundamental es una consecuencia de la creación a partir de la nada, según la cual el Creador (capítulos 1 y 9 del Génesis) habría hecho entrega al hombre de todos los animales, para que gobernase sobre ellos cual si fueran cosas, sin siquiera recomendarle que los tratase bien […]; después, en el segundo capítulo, lo nombra catedrático de zoología, al asignarle la tarea de dar a todos los animales el nombre que portarán de ahí en adelante; lo cual viene a confirmar la total dependencia de estos respecto del hombre, es decir, su total indefensión ante la ley. […]
Un anuncio de la muy digna «Asociación para la protección de los animales», de Múnich, fechado el 27 de noviembre de 1852, se propone con la mejor de las intenciones difundir las «disposiciones que predican el buen trato con el mundo de los animales» contenidas en la Biblia, y cita: Proverbios de Salomón, 12, 10; Eclesiastés 7, 24; Salmos 147, 9; 104, 14; Job 39, 41; Mateo 10, 29. Pero esto no es más que una pia fraus (mentira piadosa), basada en el cálculo de que no se consultarán los pasajes aludidos; apenas el primero de ellos, muy conocido, dice algo sobre el asunto, aunque de una manera bastante tímida; en el resto se alude ciertamente a los animales, mas no se dice nada sobre su buen trato. ¿Y cómo reza aquel primer pasaje?: «El justo se apiada de sus bueyes». ¡«Se apiada»! ¡Qué expresión! Uno se apiada de un pecador, de un criminal, no de un animal inocente y leal, que a menudo sirve de alimento a su dueño y no recibe a cambio sino miserables raciones de pienso. ¡«Se apiada»! Uno no debe apiadarse de los animales, sino ser justo con ellos.»

El arte de insultar. Arthur Schopenhauer (1788-1860)  filósofo alemán

Dimensión demográfica del sufrimiento: reflexiones éticas sobre antinatalismo en el contexto del futuro sostenible

Miguel Steiner Doctor en Filosofía – José Vives-Rego Departamento de Microbiología, Facultad de Biología, Universidad de Barcelona

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La carne. Meat or flesh?

Dibujo del artista polaco ©Pawel Kuczynski que critica el especismo

Mientras lees esto, en algún lugar del mundo, una cerda madre está encerrada en una jaula, totalmente inmovilizada, hasta que nazcan sus lechones.

En este mismo momento, una vaca madre muge de dolor porque le han arrebatado a su bebé sin ni siquiera poder rozarlo.

Y un pollo muere a las pocas semanas de vida, con grandes dolores y un gran sufrimiento, tras ser engordado artificialmente.

Es la triste realidad de estos animales -cada momento, cada día- en todo el mundo.

Carol J. Adams acuñó el concepto referente ausente absent referent refiriéndose a la desconexión que se produce en la gente ante el plato de carne. Las costillas de cordero son algo totalmente inconexo con la preciosa y tierna criatura a la que probablemente serían incapaces de hacer ningún daño. El plato de carne nunca es alguien, es algo y por ello se produce esta ausencia referencial: un ser vivo que, al igual que todos nosotros, quería seguir viviendo.

Durante el embarazo las cerdas permanecen confinadas en jaulas tan pequeñas que no pueden darse la vuelta ni caminar hacia delante o hacia atrás

Después de su encierro en el embarazo, las cerdas son inmovilizadas desde el parto hasta el destete de los lechones

Foto de Jim Masón y J. A. Keller, del libro Animal Factories

Los lechones son retirados del lado de su madre a las dos semanas de su nacimiento, a la hembra se la vuelve a preparar para una nueva gestación. A los lechones se les amputa la cola, los dientes, el hocico, se les castra, sin utilizar anestesia o analgésicos. Se trata de operaciones sumamente dolorosas

A algunos a las tres o cuatro semanas se les sacrificará; otros son destinados a ser cebados durante seis meses antes de ser conducidos al matadero.

La corta vida de estos cerdos se desarrolla dentro de las jaulas sin moverse y sin ver la luz del sol. Su única ocupación es comer hasta alcanzar el peso ideal para el sacrificio.

El maltrato de cerdos en las granjas es continuo desde su nacimiento hasta el momento en que son sacrificados en el matadero.

Foto de Jim Masón y J. A. Keller, del libro Animal Factories

Esta es la sola y única razón por la que no he vuelto a probar carnes o embutidos

mama pig and baby- Pigs for Meat – Woodstock Sanctuary

Los cerdos son inteligentes, curiosos y pulcros. Su inteligencia es comparable a la de chimpancés y delfines. En libertad su esperanza de vida se sitúa en los 15 años, pero la carne de cerdo proviene de animales sacrificados entre los 3 y 6 meses de edad.

Cada año se sacrifican de 40 a 50 millones de cerdos en España.

Cinco prácticas crueles en extremo, legales y habituales en las granjas industriales

Los consumidores deben saber la verdad

Foto cortesía de Humane Farming Association

Esta ternera estabulada pasará toda su vida confinada en esta estrecha jaula para que sus anémicos músculos permanezcan tiernos hasta que la descuarticen. Para poder tumbarse, estas terneras tienen que encorvarse hasta lograr encajar sus piernas en un establo de 55 cm.

Ternera: (llamada así por la ternura de su carne). Tierna por la falta del movimiento y ejercicio propios de cualquier cría, y blanca por la falta de hierro y minerales.

Las vacas son animales curiosos e inteligentes. Las madres se dedican al cuidado de sus crías con total entrega. En libertad estos animales pueden llegar a vivir de 25 a 30 años, pero la industria cárnica sacrifica a las terneras entre el primer y el segundo año de vida.

Cada año se sacrifican unos dos millones y medio de terneras en España.

Pavorosa cifra del número de algunos animales sacrificados al año en el mundo

Ahora sabemos que las aves tienen habilidades que se creían exclusivas de los humanos. Las urracas se reconocen frente al espejo; los cuervos aprenden a construir y a usar herramientas y los loros grises africanos saben contar, clasifican objetos por el color o la forma y aprenden el significado de las palabras.

Cada vez más pruebas indican que el pollo doméstico posee una inteligencia sorprendente. Son ingeniosos, astutosmaquiavélicos y también compasivos. Hacen gala de complejas habilidades comunicativas y emplean señales complejas para dar a conocer sus intenciones. Y no solo eso: cuando toman decisiones apelan a su experiencia y a sus conocimientos sobre la situación, resuelven problemas difíciles y prestan ayuda ante un peligro.

La inteligencia animal resulta más habitual de lo que se pensaba.

Esta nueva visión de la capacidad cognitiva del pollo tiene implicaciones éticas por el trato que se les dispensa en las granjas avícolas. Reconocerles estos rasgos obliga a reconsiderar las condiciones abusivas y de maltrato en unos sistemas de producción destinados a obtener carne y huevos al menor precio.

Los investigadores han tardado un siglo en averiguar qué discurre por su cerebro. En los años veinte del pasado siglo, el biólogo noruego Thorleif Schjelderup-Ebbe dictaminó que se regían por un sistema jerárquico. Comprobó que los pollos dominantes imponían su voluntad a otros pollos si tomaban iniciativas por encima de su rango.

El siguiente avance relevante tardaría décadas. En la Universidad de Los Ángeles, se clasificaron sus cantos y se determinó que el repertorio del pollo constaba de unos 24 sonidos, muchos específicos de ciertas situaciones, como una llamada de advertencia ante una amenaza.

Las observaciones indicaban que en ese cerebro del tamaño de una nuez debían estar sucediendo cosas insospechadas.

Las vocalizaciones codificaban información específica que pretendía desencadenar una reacción concreta en los congéneres. Según los etólogos, las llamadas de los pollos son «funcionalmente referenciales», esto es, se refieren a objetos y acontecimientos concretos, de modo muy similar a las palabras. Es como si creara una imagen mental del objeto al oír la llamada que le incita a reaccionar, ya sea huir ante un depredador o acercarse a una fuente de alimento.

También reveló que los pollos adaptaban los mensajes a la audiencia del momento. Estos hallazgos indican que el ave no se limita a reflejar su estado de ánimo en las vocalizaciones, como cuando está asustada o hambrienta, sino que interpreta la trascendencia de los acontecimientos y, lejos de responder por simple reflejo, parece meditar sus acciones. Se diría que piensa antes de actuar.

Las llamadas referenciales demuestran que habíamos subestimado la inteligencia del pollo. Los estudios también han planteado una pregunta intrigante: si pueden transmitir información sobre acontecimientos que tienen lugar en su entorno, ¿podrían ocultar esas noticias o incluso difundir información falsa para obtener provecho de esa conducta engañosa?

La lista de habilidades cognitivas de los pollos sigue creciendo con cada nuevo hallazgo. Giorgio Vallortigara, de la Universidad de Trento, ha demostrado que los individuos jóvenes pueden distinguir números y usar la geometría. Por ejemplo, si se les muestra un triángulo inacabado pueden reconocer la forma que tendría con todas sus partes.

El hecho de que el pollo doméstico posea ese pensamiento tan avanzado lleva a reflexionar sobre su inteligencia. Debió de heredar sus aptitudes cognitivas de su antepasado silvestre, el gallo bankiva. Su sociedad ancestral estaba formada por bandadas duraderas. Un macho y una hembra dominantes dirigían cada grupo y, como en tantas otras sociedades, obtenían lo que deseaban, alimento, espacio o apareamiento, manteniendo a raya a sus subordinados. Los machos dedicaban gran parte del tiempo a exhibirse ante las hembras y proporcionarles sustento. Estas observaban con atención a los machos, juzgaban y recordaban sus acciones. La competencia en la bandada no representaba el único factor que estimulaba la capacidad mental de las aves. Debían afrontar diversas amenazas externas, cada una de las cuales exigía una estrategia de huida distinta. Estas condiciones les obligaron a idear tácticas inteligentes para lidiar con sus congéneres y con los peligros del entorno, así como maneras de comunicarse. Esta inteligencia perdura en el pollo doméstico.

Que esta inteligencia corresponda a miles de millones de animales devorados por los humanos pone sobre la mesa la cuestión del trato que reciben. Aves que en libertad solían vivir en pequeñas bandadas son ahora alojadas en compañía de hasta 50.000 congéneres. La esperanza de vida de diez años se acorta hasta seis meses escasos en los pollos para carne; son sacrificados a esta tierna edad porque han sido genéticamente seleccionados para crecer con tanta rapidez que si se les dejase vivir más sufrirían terribles cardiopatías, osteoporosis y fracturas óseas.

El destino de las gallinas ponedoras no es mucho más halagüeño: viven 18 meses recluidas en el espacio de un folio de papel.

La flexibilidad y la adaptabilidad del pollo, heredadas del sociable gallo bankiva, podrían contribuir a su perdición, porque le permiten sobrevivir en las condiciones antinaturales y de maltrato continuado. Esto no cesará mientras a la gente no le importe la procedencia de los alimentos y desconozca la notable naturaleza de este animal.

La verdadera naturaleza de la inteligencia de los pollos apenas ha comenzado a desvelarse, pero una cuestión está clara: distan mucho de ser las aves bobas que antaño se pensaba.

fuente: Investigación y Ciencia Junio 2014


El ternero manchado

Nació manchado el ternero
Siendo su madre tan blanca,
Manchado como las flores
Cuando las quema la escarcha.

La culpa fue de la lluvia,
Que en el país de la nata
Jugó con él en el barro
Sin saber su madre blanca.


Efraín Barquero (poeta chileno)

Cerdo ante Dios

Tengo siete años. En la granja observo

por la ventana a un hombre que se persigna

y procede a matar un cerdo.

No quiero ver el espectáculo.

Casi humanos, escucho

alaridos premonitorios.

(Casi humano es, dicen los zoólogos,

el interior del cerdo inteligente

aun más que perros y caballos.)

Criaturas de Dios los llama mi abuela.

Hermano cerdo, hubiera dicho San Francisco.

Y ahora es el tajo y el gotear de la sangre

y soy un niño pero ya me pregunto:

¿Dios creó a los cerdos para ser devorados?

¿A quién responde: a la plegaría del cerdo

o al que se persignó para degollarlo?

Si Dios existe

¿por qué sufre este cerdo?

Bulle la carne en el aceite.

Dentro de poco

tragaré como un cerdo.

Pero no voy a persignarme en la mesa.

José Emilio Pacheco (México, 1939) EN RESUMIDAS CUENTAS (ANTOLOGÍA)


Amontonados, sedientos y hambrientos, enloquecidos de terror y dolor


Amontonados, sedientos y hambrientos, enloquecidos de terror y de dolor




El Roto

El Roto
Viñeta de El Roto
El Roto
Viñeta de El Roto
El Roto
Viñeta de El Roto

Viñeta de El Roto

¿Por qué comemos carne?

La empatía natural hacia los animales hace que puedas cuidarlos e incluso quererlos y, sin embargo, comemos tanta carne que cada minuto se sacrifican 180.000 animales que hasta entonces han malvivido en espacios reducidos, estresados, mal alimentados, mutilados o atiborrados de antibióticos. Esto no suena a precisamente a cuento de Disney, pero varios factores en tu infancia te hicieron normalizarlo.

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Una película vegana ‘Casa De Carne’, que destaca los problemas de sufrimiento animal en la producción de alimentos, ganó el primer premio de los Tarshis Short Film Awards.

La película, creada por Dustin Brown para la organización sin fines de lucro Last Chance for Animals (LCA), presenta a tres amigos en un futuro no tan lejano que deben sacrificar ellos mismos a los animales que eligen para cenar en un restaurante de alta gama .

Según Brown, quien se inspiró en la serie de televisión The Twilight Zone y en las novelas de Philip K. Dick, quiere “hacer que la gente piense y cuestione su realidad cotidiana“.

Gran parte de nuestra vida cotidiana está desconectada de la naturaleza y de los sistemas de opresión y explotación que en gran parte están ocultos para nosotros. La película es una herramienta poderosa para abrir la cortina“.

Ahora más que nunca, necesitamos historias que amplíen nuestro círculo de empatía y nos permitan ver el mundo a través de una lente más compasiva. Es fácil usar nuestras diferencias como puntos de partida para el conflicto: diferente raza, diferente religión, diferente país … diferente Y, sin embargo, todos estamos compartiendo este planeta. Nuestras similitudes superan con creces nuestras diferencias. De eso se trata esta película“.

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Lo que esconde tu vaso de leche

21 razones para una dieta libre de lácteos

La industria láctea promociona sus productos como fuente principal de calcio.

El calcio que proviene de los lácteos no se absorbe tan bien como el derivado de las plantas, y consumirlos puede ocasionar varios problemas de salud peligrosos.

1. Huesos rotos. En un estudio médico sueco, las mujeres que consumieron a diario grandes cantidades de leche tuvieron más probabilidades de sufrir fracturas que aquellas que bebieron poca o nada de leche.

2. Cáncer de próstata. Existe evidencia de que el consumo de leche y otros productos lácteos conducen a un aumento en el riesgo de contraer cáncer de próstata, y se prescriben dietas sin lácteos para retardar el progreso del cáncer de próstata.

Fuente: PETA

3. Cáncer de ovarios. Un estudio sueco reveló que las mujeres que consumieron cada día cuatro o más porciones de productos lácteos presentaron dos veces más probabilidades de desarrollar cáncer de ovario, en comparación con aquellas que consumieron con la misma frecuencia dos porciones o menos de productos lácteos.

4. Intolerancia a la lactosa. El azúcar en la leche (lactosa) es muy difícil de digerir. A partir de los dos años de edad los intestinos elaboran menos lactasa, una enzima necesaria para absorber y digerir la lactosa. Esta disminución en la producción de lactasa en los humanos sucede cuando ya no es necesaria la ingestión de leche materna para el crecimiento. Cuando consumimos productos lácteos, es muy probable que la lactosa fermente en los intestinos causando problemas digestivos como hinchazón y gases.

5. Acné. El consumo de leche es el causante del incremento y severidad del acné.

6. Una sola porción de leche puede contener 24 mg de colesterol.

7. Alergias a la leche. A diferencia de la intolerancia a la lactosa, las alergias a la leche, por lo general en niños pequeños, se caracterizan por reacciones fuertes y peligrosas, tales como vómito o anafilaxia.

8. La leche contiene cantidades anormales de antibióticos. El ordeño continuo y mecanizado infecta las ubres. Así que a las vacas les han de inyectar antibióticos continuamente.
Esta práctica está conduciendo a la resistencia de las bacterias frente a los antibióticos, lo que puede disminuir la efectividad de los antibióticos utilizados en humanos.

9. Grasa saturada. Una sola porción de leche entera puede contener más del 20 por ciento de la cantidad diaria recomendada (RDA por sus siglas en inglés) de grasa saturada, pero incluso la leche de 1 por ciento contiene 8 por ciento de la RDA. Si consumes tres porciones de leche entera, habrás cubierto el 60 por ciento de la recomendación diaria.

10. Aumento de peso. Al contrario de lo que la industria dice, un estudio en más de 12.000 niños mostró que cuanta más leche bebieron, más peso ganaron. El estudio también demostró que sustituir los refrescos por leche no llevó a la pérdida de peso.

11. Pérdida de masa ósea. En lugar de promover la salud ósea, la proteína animal en los productos lácteos puede tener un efecto de filtración del calcio. Puede aumentar la fractura de huesos. En un estudio de 78,000 mujeres durante un periodo de 12 años, la leche no redujo el riesgo de fracturas. De hecho, las mujeres que tomaban leche tres veces al día sufrieron más fracturas que las que rara vez lo hacían.

12. La leche reduce el hierro en los niños pequeños. En 1993, la Asociación Nacional de Pediatría de Estados Unidos ya advirtió que ningún niño debería beber leche animal antes de los 18 meses de edad y que aumentaba la carencia de ácidos grasos esenciales y Vitamina E.

13. La leche no siempre es un alimento estéril. Puede contener gran cantidad de microorganismos patógenos: bacterias, virus y parásitos. Se ha demostrado que los niños que no toman leche o productos lácteos de procedencia animal sufren menos caries o infecciones de oído. La pasteurización generalmente dura 15 segundos. Sin embargo, para que las bacterias de la leche se inactiven, es necesario que el proceso dure por lo menos 15 minutos.

14. La leche estimula al cuerpo a producir mucosidad.  Los médicos recomiendan no tomar leche al estar resfriado.

15. La caseína, presente en la leche, es una fosfoproteína, que se utiliza en la elaboración de pegamentos, pinturas y plásticos. En niños, sobre todo, puede producir inflamación de los tejidos blandos (garganta, cavidades nasales y senos paranasales) acarreando dificultades respiratorias. También se asocia a la enfermedad de Crohn (afección por la cual resultan inflamadas partes del tubo digestivo) y al asma. La caseína produce histamina y después moco. Si los bronquios se llenan de esta sustancia se producen dificultades al respirar.

16. La leche y el queso contienen dioxinas. Las dioxinas se transforman en el cuerpo y no se eliminan fácilmente, tendiendo a acumularse en las grasas y en el hígado. La exposición del ser humano a altas concentraciones de dioxinas puede causar alteraciones funcionales hepáticas. Asimismo, puede ocasionar alteraciones inmunitarias del sistema nervioso en desarrollo y del sistema endocrino. Según un informe de la Agencia del Medio Ambiente (EPA) de EE.UU. publicado en septiembre de 1994, las dioxinas producen cáncer en el ser humano. En 1999 la industria láctea en Bruselas tuvo que cerrar durante un mes debido a que la leche contenía 100 veces más de los niveles recomendados de dioxina.

Las dioxinas y sus efectos en la salud humana

17. La leche contiene pus. El Ministerio de Sanidad de Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estipulan que la leche es tóxica si contiene más de 200,000 células blancas muertas por mililitro. En 2001, se hizo un control de la leche en 48 estados para determinar si cumplían con las normas de la FDA. Todos sobrepasaron los límites permitidos.

18. La leche y productos derivados contienen cantidades excesivas de hormonas femeninas. El 80% de las vacas están embarazadas mientras siguen siendo ordeñadas, lo cual naturalmente eleva los niveles de estas hormonas. Además, los granjeros inyectan a las vacas hormonas sintéticas para incrementar la producción de leche. Estos altos niveles de hormonas femeninas en la cadena de alimentos han sido vinculados con problemas de salud y con una pubertad precoz.

19.  La leche contiene una perfecta combinación de minerales designados para ayudar a madurar al sistema digestivo de sus crías. Este sistema digestivo les permitirá digerir correctamente los nutrientes del pasto y hierbas. Las vacas cuentan con un estomago configurado por cuatro cámaras y regurgitan, mastican y tragan sus alimentos varias veces antes de digerirlos. Tienen un aparato digestivo muy diferente a los humanos y por lo tanto tienen diferentes necesidades. Cuando consumimos leche, estamos ingiriendo los nutrientes necesarios para otra especie, no para la nuestra, afectando nuestra digestión y la absorción de nuestros nutrientes. Cuando se sospecha de alguien que padece Síndrome de Intestino Permeable, se le recomienda una dieta libre de lácteos.

20. Los niños discapacitados que sufren de problemas neurológicos tales como Autismo, Síndrome de Down, problemas de aprendizaje y lesiones cerebrales son especialmente vulnerables a los lácteos. Ciertas proteínas presentes en la leche animal, como la caseína y la del suero de leche aparentemente irritan el sistema nervioso de los humanos, provocando que estos problemas neurológicos se agraven en los niños. Se ha establecido que los programas de rehabilitación producen mejores resultados sin la ingesta de productos lácteos.

21. La leche es un buen conductor de veneno. Un estudio que revisó casos de envenenamiento en Inglaterra y Gales entre 1992 y 1996, resolvió que muchos estaban asociados con el consumo de leche y sus derivados.

La composición química de la leche de vaca es absolutamente perfecta para nutrir a un ternero. Pero una bomba de relojería nutricional para un humano

¿Sabías que lo que la industria de la leche le hace a las vacas se castigaría con cárcel si se tratara de perros y gatos? Descúbrelo

Existen muchas alternativas agradables y saludables a la leche animal. Bebidas de soja, arroz, avena, almendras, coco. La lista es interminable. Para todos los gustos y paladares.

Yogures de soja y coco de todos los sabores. Helados elaborados con leche y grasa vegetal, de soja, coco y de arroz.

¿Hay helados veganos en España?


Para los bebes, existen leches de fórmulas con base de soja nutritivas y saludables.

Es falsa la creencia de que sólo los lácteos nos aportan las cantidades adecuadas de calcio.
Los alimentos ingeridos en una alimentación vegana aportan el calcio necesario para nuestro organismo.

Cantidades diarias de calcio recomendadas
Hasta los 6 meses: 200 mg.
De 7 a 12 meses: 260 mg.
De 1 a 3 años: 450 mg.
De 4 a 10 años: 800 mg.
De 11a 17 años: 1.150 mg.
Adultos 18-24 años: 1.000 mg.
Adultos mayores 25 años: 950 mg.

Las semillas de sésamo son una de las fuentes más abundantes de calcio. En 100 gramos hay 670 miligramos de calcio.

La canela en polvo, además de su carácter antioxidante gracias a su contenido en flavonoides, tener vitamina A, potasio, hierro y sodio, llega a tener 1.228 mg de calcio por cada 100 gramos.

Muchos frutos secos tienen una cantidad de calcio considerable.

Las almendras contienen 254 miligramos de calcio por cada 100 gramos.

La avellana, 192 miligramos por 100 gramos.  

Los pistachos, 180 miligramos de calcio por 100 gramos.

Alimento (100g)  Calcio (en mg)
Semillas de lino 255
Higos secos 200
  Canónigos192
  Garbanzos 140
  Perejil140
  Brócoli 138
  Olivas  82
  Endivias 80
  Judía verde 65
  Limones  58
  Mandarinas  49
  Espinacas  120

Las espinacas contienen vitamina A, vitamina C, vitamina E, vitamina K y vitaminas del grupo B (B6, B2 y B1) y ácido fólico (vitamina B9), además de ser una buena fuente de potasio, lo que propicia la disminución de la presión arterial, y magnesio, necesario para el mantenimiento de la función muscular y nerviosa y el metabolismo energético. Contribuyen además a cuidar la salud de los huesos y a reducir los riesgos de fracturas óseas gracias a su contenido en vitamina K, que mejora la absorción del calcio.

Delicioso capuchino con leche de avena
Mentiras y mitos sobre las dietas y la leche
José Gregorio González, periodista, investigador y divulgador, explica en LA ROSA DE LOS VIENTOS que la única forma para perder peso es “comer menos” y “hacer ejercicio”.
Ha escrito el artículo ’10 grandes mentiras alimentarias’. Por ejemplo, aquellas sobre la leche y los lácteos.  “Se ha fomentado el consumo de leche. Se produce mucha más leche de la que somos capaces de consumir”, sostiene.

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¿Por qué no dejamos a los insectos en paz?

foto entrada: Two overly happy Mantis reddit

Barcelona, ciudad cool donde las haya. Con restaurantes que presumen de carnes exóticas. Con cartas que ofrecen carne de cocodrilo, de delfín, de canguro, y, ¿qué hay más cool que ofrecer insectos? Grillos, tijeretas, hormigas, escarabajos, saltamontes

La nueva ola culinaria parece que ha encontrado en estos seres la coartada perfecta para mantener la superchería de sostenibilidad y ecoeficiencia.

Vacas y terneros, aves y peces, corderos y cabritos, cerditos y potrillos. Ahora les toca el turno a los insectos. Son las víctimas perfectas para no hacer descarrilar a los diletantes de la huella ecológica, el impacto medioambiental y la optimización de los recursos.

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Dedícate a la cría, reproducción y engorde de insectos

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En primer lugar, no tenemos ninguna necesidad nutricional de comer ningún otro animal o sus derivados. Una alimentación vegana bien equilibrada aporta todos los nutrientes. No necesitamos comer insectos, huevos, lácteos o peces para el aporte de proteínas.

Por otro lado, si el consumo de insectos aumentara exponencialmente para satisfacer esta nueva moda en los países occidentales, lo más probable es que empezasen a brotar espantosas granjas como la que se anuncia arriba. Fábricas de insectos para satisfacer la codicia humana, semejantes a las pavorosas y angustiantes fábricas de gallinas, vacas, cerdos y peces.

¿Por qué el humano persiste en su destructivo anhelo?

¿Por qué no dedicar esfuerzo y ambición en procurar alimento atrayente y seductor basado en plantas?

¿Por qué no dejar a los insectos en paz?
Blue Wing Mantis Pinterest

Por último, los insectos son animales dotados de sistema nervioso y neuronal que demuestran sorprendentes capacidades cognitivas. En los insectos, el llamado complejo central del cerebro podría desempeñar una función esencial en la capacidad de decidir, la cual iría acompañada de formas de consciencia.

La Universidad Queen Mary de Londres ha publicado estudios que revelan que los insectos pueden tener una cultura. Los abejorros han aprendido un comportamiento no natural y lo transmiten de uno a otro. Un lujo para cerebros refinados, como el de humanos, primates, delfines y algunas aves, como los cuervos. Este comportamiento implica una capacidad de abstracción: el abejorro «alumno» tiene que deducir el significado y el propósito de las acciones del abejorro «maestro», proyectarlas sobre sí mismo y planificar la acción. De alguna manera, debería ser consciente de lo que hace. Pero ¿puede un insecto ser consciente? La pregunta, antes considerada absurda, comienza a tomarse en serio.

fuente La consciencia de los insectos Investigación y Ciencia MENTE Y CEREBRO MARZO/ABRIL 2019

angelkiyoss.tumblr.com

Todos los seres sintientes -animales con sistema nervioso- son seres conscientes. Experimentan dolor y sufrimiento, ansiedad si se les tiene en cautividad; no los convirtamos en máquinas para satisfacer al humano.

Menos pesticidas y más mariquitas Contrainformacion.es

¿Y si los insectos pueden sentir dolor?

Laura Camacho  EL PAÍS

Una revisión de estudios confirma que los insectos. cuentan con los mecanismos necesarios para padecer dolor.

En el mundo se han contabilizado alrededor de un millón de especies de insectos, aunque se estima que en total puede haber hasta 10 millones, según cálculos de la Real Sociedad Entomológica de Londres, que se dedica a estudiarlos. A pesar del gran número de especies que componen a estos artrópodos, no siempre se han estudiado en igual medida que otros animales, según defiende José Carlos Oteroprofesor emérito Ad Honorem de la Universidad de Santiago de Compostela. Pero esto está cambiando: “Ahora empiezan a estudiarse bastante porque nos estamos dando cuenta de que son absolutamente necesarios para la pervivencia de la especie humana, es decir, que una buena cantidad de cosas que nos proporcionan los servicios ecosistémicos que proviene de los animales son de los insectos”, explica. Recientemente, un grupo de investigadores ha intentado responder, con un estudio, a un debate que lleva varios años abierto: ¿los insectos son capaces de sentir dolor? Para ello han realizado una revisión de la literatura disponible, cuya conclusión confirma que los insectos tienen los mecanismos necesarios para experimentar el sufrimiento. Aunque estos resultados, matizan los responsables, no son una prueba definitiva y se han de complementar en un futuro con más trabajo conductual, psicológico y hormonal.

Lars Chittka, profesor de ecología sensorial y conductual de la de la Universidad Queen Mary de Londres y uno de los autores del estudio, explica que es relevante tener certezas sobre esta cuestión en una época en la que se puede observar el crecimiento de la industria de los insectos como vía de consumo para personas, pero también para el ganado. En 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alentó a comer insectos para combatir el hambre y definió a estos animales como una fuente importante y fácilmente accesible de alimentos nutritivos y ricos en proteínas.

El investigador, que acaba de publicar un libro titulado The Mind of the Bee (La mente de una abeja en español), sostiene que no existe un marco legal para el uso de estos insectos en el caso de la industria, pero tampoco en el caso de la investigación, e insta a entender lo que sucede bien con estos animales, “antes de que se repitan los mismos tipos de errores que ya sucedieron con la crianza de pollos, por ejemplo”. Otero aboga también por legislar toda esta cuestión, especialmente la forma de sacrificarlos en la industria, porque está “convencido de que sufren”.

La nocicepción es el mecanismo sensorial que permite a los animales sentir y evitar estímulos potencialmente dañinos, según explica una investigación publicada en Current BiologyUn ejemplo de este concepto se da cuando se está expuesto a algo muy caliente y los receptores especializados de la piel responden a ese estímulo y lo alejan rápidamente de él. Esto está presente en todos los animales, detalla Chittka, y ha sido bastante estudiado en insectos. Pero la nocicepción no es necesariamente una evidencia de que el animal sienta una especie de sensación subjetiva de desagrado en su mente, es decir, el dolor.

Por tanto, es importante distinguir entre esta respuesta refleja y el dolor. “Lo que es interesante en ese sentido es que existe una especie de control de arriba hacia abajo, desde el cerebro de la sensación periférica de la nocicepción. Si bien este tipo de respuestas nociceptivas son casi automáticas, un reflejo del control del cerebro nervioso central de la sensación periférica muestra que es flexible y puede controlarse desde el cerebro”, concreta este autor. Para simplificarlo recurre al ejemplo de un soldado herido en un campo de batalla que no es consciente de su herida hasta que regresa a su refugio. Esto es consecuencia de su sistema de opiáceos endógeno. “En ese sentido, se puede demostrar que existe este tipo de modulación nerviosa central de la sensación de un estímulo potencialmente dañino que indica que existe plasticidad que viene con el dolor real, no solo con la percepción”, añade. Y esto es lo que han concluido que tienen los insectos. En este proceso se necesitan vías neuronales y bloques de construcción moleculares.

Además de analizar si los insectos sufren dolor, un equipo de investigadores dio un paso más allá y publicó en 2019 un estudio en el que afirmaron que algunos de estos animales pueden experimentar dolor crónico, que dura tiempo después de que una herida inicial ha sanado. En esta investigación, publicada en la revista científica Science Advances, los investigadores dañaron un nervio de una pata de la conocida como mosca de la fruta. Una vez que la herida se curó, descubrieron que las otras patas de la mosca se habían vuelto hipersensibles.

Viéndome perseguido por la alondra
Que en su rápido vuelo
Arrebatarme quiso en su piquillo
Para dar alimento a sus polluelos,

Yo, diminuto insecto de alas de oro,
Refugio hallé en el cáliz de una rosa,
Y allí viví dichoso desde el alba
Hasta la nueva aurora.

Mas aunque era tan fresca y perfumada
La rosa, como yo no encontró abrigo
Contra el viento, que alzándose en el bosque
Arrastróla en revuelto torbellino.

Y rodamos los dos en fango envueltos
Para ya nunca levantarse ella,
Y yo para llorar eternamente
Mi amor primero y mi ilusión postrera.

Rosalía de Castro
El insecto y la estrella Manuel Reina

Mirad aquel insecto
de transparentes alas
en los brillantes pétalos posado
de aquella rosa blanca.


El cielo contemplando
las largas noches pasa,
fija la vista en la hermosura y brillo
de cierta estrella pálida.

¡Amor de un pobre insecto!
¡amor sin esperanza!
la estrella no lo mira, es insensible;
las estrellas no aman.

En la nevada rosa
se ven, por las mañanas,
mil gotas cristalinas que parecen
abrasadoras lágrimas.

Dejad los insectos tranquilos

La extinción de insectos pone en riesgo la sostenibilidad agraria del planeta

La tasa de extinción de los insectos es hasta ocho veces superior a la de los animales vertebrados. Los cambios del uso de la tierra, los pesticidas y la crisis climática están detrás de este declive poblacional que, según los entomólogos, podría ser dramático.

 ALEJANDRO TENA Público 14/02/2022  

Están desapareciendo, pero a nadie parece importarle. Los insectos se están extinguiendo a un ritmo cada vez más elevado sin que se preste atención a este drama. La Asociación de Entomología Española estima que en los últimos años se han perdido el 70% de las poblaciones voladoras de Europa. La tasa de extinción de estos seres es hasta ocho veces superior que la de los animales vertebrados y las consecuencias podrían desencadenar múltiples problemas.

“Los insectos pasan desapercibidos y su desaparición también, a pesar de que tiene una importancia tremenda”, dice José María Hernández, vicepresidente de la Asociación Española de Entomología, que considera que la pérdida de individuos es ya un problema de “escala global” por la funcionalidad biológica de estos seres. “Constatamos una bajada en su riqueza y en su abundancia, lo que puede derivar perfectamente en una catástrofe ambiental”.

El 75% de los cultivos dependen de alguna u otra manera de los insectos polinizadores

Esa catástrofe tiene que ver con la utilidad de muchos de estos seres, cuyas poblaciones no hacen otra cosa que menguar como consecuencia de la crisis climática y de la presión del ser humano sobre los ecosistemas. Los polinizadores son la cara visible de cómo un problema de biodiversidad puede convertirse un problema económico y social global. Este tipo de fauna –abejas, mariposas o algunos tipos de moscas, entre otros– son esenciales para que los cultivos puedan tener un rendimiento adecuado y producir el fruto plantado.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 75% de los cultivos dependen de alguna u otra manera de estos animales para la polinización. En términos productivos, el porcentaje es más bajo, y se estima que el 35% de los alimentos cosechados dependen de los insectos polinizadores, lo que sigue siendo un porcentaje preocupante en mitad de una coyunta de crisis climática donde las temperaturas podrían condicionar aún más el declive de estos seres vivos. Las poblaciones de mariposas y de abejorros, por ejemplo, ya han descendido un 25% desde 1991 en la mayor parte de los países europeos, según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Esto tiene unas consecuencias importantes a nivel económico. Un informe de dicha organización publicado recientemente estima que por cada euro que produce un cultivo de manzana, 92 céntimos no serían posibles sin polinización. En el caso de los arándanos, la cifra se sitúa en los 80 céntimos; 78 céntimos en el kiwi; y 50 en la fresa. Los insectos polinizadores aportan 2.400 millones de euros de valor asociado agrícola en España.

A corto plazo ya estamos viendo los efectos de los cambios del uso del suelo y del uso desmesurado de pesticidas y biocidas. A largo plazo las consecuencias podrían ser peores por el cambio climático, que es un factor más que agravará la situación.

Pero el rendimiento agrario no es el único elemento perjudicado por el descenso de las poblaciones de insectos.

El papel de algunas especies coprófagas o coleópteras, como los escarabajos, en la limpieza del campo. “Estos animales son descomponedores, lo que quiere decir que se alimentan de la materia fecal de los herbívoros. Son los responsables, en buena medida, de que los prados donde pasta el ganado extensivo estén limpios, sin ellos estarían saturados de excrementos y no serían sostenibles para la ganadería”, advierte el entomólogo.

“También son importantes los que denominamos enterradores, que son especies que se ocupan de degradar los restos orgánicos de los animales muertos, de descomponer y ayudar a reciclar cadáveres. En su conjunto, casi todos son importantes para la biodiversidad, para que se puedan mantener las redes tróficas y sirvan de alimentos a aves e incluso mamíferos como el zorro. Creo que no se puede poner una escala, al final todos los insectos tienen una función; son todos igual de importantes”, opina.

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Lenguaje especista

SUCESOS  Una ‘manada’ de menores viola a una chica de 14 años en Mallorca

Se ha puesto de moda nombrar a los autores de abuso sexual y violación grupal como manada, que el DRAE define como conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos. De nuevo, otro lamentable ejemplo de cómo se perciben detestables actuaciones humanas, trasladando la noción de que los animales no humanos «una manada de lobos o de ciervos» personifican la maldad y la depravación. Totalmente deplorable.

Padres que matan a sus hijos: animales.

Es el título escogido por una periodista de la Vanguardia para divulgar la terrible noticia del atroz asesinato de las dos niñas en Tenerife a manos de su padre. ¿A qué animales se refiere? ¿A los vertebrados? ¿A los cefalópodos?

¡Ah!, no. Ya lo entiendo. Los animales no humanos encarnan la irracionalidad y los vicios, los humanos por otra parte encarnamos la perfección y la virtud. Está clarísimo.

Las palabras son importantes, con ellas se modelan ideas y se defienden principios. Las palabras son fundamentales para entender la realidad. Las palabras que usamos reflejan nuestra manera de ver el mundo y configuran nuestra mente y a medida que nuestra percepción de la justicia social evoluciona, nuestro lenguaje evoluciona.

Las teorías de Lev Vigotsky sobre las relaciones entre pensamiento y lenguaje defienden que el lenguaje determina el desarrollo del pensamiento.

Nuestra sociedad considera inaceptable utilizar un lenguaje racista, sexista, homofóbico o discriminatorio contra las personas con discapacidad. Esto viene dado por el precepto de lo políticamente correcto, lo cual no siempre se asume de buen grado y tiene sus detractores.

No obstante, si asumimos que el lenguaje nos condiciona y moldea nuestra manera de ser, expresiones o chistes machistas, rezuman una imagen de la mujer como una ciudadana «de segunda». Estas expresiones serían consideradas discriminatorias pues reflejan un “alguien inferior”.

La consideración moral de los otros, del diferente, se ha ido acrecentando a medida que evolucionamos. Pasamos primero de la familia a la tribu, al clan, luego a la nación, esperemos que finalmente a toda la humanidad. ¿Alcanza hoy a los demás animales?

Expresiones como “matar dos pájaros de un tiro”, “coger al toro por los cuernos”, “abrir la veda”, ponerse a tiro” o “ser un conejillo de indias, perpetúan la crueldad hacia los animales.

Naturalizamos el sufrimiento con ellas. Cargado como un burro – Vida de perros – Valor y al toro – Dar gato por liebre

Trivializamos su dolor. A caballo regalado no le mires los dientes – A perro flaco todo son pulgas – A toro pasado – Como pollo sin cabeza – Más vale pájaro en mano que ciento volando

Banalizamos su maltrato. Le ha llegado su San Martín – Ver los toros desde la barrera – Por la boca muere el pez – No vendas la piel del oso antes de cazarla – Muerto el perro se acabó la rabia – Poner toda la carne en el asador

Un lenguaje especista nos insensibiliza con respecto a estas situaciones de injusticia para los animales, los degradan, y nos coloca en posición de supremacía con respecto a ellos.
Si tratamos como iguales a los demás animales, si queremos ser justos con todos ellos ¿no deberíamos también poner nuestro empeño en dejar de utilizar estas expresiones?
“Foca”, “burro”, “cerdo” o “zorra” deberían dejar de ser insultantes. Ser un animal” contrasta con el significado de “humano”, adjetivo que reúne las cualidades de comprensivo y sensible a los infortunios ajenos.

 

Insultos y expresiones despreciativas:

  • Cabeza de chorlito
  • Cría cuervos y te sacarán los ojos
  • Más puta que las gallinas
  • Salir rana
  • Dar margaritas a los cerdos
  • Hijo/hija de perra
  • Ser un borrego, un asno, un cerdo, un buitre, gallina, gusano, rata
  • Estar como una cabra, como una vaca

Expresiones y refranes especistas:

  • Fueron felices y comieron perdices
  • Gallina vieja hace buen caldo
  • Hacinados como animales
  • La curiosidad mató al gato
  • Llevarse el gato al agua
  • Ponerse el mundo por montera
  • Rematar la faena
  • Salir por la puerta grande
  • Saltárselo a la torera
  • Echar un capote
Mark Clifford

También la lengua inglesa tiene su muestrario de lenguaje especista

 
Kill two birds with one stone matar dos pájaros de un tiro
Let the cat out of the bag revelar un secreto sin querer
Take the bull by the horns coger el toro por los cuernos
Fight like cat and dog como el perro y el gato
Weep crocodile tears lágrimas de cocodrilo
A bird in the hand is worth two in the bush más vale pájaro en mano que ciento volando
Don’t look a gift horse in the mouth a caballo regalado
Like a chicken with its head cut off como pollo sin cabeza
Lamb to the slaughter cordero al matadero
Beat or flog a dead horse patear un caballo muerto (acción inútil, sinsentido)
To chicken out ser un gallina
Dog-eat-dog el hombre es un lobo para el hombre
The straw that broke the camel’s back 

la gota que colma el vaso  (sorprendentemente el español es más caritativo)

Words matter, and as our understanding of social justice evolves, our language evolves along with it. Here’s how to remove speciesism from your daily conversations.

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Prostitución y veganismo

El debate sobre la prostitución: regulación o abolición

El eterno debate en torno a la prostitución tiene dos alegatos.

Uno es el que busca regular la prostitución. Lo que defiende es su completa legalización y obtener derechos para las personas que la ejercen, como cualquier otra actividad laboral. En definitiva, el reconocimiento del trabajo sexual y equipararlo a cualquier otro trabajo.

El otro es la corriente abolicionista que se opone a la prostitución por considerarla el máximo exponente de la discriminación y la desigualdad. Considera que prostitución es sinónimo de explotación y que las prostitutas son tratadas como objetos sexuales, como mercancía, lo que genera dolor y sufrimiento.

Story of a prostitute

El abolicionismo subraya que la inmensa mayoría de mujeres no ejerce por voluntad propia, sino bajo extorsión y que prostitución y trata van de la mano, ya que la inmensa mayoría de prostitutas son rehenes de las mafias de trata de personas.

España es uno de los países con mayor número de trata de mujeres para explotación sexual y un referente del “turismo sexual”. El mayor prostíbulo de Europa se inaugura en La Jonquera. Un informe del Parlamento Europeo indica que el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución están bajo el control de las mafias.

Legalizar la prostitución no concede a las mujeres más derechos, sino que fomenta la industria del sexo, legitimando a proxenetas y a clientes, favorece la trata de mujeres y niños para explotarlos sexualmente y perpetúa la idea de la sexualidad basada en la explotación. Legalizar la prostitución es renunciar a la igualdad y no hay que olvidar que sin prostitución no hay trata. El drama de la prostitución se sustenta en que la explotación sexual y la prostitución son parte de una misma estructura de violencia y dominación, que tiene sus raíces en la desigualdad estructural entre sexos.

Prostitution’s abuses cannot be ‘legislated away’

La única postura lícita ante la prostitución, desde una perspectiva vegana, es la abolición, y lo es por una cuestión de Derechos Humanos, pues la prostitución supone la privación de los derechos de las mujeres debido a que esta práctica no es más que una situación de explotación.

La prostitución se basa en una relación de poder, y al comprar el acceso al cuerpo de una mujer, éste se convierte en mera mercancía. Hemos de entender que no todo vale, que no todo puede tener un precio. Explotar y matar animales para comerlos, encerrarlos de por vida para hacer negocio con ellos o pagar a una persona para ejercer una actividad a la que jamás se prestaría a ello de no mediar transacción económica son hechos discriminatorios igual de deleznables basados en el sexismo, el racismo o el especismo. Erradicar la prostitución y la trata de personas, al igual que el veganismo nos conducirá a una sociedad más justa e igualitaria.


El debate está servido y en España se da la peregrina circunstancia de que la prostitución es alegal. No está ni regulada ni prohibida. Explotar a alguien (persona, no animal) es delito, no obstante, un proxeneta que tenga un “club de alterne” puede tener todos los papeles en regla y regentar un modelo de negocio completamente legal.

Lo efectivo para luchar contra esta lacra sería implementar medidas contra proxenetas y puteros, junto con sanciones penales para los que regentan locales donde hay prostitución, y así poner en jaque todo el entramado que favorece este negocio.

Asimismo, reintroducir en el Código Penal la figura jurídica que hace referencia al lugar que se proporciona para la realización de la actividad sexual, la tercería locativa. Es decir, negocios cuya actividad es el ejercicio de la prostitución y que incomprensiblemente gozan de cierta tolerancia social.

Acabar con la prostitución también exige dar seguridad a las víctimas, creando alternativas laborales y económicas. Es necesario garantizar alternativas viables y subsanar los derechos vulnerados de las mujeres explotadas con medidas educativas, de formación y laborales, para una completa reinserción.

“Las mujeres somos prostituibles en cualquier momento dependiendo de la necesidad económica que tengamos. Esa mirada social es la que hay que cambiar. No hay buenas y malas, ni santas, ni putas. Todas somos en potencia prostituibles

Mujeres por la Abolición

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‘Querido cliente’

la sincera carta de una prostituta

Una ex prostituta convertida en icono. Causa: una mordaz carta a sus antiguos clientes que se vende como ‘spoiler‘ de un nuevo libro sobre la industria del sexo. Prostitution Narratives: Stories of Survival in the Sex Trade, de Caroline Norm y Melinda Tankard Reis.

Tanja Rahm, de 35 años, estuvo ejerciendo la prostitución desde los 20 a los 23 años en la calle.

En ‘Prostitution Narratives’ lanza un sincero mensaje a sus «antiguos clientes». Dice así:

«Querido cliente,

Si piensas que alguna vez me he sentido atraída por ti, estás terriblemente equivocado. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez. Lo único en mi mente era hacer dinero, y rápido.

Que no se confunda con el dinero fácil; nunca fue fácil. Rápido, sí. Porque rápidamente aprendí los muchos trucos para conseguir que te corras pronto para poder sacarte de mí, o de debajo de mí, o de detrás de mí.

Y no, nunca me excitaste durante el acto. Era una gran actriz. Durante años he tenido la oportunidad de practicar gratis. De hecho, entra en la categoría de multitarea. Porque mientras tú te tumbabas ahí, mi cabeza estaba siempre en otra parte. En algún sitio donde no tuviese que enfrentarme contigo acabando con mi respeto hacia mí misma, ni pasar 10 segundos pensando en lo que ocurría, o mirándote a los ojos.

Si pensabas que me estabas haciendo un favor por pagarme por 30 minutos o una hora, te equivocas. Preferiría que hubieses salido y entrado tan rápido como pudieses. Cuando pensabas que eras mi príncipe azul, preguntándome qué hacía una chica como yo en un sitio como ese, perdías tu halo cuando pasabas a pedirme que me tumbase y centrabas todos tus esfuerzos en sentir mi cuerpo todo lo que pudieses con tus manos. De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi trabajo.

Cuando pensabas que podías estimular tu masculinidad llevándole al clímax, debes saber que lo fingía. Podría haber ganado una medalla de oro por fingir. Fingía tanto, que la recepcionista casi se caía de la silla riéndose. ¿Qué esperabas? Eras el número tres, o el cinco, o el ocho de ese día.

¿De verdad pensabas que era capaz de excitarme mental o físicamente haciendo el amor con hombres que no elegía? Nunca. Mis genitales ardían. Del lubricante y los condones. Estaba cansada. Tan cansada que a menudo tenía que tener cuidado de no cerrar mis ojos por miedo a quedarme dormida mientras mis gemidos seguían con el piloto automático.

Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. Me daba igual que tu mujer tuviese dolores pélvicos, o que tú no pudieses salir adelante sin sexo. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo.

Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira. No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Duda de si todos los hombres eran tan cínicos e infieles como tú.

Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. No veías a la persona bajo la máscara. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable.

De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír. En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años. Básicamente, te daba igual. Porque solo tenías un objetivo, y era mostrar tu poder pagándome para utilizar mi cuerpo como te apeteciese.

Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período. Era porque mi cuerpo era una máquina que no podía ser interrumpida por el ciclo menstrual, así que metía una esponja en mi vagina cuando menstruaba. Para ser capaz de continuar entre las sábanas.

Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba.

Cuando venías con objetos, lencería, disfraces o juguetes y querías juego de roles erótico, mi máquina interior tomaba el control. Me dabais asco tú y tus a veces enfermizas fantasías. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. No ayudaba que tuvieses 50, 60, 70 o más.

Cuando regularmente violabas mis límites besándome o metiendo los dedos dentro de mí, o quitándote el condón, sabías perfectamente que iba contra las reglas. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. Y lo disfrutabas.

A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Y lo utilizabas de manera perversa para mostrar cuánto poder tenías y cómo podías traspasar mis límites.

Cuando finalmente te regañaba, y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado.

Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus.

Crees que tienes derecho. Quiero decir que las prostitutas están ahí de todas formas, ¿no? Pero solo son prostitutas porque hombres como tú se interponen en el camino para una relación saludable y respetuosa entre hombres y mujeres.

Las prostitutas solo existen porque hombres como tú sienten que tienen el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales usando los orificios del cuerpo de otras personas.

Las prostitutas existen porque tú y la gente como tú sienten que su sexualidad requiere acceso al sexo siempre que les apetece».

Fuente: sur © Prensa Malagueña, S.A.


Los versos rotos de prostitutas chinas
Una antología pionera muestra la injusticia a la que fueron sometidas durante siglos las poetas concubinas

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Médicos alemanes contra la experimentación animal

El 24 de Abril se celebra el Día Internacional por los animales de laboratorio.

Lucía Arana

En 1979 la Sociedad Nacional Antivivisección de Inglaterra estableció esta fecha para conmemorar el nacimiento de su fundador, Lord Lodwing, quien desde 1875 luchó contra la experimentación con animales.

Alrededor de 115 millones de animales sufren y mueren cada año en los laboratorios, las universidades y los centros de investigación de todo el mundo; 1,5 en España. La asociación alemana Ärzte gegen Tierversuche (Médicos Contra la Experimentación Animal) alerta al respecto: “La experimentación animal no ayuda a los humanos enfermos, sólo es valiosa para los experimentadores que satisfacen su curiosidad y basan en ella sus carreras científicas”.

Pero otra ciencia es posible.

Foto: We Animals / © Jo-Anne McArthur

Nos repiten hasta la saciedad que experimentar en animales es imprescindible para salvar vidas humanas y curar sus enfermedades. Un mal menor, que a nadie le gusta realmente, pero un mal necesario. Sin embargo, muchos de los tests con animales están lejos de aportar resultados reales a la medicina y sus objetivos son bastante menos altruistas: se trata de obtener fondos para seguir investigando, de satisfacer la curiosidad científica a costa del sufrimiento de seres indefensos y de confirmar, una y otra vez, datos ya conocidos por todos.

La prohibición que entró en vigor en marzo del 2013, referente a los productos cosméticos testados en animales en la UE, fue un paso importantísimo pero insuficiente. De hecho, la experimentación con animales es un negocio en auge que, lejos de disminuir, aumenta de forma alarmante año tras año. Es sobre todo la llamada investigación básica (la que se lleva a cabo sin fines prácticos inmediatos) la que utiliza cada vez más individuos no humanos.

Son envenenados, irradiados, quemados y mutilados, se les infecta con virus, bacterias y parásitos, pasan hambre y sed, se les impide respirar, se les producen infecciones, infartos, cáncer, se les aplican electrodos en el cerebro, se les fracturan los huesos, se les cosen los ojos, se les sacan los órganos y se les vuelven a implantar.

Los experimentos con animales son peligrosos

Si los resultados de estudios realizados, por ejemplo, en individuos humanos de mediana edad no son siempre trasladables a bebés o ancianos, ¿cómo se puede asumir que un experimento realizado en un ratón pueda aplicarse a nosotros? Más de un 90% de los medicamentos testados en animales fallan posteriormente en los ensayos clínicos con humanos.

La asociación alemana Médicos Contra la Experimentación Animal, fundada en 1979, reúne a cientos de profesionales de todos los campos de la medicina que trabajan por abolir este tipo de prácticas:

La experimentación animal no ayuda a los humanos enfermos, sólo es valiosa para los experimentadores que satisfacen su curiosidad y basan en ella sus carreras científicas. Sólo aquellos que presentan una larga lista de publicaciones obtienen fondos para seguir investigando. Y cada artículo abre nuevas incógnitas que hacen necesarios más experimentos.

Médicos Contra la Experimentación Animal

Además de crueles, absurdos

La asociación ha elaborado un amplio dosier recopilando cientos de experimentos que se siguen llevando a cabo a día de hoy. Todos ellos son cuestionables desde el punto de vista ético, muchos podrían realizarse con grupos de estudio humanos y algunos rayan, directamente, en lo absurdo.

A continuación, algunos ejemplos:

En un estudio cuyo objeto es el estrés, se obliga a ratones a correr en una cinta hasta quedar exhaustos. Si se detienen, caen hacia atrás en una reja de metal que les produce una descarga eléctrica. Se considera “agotamiento total” cuando un ratón se queda más de 15 segundos en la reja o cuando cae en ella más de 15 veces por minuto.

Aunque los implantes dentales se usan desde los años 70 en humanos, se arranca a varios cerditos 8 dientes. Se les colocan implantes y coronas con el fin de estudiar el período de curación antes de colocar las prótesis. El propio estudio concluye que “los cerdos tienen un metabolismo 3,3 veces más rápido que los humanos, por lo que es necesaria máxima precaución a la hora de trasladar los resultados”. Los animales son torturados sabiendo de antemano que las conclusiones no tendrán ningún valor.

El método de elongación ósea, fracturando un hueso y separándolo, se emplea desde hace años en traumatología. A pesar de ello, se siguen criando cachorros de beagle a los que se fractura la tibia y se les separa el hueso dos veces al día 0,5mm. Tras 25 días, el hueso se ha prolongado 2,5cm y los perritos son ejecutados.

Perro de raza beagle en el laboratorio de investigación por contrato Vivotecnia de Madrid © Cruelty Free International / Carlota Saorsa

Para gran parte de la industria, los experimentos con animales cumplen una función de coartada. Aparentan una inocuidad de los productos que realmente no existe. Se trata de cubrirse las espaldas desde el punto de vista legal, en caso de que se produzcan efectos secundarios nocivos para las personas.

Más ejemplos:

Existen numerosa literatura sobre los efectos cancerígenos del formaldehído, su toxicidad se conoce desde hace cien años. Para comprobarlo una y otra vez, se gasea a ratones durante cuatro semanas (seis horas al día, cinco días a la semana) con ese compuesto químico.

Todos sabemos que el alcohol es perjudicial para los niños. En este estudio se inyecta durante 20 días a ratones bebé alcohol en la cavidad abdominal. Cuando llegan a adultos, se les somete a varias pruebas antes de matarlos para analizar sus cerebros. El sorprendente resultado: el alcohol no es bueno para los menores.

La experimentación animal libre de crueldad no existe, ya que los animales son mantenidos en pequeñas jaulas, sufren estrés y miedo, y los estudios prácticamente siempre terminan con su muerte. Pero hay algunos casos en los que los investigadores se superan a sí mismos:

Se extirpa el corazón a 6 cerdos manipulados genéticamente. Sus corazones se trasplantan a continuación en el pecho de seis monos babuinos. Todos los animales mueren de forma terrible en un plazo de entre 5 horas y cuatro días.

Se somete a gatas con sus cachorros a 14 semanas de continua luz estroboscópica (la luz destellante que hay en algunas discotecas). Los animales son incapaces de moverse de manera normal, ya que cualquier movimiento queda interrumpido. El objetivo es estudiar las zonas del cerebro dedicadas a la visión.

Para estudiar cómo los monos distinguen entre caras y voces se realiza un orificio en el cerebro de dos macacos, implantando al animal una bobina de metal en el ojo. Para el estudio se le impide beber durante un tiempo. Atado en una silla especial con la cabeza atornillada, recibe electrodos en el cerebro a través del orificio. Los animales tienen que fijar la vista en un punto de la pantalla, en la que aparecen otros monos. No pueden quitar la vista de la pantalla. Si lo hacen bien, reciben un par de gotas de zumo. Si no, no hay recompensa.

Criadero de macacos para experimentación animal en Camarles,Tarragona. Foto Igualdad Animal

Al final, los investigadores escriben sus artículos plagados de palabras técnicas, incomprensibles para la mayoría, porque sólo el desconocimiento -o un claro interés económico- puede llevar a alguien a defender este bucle de sufrimiento insoportable.

Otra ciencia es posible

Los métodos de investigación sin animales no son simplemente “alternativas”, sino que representan un verdadero avance desde el punto de vista científico. De hecho, son cada vez más los profesionales que se deciden por ellos.

Las técnicas “in silico” o modelos desarrollados por computadora aportan información sobre estructura, efecto y toxicidad de sustancias como nuevos medicamentos o productos químicos. Modelos como QSAR (Quantitative Structure Activity Relationship) se basan en datos humanos. La estructura molecular de una sustancia permite prever los efectos que tendrá.

Biochips. Los biochips son una revolución en el análisis de las sustancias activas. Mediante procesos automáticos se pueden medir diferentes sustancias en un corto periodo de tiempo –de forma fiable, económica y rápida– utilizando células humanas. Es decir, exactamente lo contrario a la experimentación animal. Ya existen y se están utilizando con éxito los Labor-Chips para piel, hígado, pulmones, riñón, arterias, células nerviosas, o incluso combinados como un mini-organismo.

In Vitro. Es cierto que un animal es un organismo completo, pero no es el organismo correcto. Los sistemas en vitro están formados por materia en forma de células, tejidos, microorganismos, etc. Son los conocidos cultivos celulares cuyas células humanas son restos de operaciones clínicas, donaciones de órganos, así como placentas o cordones umbilicales. Gracias a las técnicas modernas es posible reproducir en las probetas estructuras complejas del cuerpo humano.

Hoy en día existe además un gran número de métodos que permiten una investigación médica moralmente aceptable en seres humanos. Análisis de sangre, microscopios de electrones, electrocardiogramas, ecografías, endoscopias, análisis del ADN… todas esas técnicas permiten estudiar en detalle a los pacientes.

Los torturamos porque son similares a nosotros pero no les otorgamos ningún derecho porque son diferentes. 

Un razonamiento perverso que tenemos la obligación de romper.

Los experimentos recogidos en este artículo son sólo una pequeña muestra de los cientos de ellos que han sido recopilados por la asociación alemana Médicos Contra la Experimentación Animal, Ärzte gegen Tierversuche, en su libro Winterschlaf hilft gegen Alzheimer und andere Absurditäten aus der Tierversuchsforschung (Hibernar ayuda contra el Alzheimer y otros absurdos de la investigación con animales). El libro en pdf:

http://www.aerzte-gegen-tierversuche.de/images/infomaterial/absurditaeten.pdf

Las alternativas a los test con animales son también publicadas por Médicos Contra la Experimentación Animal en el libro Woran sollman denn sonst testen? Moderne Forschungsmethoden ohne Tierversuche (¿Y con qué se puede experimentar entonces? Métodos de investigación modernos sin experimentación animal). El libro en pdf: http://www.aerzte-gegen-tierversuche.de/images/infomaterial/woran_soll_man_testen.pdf

Publicado el 25 de abril de 2014 en El caballo de Nietzsche  eldiario.es por Lucía Arana


The National Institute of Mental Health. Instead of Curing Psychiatric Diseases, NIMH Conducts Psychopathic Experiments. En lugar de curar enfermedades psiquiátricas, el instituto de salud mental de América realiza experimentos psicopáticos. Experimentación animal cruel e inútil, tratando de inducir condiciones de salud mental humana en animales no humanos y luego tratando de curarlas. No funciona, no ha funcionado y no funcionará. LINK


Avances científicos sin experimentación animal. Mini órganos y mini órganos en chip

Vídeo de la asociación alemana “Doctors Against Animal Experiments” explica cómo se pueden sustituir los experimentos con animales por técnicas alternativas. Ya en 2009, surgieron las primeras publicaciones que describían, por primera vez, el cultivo de mini órganos derivados de cultivos tridimensionales de células humanas; los llamados ORGANOIDES. Desde entonces, se ha progresado mucho en estas técnicas que han abierto nuevas vías para las aplicaciones biomédicas y multitud de enfoques innovadores en la investigación, como los sistemas de órganos en un chip y la medicina personalizada.

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Trece libros que cambiarán tu modo de ver el mundo

Ser animalista no significa amar a los animales, al igual que ser feminista no quiere decir que te gusten las mujeres.

Ser animalista no es criar animales para torturarles y asesinarles, como afirman taurinos y cazadores.

Ser animalista no es tampoco una moda o una religión.

El animalismo, en realidad, se cimienta sobre una importante base ética, filosófica, política y científica. 

Trece libros para obtener argumentos razonados y para conocer con certeza y rigor en qué se sustenta el animalismo.

1. Liberación animal, Peter Singer

Peter Singer, filósofo australiano, tiene el privilegio de estar considerado el pionero del movimiento animalista contemporáneo, y lo fue con este libro que abrió la mente de muchos lectores. Es cierto que su pensamiento está impregnado de un utilitarismo que puede justificar muchas barbaridades contra los animales, humanos o no, pero también es cierto que su libro, escrito en 1975, expuso por primera vez lo que ocurre en las granjas industriales y en los laboratorios y recomendó hacerse vegetariano. La principal lección que se puede obtener de su libro es que no hace falta que te gusten los animales para luchar por sus derechos. A simple vista puede parecer una contradicción, pero no lo es, porque el principio de igualdad que implica considerar los intereses de los otros no debería depender ni de la raza, ni del sexo ni de la especie.

2. El triunfo de la compasión, Jesús Mosterín

El triunfo de la compasión (2014) es la culminación de la larga reflexión filosófica, histórica, biológica y ética del autor sobre nuestra relación con los otros animales, relación deliciosa y conflictiva, capaz de despertar lo mejor y lo peor del animal humano. El autor analiza temas controvertidos, como la consideración moral de los animales, los espectáculos de la crueldad, la caza y la pesca, o los dilemas éticos en la investigación biomédica. Y se ocupa de temas de actualidad, como la ganadería y la alimentación, el vegetarianismo, la extinción de especies y la degradación de los ecosistemas. “Porque tenemos experiencia propia del sufrimiento, podemos ponernos en el lugar de otras criaturas que padecen y padecer con ellas, compadecerlas. La compasión actúa como un mecanismo inhibidor de la agresión y la crueldad“.

Jesús Mosterín, filósofo, antropólogo y matemático, fue catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona, profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC, miembro del Center for Philosophy of Science de Pittsburgh, miembro de la Academia Europea de Londres, del Institut International de Philosophie de París y de la International Academy of Philosophy of Science. Autor de innumerables libros, El triunfo de la compasión: Nuestra relación con los otros animales supuso la anunciada continuación de El reino de los animales (Alianza, 2013).

3. Sapiens, Yuval Noah Harari

De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad (2014); este fenómeno editorial no es un ensayo de ética animal sino una original visión de lo que somos y de dónde venimos.

Un best-seller total que con un lenguaje directo y desenfadado nos da las claves para entender un poco mejor el mundo. El historiador israelí da la vuelta a muchas de las creencias más arraigadas. Lo más sugestivo es su relativismo, la inexistencia de verdades absolutas suplidas por meras convenciones, “toda cultura humana es una invención” “No hay dioses en el universo, no hay naciones, no hay dinero, ni derechos humanos, ni leyes, ni justicia fuera de la imaginación común de los seres humanos” y su ateísmo, todas las religiones son meras ficciones . “La belleza de la teoría de Darwin es que no necesita suponer la existencia de un diseñador inteligente

Provocativo, arguye que “lamentablemente, el régimen de los sapiens ha producido hasta ahora pocas cosas de las que podamos sentirnos orgullosos. No hemos reducido la cantidad de sufrimiento en el mundo”. Pero no desiste en la posibilidad de superar el sufrimiento. Y convierte su recorrido histórico en una reflexión filosófica con propuestas reconfortantes.

4. Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas, Melanie Joy

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En Why We Love Dogs, Eat Pigs, and Wear Cows: An Introduction to Carnism (2009) la psicóloga americana Melanie Joy nos propone unos sugestivos acertijos para confrontar la diferente percepción que tenemos de los animales, desde aquellos con los que convivimos habitualmente hasta aquellos que nos comemos sin ningún reparo. Considerar que unos están en una categoría y otros en otra dependerá de nuestro bagaje cultural y de nuestra educación, pero no todo está perdido y como afirma la autora es posible cambiar de percepción, siempre y cuando nos cuestionemos lo que pensamos y por qué lo pensamos.

5. Un paso adelante en defensa de los animales, Óscar Horta

Durante mucho tiempo se ha pensado que los animales son poco más que cosas a nuestro servicio. Cosas que podemos usar como nos apetezca, y por las que no nos tenemos que preocupar. Pero hoy esta idea está empezando a saltar por los aires. Cada vez más personas en todo el mundo opinan de forma distinta. Es una ola que no deja de crecer. Cada vez más y más gente sabe que los animales son seres que sienten y sufren, y que por ello deberíamos respetarlos y defenderlos. ¿Cuáles son los motivos para afirmar eso? ¿Por qué tendría que preocuparnos lo que les pasa a los animales? ¿Qué podemos hacer por ellos, y qué podemos dejar de hacer contra ellos?

Un paso adelante en defensa de los animales (2017) busca responder a estas y otras muchas preguntas. Lo hace de forma sencilla y fácil de seguir pero aportando una enorme cantidad de datos, ejemplos y argumentos. Muestra que muchas ideas preconcebidas que aún se tienen sobre los animales son endebles y poco coherentes. Destapa también la realidad oculta a la que se enfrentan los animales, una realidad que la mayoría de la gente ni se imagina. Y presenta razones de peso para concluir que la defensa de los animales es una causa de la mayor importancia.

Óscar Horta es activista en defensa de los animales y miembro de la Fundación Ética Animal. También es profesor de filosofía moral en la Universidad de Santiago de Compostela. Asimismo, ha sido investigador visitante en distintas universidades de Estados Unidos, Suecia, Finlandia, Italia, Portugal y Dinamarca, así como en la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. En 2007 obtuvo el Premio de Ensayo Ferrater Mora.

6. Comer animales, Jonathan Safran Foer

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Eating Animals, 2009 En un momento de este libro, Jonathan Safran Foer escribe: “No podemos alegar ignorancia, sólo indiferencia… Somos aquellos a quienes se nos preguntará, con toda la justicia del mundo: ¿Qué hiciste cuando te enteraste de lo que implica comer animales?”.

Cuando iba a ser en padre empezó a preocuparse por la forma más responsable de alimentar a su hijo. ¿Cuáles son las consecuencias de comer animales para la salud? ¿Cuáles los efectos económicos, sociales y ambientales de hacerlo?

Mezclando con maestría filosofía, literatura, ciencia y la narración de sus propias aventuras detectivescas, Comer animales explora el origen de nuestros hábitos alimenticios: desde las costumbres nacionales a las tradiciones familiares, pasando por una atroz falta de información. Con una profunda perspicacia, un equilibrado sentido ético y una creatividad desbordante, Safran Foer revela la espeluznante verdad sobre el precio pagado por el medio ambiente, el Tercer Mundo y los animales para que podamos tener carne en nuestras mesas.

7. Matanza de inocentes, Hans Ruesch

Matanza de inocentes: Los animales en la investigacion medica (Slaughter of the Innocent) (1978) Millones y millones de experimentos con animales se vienen realizando desde hace siglos a partir de la premisa inmoral “el fin justifica los medios”. Ruesch desmonta esa premisa repasando todos los errores clínicos que produce la medicina por el hecho de utilizar animales para experimentar y luego querer aplicar los resultados a humanos. De su amplio estudio concluye que la experimentación con animales es un fraude científico.

8. Manifiesto animalista, Corine Pelluchon

La violencia contra los animales es un ataque directo a nuestra humanidad. No debemos habitar la tierra sino cohabitarla con las otras especies. Expone en estas 125 páginas (2018) la necesidad de otorgar a los animales la condición de sujetos políticos y dejar atrás el antropocentrismo, y acaba con un guiño a Marx “Animalistas de todos los países, de todos los partidos y de todas las confesiones, unámonos”

Filósofa y profesora de filosofía en la Universidad de París-Est-Marne-La-Vallée. Es especialista en filosofía política y ética aplicada y se ha centrado especialmente en cuestiones de bioética, filosofía del medio ambiente y política del animalismo.

9. Los animales son parte de la clase trabajadora, Jason Hribal

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En los tres ensayos del historiador Jason Hribal que se reúnen en este libro, (2014) nos habla del origen del capitalismo como un hecho no adscrito solamente a la humanidad, sino también a la fuerza del trabajo de los demás animales, una fuerza que incluso tuvo sus actos de resistencia por parte de algunos animales que se negaron a cooperar. El repaso de la historia moderna nos lleva a ver cómo la plusvalía surge del diseño de nuevos métodos para forzar a los animales a producir más leche y realizar tareas cada vez más duras, más largas y más rápidas. Una de las conclusiones más llamativas, según Hribal, es que los animalistas han sido siempre grandes opositores del capitalismo.

Se puede descargar gratis en la página de la editorial ochodoscuatro:

http://ochodoscuatroediciones.org/nueva/wp-content/uploads/2016/04/APCT_tripas_NOV15.pdf.

10. Cambio en el corazón, Nick Cooney

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Change of Heart: What Psychology Can Teach Us About Spreading Social Change (2010). El interés de todo animalista por dar voz a aquellos que no la tienen acaba convirtiéndonos en activistas. Algunos estaremos en un partido político, otros en un santuario animal, en una protectora, en alguna asociación o en todo lo anterior a la vez. Nick Cooney, fundador de la organización estadounidense defensora de los animales The Humane League, nos cuenta en este libro que el activismo se puede hacer de dos maneras: por impulso o siguiendo unas pautas científicas. El libro está lleno de recomendaciones para autocriticarnos, para mejorar el impacto real de nuestras acciones y para conseguir ampliar nuestro mensaje de empatía con el resto de los animales.

11. Lluvia sin truenos, Gary L. Francione

Rain Without Thunder: The Ideology of the Animal Rights Movement (1996)

Lluvia sin truenos: La ideología del movimiento por los derechos animales, trata los derechos de los animales desde una óptica abolicionista. Incide en que todos los animales (no sólo los humanos) tienen derecho a vivir sus vidas en libertad, sin ser mercancías ni propiedades.

El profesor Francione es contrario a las estrategias seguidas por los grupos bienestaristas, y polemiza que no atacan la explotación animal en sí misma, sino que se limitan a regular cómo los animales son explotados; reforzando la idea de que los animales son recursos a la disposición del ser humano. Se opone a las tesis utilitaristas de Singer y Bentham.

12. The case for animal rights, Tom Regan

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Tom Regan, filósofo estadounidense fallecido en 2017, presenta en este libro de 1983, su concepto de “sujeto de una vida”, a subject of a life: “un sujeto de una vida es un alguien, no un algo, es un ser al cual su vida le importa incluso si no le importa a nadie más”. Todos aquellos seres que tienen deseos, percepción, memoria, sentido del futuro, una vida emocional que incluye dolor y placer, intereses propios de bienestar, la capacidad de iniciar acciones para conseguir sus objetivos y que además los quieren conseguir con independencia de que eso sea útil para otros. Entre esos seres Regan incluye a todos los mamíferos, las aves y los peces, pero no cierra la puerta a incluir, por ejemplo, a pulpos o algunos insectos, ya que la ciencia ha demostrado su inteligencia.

13. VEGANISMO De la teoría a la acción, Salvador Cotelo

VEGANISMO - De la teoría a la acción by Salvador Cotelo

Mi primera reacción fue de rechazo e indignación. Me sentí insultado. Pero afortunadamente seguí leyendo. Me propuse valorar sus ideas desde una perspectiva objetiva e intentar contraargumentar lo que esa persona decía. Poco a poco la idea que me habían inculcado de que los animales existen para servirnos se fue desvaneciendo. Empecé a pensar que los cerdos, las gallinas, las vacas, las ovejas o los peces merecían ser respetadas igual que mi perro o igual que yo. Me di cuenta de que son individuos con intereses e inquietudes y que tienen capacidad de sufrir y disfrutar de la vida.

Así empieza este apasionante libro de Salvador Cotelo. Una lectura esencial para cualquier activista vegano.

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