Aborto y veganismo


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El veganismo se opone al uso de los animales en la industria alimentaria, textil, peletera, farmacéutica, de ocio y a cualquier forma de explotación y discriminación, y, penalizar el aborto es otra forma de discriminación.

El acceso al aborto legal y seguro es una cuestión de derechos y su prohibición una vulneración de los derechos reproductivos

Toda persona ha de tener libertad para ejercer su autonomía física y tomar sus propias decisiones sobre su vida reproductiva, esto nos lleva a conceptuar el aborto como un bien social y de ahí la necesidad de un acceso libre y gratuito a un sistema de salud que proteja a las mujeres de embarazos no deseados.

El aborto debe ser legal y seguro por motivos de salud pública y de dignidad de las mujeres.

Nuestra sociedad premia a la mujer que tiene hijos y condena a la que, o no los desea o se somete a un aborto. El embarazo y el parto es siempre un privilegio, aunque no importa en qué condiciones.

Pero nacer no siempre es un beneficio y muchas veces es un seguro pasaporte para el sufrimiento. Niñas forzadas a una maternidad irresponsable, mujeres violadas, madres que no desean aumentar su prole.

El aborto es libertad reproductiva, responsabilidad y autonomía personal. Si se tiene derecho a tener hijos debe existir el mismo derecho a no tenerlos. Se debe buscar la armonización moral entre los conceptos de tener y no tener hijos y no privilegiar a uno sobre el otro.

Impedir a las mujeres y las niñas el acceso al aborto no hace que dejen de necesitarlo. Es por ello que los intentos de prohibir o restringir el aborto no consiguen reducir el número de abortos; lo que hacen es condenar a las mujeres pobres a abortos inseguros poniendo sus vidas en peligro. Cuando las mujeres tienen acceso a la educación, empleo, mejores sistemas de salud y de planificación familiar y acceso a abortos legales, redunda en el beneficio de toda la sociedad.

La relación entre aborto y criminalidad

Los que se oponen al derecho a abortar, esgrimen como argumento que es un crimen. Sin embargo, la prohibición del aborto podría tener la característica de aumentar la criminalidad.

En Estados Unidos, la tasa de homicidios causados por jóvenes menores de 20 años cayó un 50 por ciento en 1990, y la tasa total de homicidios en 2000 fue la más baja en 35 años. La legalización del aborto, aprobada por la Corte Suprema en 1973 parece ser el detonante. La mayoría de mujeres que abortaron fueron de menos de 20 años y pobres. Las tasas de criminalidad comenzaron a caer primero en aquellos estados que legalizaron el aborto antes de la decisión de la Corte.

fuente: Steven Levitt, Freakonomics, 2005

No hay que olvidar, por último, que el veganismo lleva aparejada responsabilidad. Responsabilidad con la natalidad indiscriminada en un planeta que soporta el crecimiento descontrolado de la especie humana en detrimento de todas las demás.


El caso Roe contra Wade o Roe vs. Wade fue el litigio judicial en el que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la Constitución de Estados Unidos protege la libertad de una mujer embarazada en su decisión de abortar.
El 22 de enero de 1973, la Corte Suprema cuestiona una ley de Texas que determinaba que el aborto era un delito, dando lugar a una decisión histórica en materia de aborto. El caso había sido presentado por “Jane Roe”, apodo de una mujer que quiso interrumpir su embarazo de una manera segura y legal. En su fallo, la corte reconoció por primera vez que el derecho constitucional a la privacidades lo suficientemente amplio como para incluir la decisión de una mujer de interrumpir o no su embarazo (Roe v. Wade, 1973).”
Roe pasó a ser conocido como el caso que legalizó el aborto en todo el país. Hasta entonces el aborto era ilegal en casi todos los estados excepto en casos de violación, incesto, malformación del feto o peligro para la madre. Roe convirtió el aborto en una intervención segura y accesible para las mujeres americanas, declarando inconstitucional su prohibición.

Tras casi medio siglo en vigor, la Corte Suprema de Estados Unidos ha revocado el 24 de junio 2022 la protección constitucional al derecho al aborto, anulando la histórica sentencia de 1973 Roe vs. Wade, el precedente legal que lo garantizaba. Ahora la decisión de cómo abordar los derechos reproductivos pasa a estar regulado por cada estado.

Unos 36 millones de mujeres en edad reproductiva se verán privadas del derecho al aborto, apunta Planned Parenthood, organización médica que brinda servicios de interrupción del embarazo.


Añado, al final de esta entrada un extracto del libro Ateísmo para principiantes de Richard Dawkins, 2022 en el que elabora una suerte de argumentos a favor y en contra del aborto.

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Ser mujer no es sinónimo de madre.

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La maternidad es una opción, no es una obligación.

NI LLAMADO BIOLÓGICO NI MANDATO SOCIAL

SER MADRE ES DECISIÓN, NO CONDICIÓN DE LA MUJER

Mi más profundo agradecimiento a Mariana Ardila Trujillo, abogada de Women’s Link Worldwide

Referencias bibliográficas:

El aborto como un bien social – Mario Sebastiani
Rev Bio y Der. 2018; 43: 33-43

A defense of the abortion, Philosophy & Public Affairs Judith Jarvis Thomson

Role of abortion in control of global population growth – S D Mumford, E Kessel Comparative Study Clin Obstet Gynaecol 1986 Mar;13(1):19-31. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3709011/

El control de la natalidad: un esbozo de historia Birth control: a history’s outline Mauricio Schoijet Papeles de población – versión On-line ISSN 2448-7147 versión impresa ISSN 1405-7425 Pap. poblac vol.13 no.54 Toluca oct./dic. 2007

Ateísmo para principiantes. Por qué no necesitamos a Dios en nuestra vida
PRIMERA PARTE : ADIÓS, DIOS
6 ¿CÓMO DECIDIMOS QUÉ ES BUENO?

Existen varias escuelas de filosofía moral. Hablaré sobre dos de ellas: los absolutistas y los consecuencialistas. Tienen puntos de vista muy diferentes sobre cómo realizar juicios morales. Los absolutistas piensan que algunas cosas están bien y otras mal. Sin argumentos. Lo correcto o lo incorrecto es solo un hecho, solo una verdad clara y evidente, como la afirmación, en geometría, de que las líneas paralelas nunca se encontrarán. Un absolutista podría decir: «Matar a otro ser humano simplemente está mal. Siempre lo está, siempre lo ha estado y siempre lo estará». Un absolutista como ese diría que el aborto es un asesinato porque un embrión es un ser humano. Algunos absolutistas incluso aplicarían ese argumento a un óvulo fecundado, una única célula. Los consecuencialistas juzgan lo que está bien y mal de una forma diferente. El lector habrá adivinado que lo que les importa son las consecuencias de una acción. Por ejemplo, ¿quién sufre como consecuencia de un aborto? ¿O quién sufre como consecuencia de impedir un aborto? Imaginemos una conversación entre una consecuencialista (Connie) y una absolutista (Abby). Da una idea de cómo piensan y argumentan los filósofos morales. A los filósofos, desde Platón pasando por Hume hasta la actualidad, les encanta crear diálogos entre argumentadores imaginarios, así que voy a seguir su ejemplo. Fíjese en lo rápido que pasan los filósofos de la realidad a los «experimentos mentales» a medida que se va desarrollando el diálogo.

ABBY: No matarás a otro ser humano. Un óvulo fecundado es un ser
humano. Por tanto, el aborto, incluso el de una célula fecundada, es
un asesinato. He oído a una amiga mía decir: «Una mujer tiene el
derecho absoluto a hacer lo que quiera con su propio cuerpo. Eso
incluye el derecho a matar a un embrión que está en su cuerpo. No
es asunto de nadie más salvo de ella». Pero el embrión es otro ser
humano. También tiene derechos, a pesar de hallarse dentro de su
cuerpo.

CONNIE: El argumento de tu amiga es un argumento absolutista, como el
tuyo. Ella reclama un «derecho absoluto» sobre su propio cuerpo y
sobre todo lo que este contiene. Eso es absolutismo, aunque una
clase de absolutismo diferente al tuyo. Y tanto tú como ella llegáis a
conclusiones opuestas. Pero yo soy consecuencialista. Yo me
pregunto quién sufre. Puedes definir un óvulo fecundado como un
ser humano si quieres. Pero no tiene un sistema nervioso, por lo que
no puede sufrir. No sabe que ha sido abortado, no siente temor o
pena. Una mujer sí que posee un sistema nervioso. Puede sufrir si
tiene que tener un bebé que no desea y que no se puede permitir
cuidar. Tanto tú como tu amiga sois absolutistas. Ella es una
«absolutista de los derechos de la mujer». Y me parece que tú eres
una absolutista religiosa. Estoy de acuerdo con su conclusión, pero
por una razón diferente a la suya. Su razón es absolutista: el derecho
absoluto de una mujer a controlar lo que sucede en su propio
cuerpo. La mía es una razón consecuencialista. Un embrión no
puede sufrir, pero una mujer sí.

ABBY: Bueno, estoy de acuerdo en que un embrión formado por una
única célula no puede sufrir, pero tiene el potencial de convertirse
en un ser humano de pleno derecho. El aborto le priva de esa
oportunidad. ¿No llamarías a eso una «consecuencia»? ¿Puede que
yo también sea una especie de consecuencialista? ¡Seguro que
mucho más que mi amiga!

CONNIE: Sí, estoy de acuerdo en que privar al embrión de una vida futura
es una consecuencia. Pero, dado que la célula no es consciente de
ello y que no siente ni dolor ni pena, ¿por qué preocuparse?
Además, cada vez que evitas tener sexo estás privando
potencialmente a un ser humano de la oportunidad de disfrutar de
una vida. ¿Habías pensado en ello?

ABBY: A primera vista, no es una mala observación. Pero, aun así, antes
de que el espermatozoide encuentre al óvulo no existe ninguna
persona concreta. Al evitar las relaciones sexuales, no estás
privando a una persona individual de existir, porque existen
millones de espermatozoides y millones de individuos potenciales.
Una vez que el espermatozoide se ha introducido en el óvulo, ha
iniciado su camino una persona individual concreta. Ninguna otra
persona. Antes de ese momento podían haberse formado un millón
de vidas, por lo que no puedes decir que estés privando a nadie de
existir.

CONNIE: Pero, si hablas de un óvulo fecundado como una «persona
individual concreta», estás insinuando que existe una entidad
indivisible. ¿Conoces a alguna pareja de gemelos idénticos?
Empiezan siendo un único óvulo fecundado. Luego se separan y se
convierten en dos individuos. La próxima vez que coincidas con un
par de gemelos idénticos, ¿por qué no les preguntas quién de ellos
es la «persona» y quién es el zombi?

ABBY: Hum. De acuerdo, entiendo lo que dices. Es una observación
alarmantemente buena. Puede que mejor cambie de tema. Si todo lo
que te importa es quién sufre como una consecuencia de tus
acciones, ¿qué tiene de malo el canibalismo? Estoy segura de que
no matarías a nadie para comértelo, pero ¿qué me dices de comerte
a alguien que ya está muerto y que, por tanto, no puede sufrir?

CONNIE: A sus amigos y familiares les sentaría muy mal. ¡Eso es una
consecuencia! Una muy importante. Los sentimientos de las
personas importan. Pero solo aquellos seres que cuentan con
sistemas nerviosos tienen sentimientos. Una mujer embarazada que
desesperadamente no quiere tener un bebé tiene sentimientos. El
embrión que se aloja en su interior no.

ABBY: Siguiendo con mi ejemplo del canibalismo, supón que la persona
muerta no tiene ni amigos ni familiares. Nadie sufrirá como
resultado de que tú te lo comas.

CONNIE: Bueno, hemos llegado a lo que llamo el argumento de la
«pendiente resbaladiza». Puede que te sientas segura en la cima de
una colina escarpada, pero si la cuesta por la que bajas es
resbaladiza y pones un pie en ella, antes de que te des cuenta de qué
es lo que ha pasado estarás resbalando hasta llegar al fondo, un
lugar en el que no quieres estar. Tienes razón cuando dices que
nadie sufriría si me como a una persona que ya está muerta y que no
tiene ni amigos ni familiares a quienes le importaría. Esa es la cima
de la cuesta resbaladiza. Pero en nuestra sociedad existe un
profundo y sólido tabú contra el canibalismo. Nos repele la simple
mención de él. Si alguna vez rompiéramos ese tabú, correríamos el
peligro de deslizarnos por la pendiente resbaladiza. ¿Quién sabe
dónde acabaríamos? El tabú contra el canibalismo es útil, como una
barandilla de seguridad en la cima de una pendiente peligrosamente
resbaladiza.

ABBY: Bueno, también puedo aplicar el argumento de la pendiente
resbaladiza al aborto. Estoy de acuerdo en que un embrión temprano
no puede sentir ni dolor ni miedo ni pena cuando es abortado. Pero
existe una pendiente resbaladiza que conduce al momento del
nacimiento y más allá. Si permites el aborto, ¿no existe un riesgo de
deslizarse por la pendiente resbaladiza que conduce más allá del
momento del nacimiento? ¿No acabaríamos asesinando a bebés de
un año solo porque son molestos? Y luego a los de dos años. ¿Y así
sucesivamente?

CONNIE: Sí. He de decir que a primera vista me parece un argumento
justo. Pero el momento del nacimiento es una barrera bastante
buena, un «guardarraíl de seguridad» bastante bueno, uno que
estamos acostumbrados a respetar. Aunque no siempre ha sido así.
En la antigua Grecia esperaban a que un bebé naciera, le echaban un
vistazo y luego decidían si querían quedárselo. Si la respuesta era
no, lo dejaban en una fría ladera para que muriera. Me alegra que no
sigamos con esa práctica. Por cierto, los abortos tardíos son muy
poco comunes y solo se llevan a cabo por razones urgentes,
generalmente para salvar la vida de la madre. La inmensa mayoría
de abortos se realizan las primeras semanas de embarazo. ¿Eres
consciente de que se producen muchos abortos espontáneos de
concepciones en las que la madre ni siquiera sabía que estaba
embarazada?
Pero, aunque utilicé el argumento de la pendiente resbaladiza,
debo admitir que prefiero eliminar las barreras y líneas por
completo. Los absolutistas queréis trazar una estricta línea divisoria
entre lo que es humano y lo que no lo es. ¿Se convierte un embrión
en humano en el momento de la concepción, cuando el
espermatozoide se une al óvulo? ¿O en el momento del nacimiento?
O, en algún punto intermedio, en cuyo caso, ¿precisamente cuándo?
Yo prefiero hacer una pregunta diferente. No «¿Cuándo se convierte
en humano?», sino «¿Cuándo es capaz de sentir dolor y emoción?».
Y eso no se produce en un momento exacto. Es algo gradual.
Lo mismo se puede decir en tiempo evolutivo. No matamos a
los humanos para comérnoslos. Matamos cerdos para comérnoslos.
Y, sin embargo, somos primos de los cerdos, lo que significa que, si
retrocedemos en la línea que nos conduce a nuestros antepasados y a
la de los antepasados de los cerdos, más tarde o más temprano
compartiremos un antepasado. Retrocede en nuestro árbol familiar.
En el camino que nos lleva al antepasado que compartimos con los
cerdos, pasamos por hombres simiescos, criaturas parecidas a
monos, etc. Ahora, imagina que esas especies simiescas no se
hubieran extinguido. ¿En qué momento dirías, «De acuerdo, ¿de
aquí hacia atrás no son humanos?». Eres una absolutista que quiere
trazar una línea absoluta entre humanos y animales. Pero yo soy
consecuencialista y prefiero no trazar ningún tipo de línea, si
podemos evitarlo. En este caso, mi pregunta no sería «¿Es humana
esta criatura?», sino «¿Puede sufrir?». Y supongo que algunos
animales pueden sufrir más que otros. Incluidos los cerdos, por
cierto.

ABBY: Tus argumentos morales me parecen lógicos. Pero aun así tienes
que empezar con alguna clase de creencia absolutista. En tu caso,
empiezas diciendo «causar sufrimiento está mal». No lo justificas de
ninguna manera.

CONNIE: Sí, lo admito. Pero sigo pensando que mi creencia absolutista de
que «Causar sufrimiento está mal» tiene más sentido que tu creencia
absolutista, «Así lo dice mi libro sagrado». Creo que si alguien
fuese a torturarte estarías de acuerdo conmigo inmediatamente.

Outgrowing God. A Beginner’s Guide. Richard Dawkins, 2022



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