Filosofía y animalismo

El movimiento por los derechos de los animales establece que los animales no humanos tienen el mismo derecho a reclamar la vida y la libertad y poseen los mismos derechos a la existencia que los animales humanos.

Este movimiento bebe en las fuentes del debate filosófico occidental empezando con Pitágoras de Samos (s. VI a. C. 582-500 a.C.) quien adoptó el vegetarianismo ya que consideraba a los animales poseedores de un alma similar a la humana y con idéntica capacidad de amor y de sufrimiento. La ética pitagórica se convirtió en una moral filosófica con el deseo de crear una ley universal de no matar “criaturas vivas”, abstenerse de la ”desagradable matanza estridente” y nunca comer carne.

Rafael Sanzio La escuela de Atenas Platón y Aristóteles

Aristóteles (s. IV a.C. 384-322 a.C.), por el contrario, argumentó que los humanos son moralmente superiores a los animales no humanos porque carecen de razón y, por lo tanto, es aceptable usarlos como recursos. Este razonamiento dio origen al concepto de antropocentrismo, que defiende que los intereses de los seres humanos deben prevalecer sobre cualquier otro. El argumento moral para esto es que la mayoría de los humanos son inteligentes, conscientes de sí mismos, autónomos, usuarios del lenguaje y agentes morales. Desde este punto de vista, los animales y otros seres que carecen de estas habilidades cognitivas complejas tienen sólo un valor instrumental.

Plutarco (s. I y II) en sus dos tratados Acerca de comer carne y Los animales utilizan la razón considera que comer carne es contrario a la naturaleza de los cuerpos ya que la alimentación del cuerpo afecta decisivamente a la calidad del alma. Acerca de comer carne

Porfirio de Tiro (s. III d.C.) filósofo neoplatónico, defiende la abstinencia del consumo de carne para no dañar a los animales. En su tratado Sobre la abstinencia (De Abstinentia) y De la Inapropiedad de matar Seres Vivos para la Comida (De Non Necandis ad Epulandum Animantibus) argumenta que no podemos decir que los humanos merezcamos más respeto que los animales por ser más inteligentes porque hay humanos más inteligentes que otros.

La noción aristotélica de superioridad humana se vio reforzada en la doctrina religiosa que afirmaba que Dios creó a los humanos a su propia imagen y que somos libres de utilizar los recursos naturales –incluidos los animales– para nuestros propios fines.

Agustín de Hipona (s. IV d.C. 354-430) y Tomás de Aquino (s. XIII), dos de los filósofos y teólogos cristianos más influyentes de la Edad Media, mantuvieron esta opinión. Aunque Agustín reconoció que los animales experimentan dolor, sostuvo la creencia de que el valor de un ser está en su racionalidad y capacidad de buscar la “verdad divina”. De manera similar, Tomás de Aquino valoraba el libre albedrío de los humanos y la capacidad de tener una relación con Dios. La falta de autonomía y razón de los animales significa que deben ser guiados por los humanos en todo lo necesario. Curiosamente, Tomás de Aquino reconoció que una alta propensión a cometer actos de crueldad animal puede resultar en una mayor probabilidad de ser cruel con otros seres humanos. Sin embargo, todavía era antropocéntrico en su uso de los animales como medio para lograr un fin. Dado que el cristianismo es una religión dominante a lo largo de toda la historia, este concepto se ha mantenido.

Michel de Montaigne (1533-1592) en el ensayo Apología de Raymond Sebond, confronta animales y humanos, manifiesta que la frontera no está nada clara entre ellos y que no hay razón para sentirnos superiores a los animales. ¿Precursor de la idea de antiespecismo? La hipótesis de Montaigne es que tanto hombre como animales son seres naturales, y en consecuencia la naturaleza les ha provisto de lo necesario para vivir con éxito.

Consideremos, pues, por un momento al hombre solo, sin auxilio ajeno, armado solamente de sus facultades y desposeído de la gracia y conocimiento divinos, que constituyen su honor todo, su fuerza, el fundamento de su ser; veamos cuál es su situación en estado tan peregrino. Hágame primeramente comprender por el esfuerzo de su razón sobre qué cimientos ha edificado la superioridad inmensa que cree disfrutar sobre las demás criaturas. ¿Quién le ha enseñado que ese movimiento admirable de la bóveda celeste, el eterno resplandor de esas antorchas que soberbiamente se mantienen sobre su cabeza, las tremendas sacudidas de esa mar infinita, hayan sido establecidos y continúen durante siglos y, siglos para su comodidad y servicio? ¿Es acaso posible imaginar nada tan ridículo como esta miserable y raquítica criatura que ni siquiera es dueña de sí misma, que se halla expuesta a recibir daños de todas artes, y que, sin embargo, se cree emperadora y soberana del universo mundo, del que ni siquiera conoce la parte más ínfima, lejos de poder gobernarlo? Y ese privilegio que el hombre se atribuye en este soberbio edificio de pretender ser único en cuanto a capacidad para reconocer la belleza de las partes que lo forman, el solo el que puede dar gracias al magistral arquitecto y hacerse cargo de la organización del mundo, ¿quién le ha otorgado semejante privilegio? ….

La presunción es nuestra enfermedad natural y original. La más frágil y calamitosa de todas las criaturas es el hombre, y a la vez la más orgullosa: el hombre se siente y se ve colocado aquí bajo, entre el fango y la escoria del mundo, amarrado y clavado a la peor parte del universo, en la última estancia de la vivienda, el más alejado de la bóveda celeste, en compañía de los animales de la peor condición de todas, por bajo de los que vuelan en el aire o nadan en las aguas, y sin embargo se sitúa imaginariamente por encima del círculo de la luna, suponiendo el cielo bajo sus pies. Por la vanidad misma de tal presunción quiere igualarse a Dios y atribuirse cualidades divinas que elige él mismo; se separa de la multitud de las otras criaturas, aplica las prendas que le acomodan a los demás animales, sus compañeros, y distribuye entre ellos las fuerzas y facultades que tiene a bien ¿Cómo puede conocer por el esfuerzo de su inteligencia los movimientos secretos e internos de los animales?  ¿De qué razonamiento se sirve para asegurarse de la pura y sola animalidad que les atribuye? Cuando yo me burlo de mi gata, ¿quién sabe si mi gata se burla de mí más que yo de ella?  ….

Preciso es también advertir la correspondencia que existe entre el hombre y los animales: algo conocemos los sentidos de los mismos; sobre poco más o menos el mismo conocimiento que los animales tienen de nosotros, y así vemos que nos acarician, nos amenazan o solicitan algo de nosotros, lo mismo exactamente que nosotros de ellos. Por lo demás, advertirnos con toda evidencia que entre ellos existe una comunicación entera y plena, que se comprenden, y no ya sólo los de una misma especie, sino también los de especies distintas:

Los animales domésticos, lo mismo que las fieras, producen sonidos diversos según obran en ellos el temor, el dolor o la alegría. LUCRECIO, V, 1058. (N. del T.)

Por lo demás, ¿qué facultades reconocemos en nosotros que no veamos bien patentes en las operaciones que los animales practican? ¿Hay organización más perfecta ni más metódica, ni en que presida mayor orden en los cargos y oficios que la de las abejas? La ordenadísima disposición de los actos y labores que las abejas practican, ¿podemos admitirla ni imaginarla sin suponerlas dotadas de razón y discernimiento?

Admirados de estas maravillas, los sabios creyeron que había en las abejas una partícula de la divina inteligencia. VIRGILIO, Geórg., IV, 210. (N. del T.)

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ensayos-de-montaigne–0/html/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064_161.html#I_85_

René Descartes (1596-1650) reacciona ante la posición de Montaigne y al final de la quinta parte de su Discurso del Método escribe que los animales carecen tanto de razón como de sentimientos. Los reconoció como criaturas vivientes, pero los caracterizó como autómatas, lo que significa esencialmente que los veía como “máquinas orgánicas”, mientras que los humanos tenían almas inmortales. De esto dedujo que los animales no pueden razonar ni sentir dolor, y por tanto era perfectamente aceptable utilizarlos para fines humanos. *Descartes definió a los animales no humanos como máquinas vivientes, “machina animata”, seres carentes de alma y, por tanto, incapaces de experimentar dolor ni emoción alguna. Así, sus quejidos no serían tales, solo el chirrido propio de un mecanismo que funciona mal, igual que el chirrido de la rueda de un carro no significa que el eje sufra, sino que no está engrasado. *(Kundera)

Es también muy notable cosa que, aun cuando hay varios animales que muestran más industria que nosotros en algunas de sus acciones, sin embargo, vemos que esos mismos no demuestran ninguna en muchas otras; de suerte que eso que hacen mejor que nosotros no prueba que tengan ingenio, pues en ese caso tendrían más que ninguno de nosotros y harían mejor que nosotros todas las demás cosas, sino más bien prueba que no tienen ninguno y que es la naturaleza la que en ellos obra, por la disposición de sus órganos, como vemos que un reloj, compuesto sólo de ruedas y resortes, puede contar las horas y medir el tiempo más exactamente que nosotros con toda nuestra prudencia. Discurso del método

David Hume (1711-1776) reconoce a los animales como algo más que robots sin emociones ni valor. De hecho, afirmó que “ninguna verdad parece ser más evidente que el hecho de que las bestias están dotadas de pensamiento y razón tan bien como los hombres“. Aunque reconoció que existen diferencias en el razonamiento humano y animal, examinó el hecho de que los humanos y los animales tienen la capacidad similar de aprender de experiencias pasadas e inferir experiencias futuras. Esencialmente, está entre los primeros en reconocer el valor intrínseco de los animales. Sin embargo, todavía creía que las capacidades humanas son superiores y que “la noción de justicia se refiere a transacciones entre personas aproximadamente iguales en poder y, por lo tanto, es irrelevante en nuestro trato con los animales”.

Immanuel Kant (1724-1804) concibió el concepto de autonomía, que es “libertad del determinismo casual de la naturaleza”. Esto requiere “tener conciencia de sí mismo y la capacidad de guiarse por la razón”. Creía que los seres autónomos no deberían utilizarse como un medio para lograr un fin. En este sentido, los animales no encajan en su categorización. Como otros seres humanos son seres autónomos, nuestros deberes directos son para con ellos. Sin embargo, también afirma que “si algunos actos de los animales son análogos a los actos humanos y surgen de los mismos principios, tenemos deberes hacia los animales porque así cultivamos los correspondientes deberes hacia los seres humanos”. Lo que significa que no tenemos deberes directos con los animales. Sin embargo, si el trato inhumano hacia los animales contribuye negativamente a la humanidad, entonces tenemos el deber directo de detenerlo.

Cuando Kant desarrolló su teoría ética, considerada todavía la principal teoría ética de la modernidad, incluyó su preocupación por los animales y puso por escrito su indignación contra quienes matan a sus perros cuando envejecen: “Cuando un perro ha servido durante mucho tiempo fielmente a su amo, he de considerar esos servicios prestados como análogos a los humanos, por lo que debo retribuírselos y procurarle un sustento hasta el final de sus días cuando ya no pueda servirme más, en tanto que con este comportamiento secundo mis deberes hacia la humanidad tal y como estoy obligado a hacer. (…) Tenemos deberes para con los animales, puesto que con ellos promovemos indirectamente los deberes para con la humanidad. Según esto, cuando alguien manda sacrificar a su perro porque ya no puede seguir ganándose el sustento, no contraviene en absoluto deber alguno para con el perro, habida cuenta de que éste no es capaz de juzgar tal cosa, pero sí atenta con ello contra la afabilidad y el carácter humanitario en cuanto tales. (…) Aquél que se comporta cruelmente con ellos posee asimismo un corazón endurecido para con sus congéneres. Se puede, pues, conocer el corazón humano a partir de su relación con los animales. (…) Cuanto más nos ocupamos de observar a los animales y su conducta, tanto más los amamos, puesto que tenemos ocasión de ver cómo cuidan de sus crías; de esta forma ni siquiera seremos capaces de albergar pensamientos crueles hacia el lobo”

Kant, Immanuel, Lecciones de ética——-fuente: MARTA TAFALLA

Arthur Schopenhauer (1788-1860) enuncia que “el olvido intencional en el que los moralistas han dejado a los animales es bien conocido, no tienen derechos. Si hablamos de moral, no tener consideración por los animales es una doctrina repugnante, grosera y llena de barbaridades“.

La inclusión de los animales dentro de su sistema filosófico es de gran trascendencia, como quedará patente en Los dos problemas fundamentales de la ética (1840) “La conmiseración por los animales va estrechamente unida a la bondad de carácter; se puede afirmar que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona”. Ahora, cuidado, ya que: “El hombre no debe compasión a los animales, sino justicia“, así como en Parerga y Paralipómena (1851), donde *Schopenhauer reflexiona sobre las consecuencias éticas que se derivan de la particular posición de los animales en el mundo y en concreto en su relación con el ser humano. La consideración moral que los animales le merecen es traducida en la atribución de derechos. Schopenhauer considera que el origen del auténtico derecho no es legal, sino metafísico. Defiende la existencia de derechos naturales, que él denomina morales. No obstante, considera útil el derecho positivo para proteger a los seres humanos entre sí y de sus gobernantes. Esa utilidad se extiende a los animales, que pueden y deben ser protegidos de la maldad del ser humano a través de la aprobación de una legislación disuasoria y represora, ayudada por la presión social del ejemplo.*

  • *Ana Rodríguez Quetglas, «Los derechos animales según Schopenhauer». Schopenhaueriana. Revista española de estudios sobre Schopenhauer-número 3- a 200 años de El mundo como voluntad y representación

Karl ​​Marx (1818-1883) que despreciaba los movimientos por los derechos de los animales, compartía la visión kantiana/hegeliana de que el valor intrínseco de la humanidad deriva enteramente de lo que distingue al “hombre” de los animales y que la naturaleza (incluidos los animales) es simplemente el escenario en el que los humanos representan sus poderes únicos de especie prometeica para el trabajo cooperativo consciente y creativo. (Incluyó a “miembros de sociedades para la prevención de la crueldad hacia los animales” junto con “miembros de abstemios fanáticos” en su lista de campañas moralistas inútiles). El resultado, en palabras de Benton, es un “narcisismo de especie bastante fantástico

Benton, Ted. 1988. “Humanism = Speciesism? Marx on Humans and Animals.” Radical Philosophy 50: 4–18.

fuente: Derechos de los animales, multiculturalismo y la izquierda Will Kymlicka and Sue Donaldson (traducción de Luisa Claver)

Los filósofos utilitaristas han impactado enormemente en el pensamiento de los activistas por los derechos de los animales. Jeremy Bentham (1748-1832), filósofo y reformador social inglés considerado como el padre del utilitarismo moderno. La esencia de su teoría es “maximizar el equilibrio entre el placer y el dolor en aquellos afectados por la propia acción”. Se le considera uno de los primeros defensores de los derechos de los animales debido a su reconocimiento de los animales como seres sintientes y critica la crueldad y el sufrimiento infligidos a los animales.

Léase extracto de AN INTRODUCTION TO THE PRINCIPLES OF MORALS AND LEGISLATION al final de este enlace

En 1861, John Stuart Mill publicó Utilitarismo, en el que amplió los conceptos de Bentham. Sostuvo que el utilitarismo “acepta como fundamento de la moral la utilidad o el principio de la mayor felicidad” y que las acciones son correctas en la medida en que tienden a promover la felicidad, e incorrectas en la medida en que tienden a producir lo contrario. Por felicidad se entiende el placer y la ausencia de dolor; por la infelicidad, el dolor y la privación del placer. Consideró que no todos los placeres son iguales y creía que unos eran superiores a otros. El “principio de la mayor felicidad” de Mill es parte de esta categorización. Valoraba la felicidad sobre el placer porque considera que el placer es una gratificación, pero no una realización. Los conceptos de utilitarismo de Bentham y Mill allanaron el camino para los filósofos contemporáneos de los derechos de los animales.

En el siglo XIX, se inicia el movimiento de protección de los animales. Uno de los primeros hitos fue la fundación de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales en Inglaterra en 1824. Estos movimientos buscaban la creación de leyes que protegieran a los animales de los abusos y el maltrato. También es importante tener en cuenta el impacto que tuvo la revolución industrial, al aumentar la población en las ciudades en detrimento del estilo de vida rural, con un cambio de paradigma en la percepción de los animales como “compañía” en lugar de meros instrumentos de trabajo.

En Turín, el 3 de enero de 1889, Friedrich Nietzsche cruza la plaza Carlo Alberto y se topa con un cochero que azota con el látigo a su caballo, rendido, agotado, resignado, doblegado en el suelo. Nietzsche, hondamente dolido, herido en lo más profundo de su alma, se arroja sobre el caballo y lo abraza. Los relatos del incidente varían según los autores. Unos dicen que le susurró palabras que solo él, el caballo, podía oír. Otros dicen que permaneció en silencio, llorando, quizá hablándole sin pronunciar palabra. Pero todos coinciden en que fue un episodio crucial en la vida del filósofo alemán: el momento en el que perdió lo que la humanidad llama “razón” y, de alguna forma, rompió para siempre con esa misma humanidad, que lo consideró desde entonces un perturbado.

Escribió Milan Kundera en La insoportable levedad del ser (1984), que en aquel momento Nietzsche pedía perdón al caballo en nombre de la humanidad, en nombre de Descartes. Quizás le pidió perdón porque la humanidad, al construir su relación con los animales, eligiera a Descartes frente a Pitágoras. Porque se apoyara en Descartes y no en Pitágoras para interpretar el “dominio” que, según el Génesis, Dios otorgó a los humanos sobre los demás animales. *

* El caballo de Nietzsche (eldiario.es)

Henry Stephens Salt (1851-1939) escribe A Plea for Vegetarianism (1886). En 1892 el humanista inglés publicó la primera obra íntegra sobre la defensa racional de los animales Animals’ Rights: Considered in Relation to Social Progress donde argumenta que los animales deben tener derechos más allá del mero bienestar y defiende la vida y la libertad tanto de los animales domésticos como los salvajes, haciendo una fundamentada crítica a la matanza de animales para ser convertidos en alimento, y a las prácticas como la experimentación, la caza y la peletería.

El final del siglo XX se puede caracterizar por el avance de las ideas revolucionarias de filósofos como Peter Singer y Tom Regan muy influyentes en el movimiento de liberación animal. Del primero, Animal Liberation (1975), profundiza en la noción de utilitarismo. Uno de los aspectos más revolucionarios de su trabajo es la conceptualización del “especismo” que es un prejuicio o sesgo a favor de los intereses de la propia especie y discrimina a las demás. Singer cree que el valor de la vida no debe estar en la inteligencia de un ser, sino en su capacidad de sentir dolor (como Bentham). Plantea este punto cuestionando el hecho de quitarle la vida a un animal no humano simplemente por su baja inteligencia, que es uno de los puntos principales planteados por los consumidores de productos animales. Cuestiona cómo esta postura de los consumidores de animales afecta a los humanos que tienen funciones cognitivas disminuidas. ¿Merecen menos preocupación ética? De esto deduce un razonamiento erróneo y llega a la conclusión de que todos los seres con preferencias deben ser tenidos en cuenta al considerar qué curso de acción causará la menor cantidad de sufrimiento para todos.

Regan en su The Case for Animal Rights 1983 concuerda con la filosofía kantiana en el sentido de que todos los temas de la vida nunca deben ser tratados como un medio para un fin. En muchos sentidos, rechaza el punto de vista utilitario de Singer, ya que se centra más en el valor inherente de todos los seres y trata a todos los seres sintientes con el respeto que se les debe; sintientes significa la capacidad de experimentar experiencias perceptuales subjetivas.

Más filósofos del siglo XX y XXI: Trece libros que cambiarán tu modo de ver el mundo

A pesar de la resistencia en ciertos círculos académicos a considerar a los animales como seres moralmente relevantes, estos filósofos y pensadores abrieron y siguen ampliando la discusión, por su singular importancia teórico‐práctica y por la capacidad de reflexión y análisis que busca la superación del antropocentrismo ético‐moral de la filosofía. Una característica común de estas reflexiones es el descubrimiento de una nueva forma de discriminación, el especismo, que sería determinante del tratamiento que la sociedad brinda a los animales, y con ello, de la violencia y el maltrato institucionalizados.

imagen entrada: La scuola di Atene Rafael 1509-1511 Museos Vaticanos Wikidata

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Acerca de comer carne

PLUTARCO

(Beocia, c. 46~50 – Delfos, c. 120), escritor griego con ciudadanía romana. Filósofo, ensayista, biógrafo, historiador y magistrado.

OBRAS MORALES Y DE COSTUMBRES (MORALIA) IX, SOBRE COMER CARNE

Es el más importante alegato de toda la Antigüedad en favor de la dieta vegetariana.

SOBRE COMER CARNE (I)

1. ¿De verdad preguntas, tú, por qué razón se abstuvo Pitágoras de comer carne? En lo que a mí respecta, quisiera saber — perplejo como estoy — con qué actitud, con qué suerte de disposición anímica o mental, la primera persona probó sangre con su boca, rozó con sus labios carne de animal muerto y — preparando mesas de cuerpos e imágenes inertes — denominó «alimento» y «nutrición» a miembros que, poco antes, podían rechinar, aullar, moverse y ver.

¿Cómo podía la vista de esta persona recrearse en la matanza de animales que eran degollados, desollados, despedazados? ¿Cómo soportaba su olfato el hedor? ¿Cómo no repugnaba la contaminación a su gusto, el cual se hallaba en contacto con las llagas de otros seres y recibía flujos y sangre de heridas mortales?

«Las pieles se arrastraban y mugía sobre los asadores carne cruda y asada, y había como una voz de vaca»

Se recoge el pasaje de Homero, Od. XII395-396, en donde los dioses, atendiendo a la petición del Sol (cuyas vacas habían sido devoradas por los compañeros de Odiseo), mandan esos prodigios como admoniciones de las penalidades que Odiseo y los suyos habrían aun de soportar.

Se trata, obviamente, de una invención y un mito, pero, en realidad, es una cena espantosa: a saber, que una persona tenga apetito de seres que todavía mugen y, mientras, nos ilustre sobre los animales de que debemos alimentarnos cuando aún viven y emiten sonidos; y que, además, disponga varios modos de aderezo, asado y presentación […].

2. Podría decirse que, para quienes por vez primera decidieron comer carne, el motivo era la absoluta necesidad y la penuria. En efecto, ellos no ejercían esa práctica cuando transcurría su vida entre deseos ilícitos o cuando—disponiendo en abundancia de materias necesarias— se daban a placeres antinaturales, fuera de lugar. Mas, de recobrar en este mismo instante sensibilidad y voz, dirían posiblemente: ≪dichosos y amados de los dioses quienes hoy vivís; ¡qué época os ha correspondido! Disfrutáis y administráis un solar rico en bienes. ¡Cuánta vegetación tenéis, cuántas cosechas, cuánta riqueza obtenéis de los campos, cuánta delicia de los árboles! Es más, tenéis la posibilidad de vivir en el lujo sin mancillaros con sangre. Y es que a nosotros nos tocó una parte de la historia del tiempo sumamente dura y terrible, cuando caímos en una miseria importante, irresistible, debido a la primera generación. Aire y astros mezclados con agua turbia e inestable, con fuego y tornados también, cubrían el cielo. Y no se había establecido un sol todavía el cual, dotado de curso firme y estable, dividiera el amanecer y el anochecer, y que, después, de nuevo los trajera, coronándolos de estaciones fructíferas, de guirnaldas de flores. Y la tierra quedó asolada porque los ríos perdieron su cauce; y prácticamente todo quedó ≪informe a causa del lodo≫ y se vio devastado por barrancos cenagosos, bosques y selvas yermos. No existía recolección de frutos ni herramientas ni técnicas basadas en la experiencia. Entonces el hambre no cesaba ni la semilla de grano aguardaba la estación propicia. ¿Por qué extrañarse si, de modo antinatural, nos servimos de carne de animales cuando se comía fango, se roía corteza de árbol y se era afortunado con hallar grama que germinaba o una raíz de junco? Si, tras probar una bellota, la comíamos, bailábamos de alegría en derredor de una encina o una haya, y la llamábamos ≪donante de vida≫, ≪madre≫, ≪nutricia≫. Esta era la única fiesta que conocía la vida de entonces: el resto era, absolutamente todo, un sinfín de angustia y tristeza. Ahora bien, a quienes vivís en la actualidad, ¿qué arrebato o qué locura os impulsa a mancillaros con sangre, cuando tenéis cubiertas vuestras necesidades? ¿Por qué hacéis escarnio de la tierra, como si no pudiera alimentaros? ¿Por qué sois impíos con Deméter, portadora de leyes, y deshonráis al afable y dulce Dioniso, como si no obtuvieseis de ellos lo suficiente? ¿No os avergonzáis de mezclar nuestros frutos con sangre y muerte? Y eso que llamáis ≪salvajes≫ a las serpientes, a los leopardos y a los leones, pero no sois inferiores a ellos en crueldad cuando matáis: de hecho, para ellos la muerte es alimento; para vosotros, ≪guarnición≫.

3. Está claro que —a menos que debamos defendernos—no comemos leones y lobos; al contrario, nos olvidamos de ellos. Sin embargo, apresamos y matamos animales mansos y domésticos, carentes de aguijones y dientes, seres a los que —por Zeus que si— parece haber creado la naturaleza merced a su belleza y encanto[…].

4. El caso es que nada nos perturba: ni el aspecto de la carne fresca, ni el carácter persuasivo de la voz melodiosa, ni la pureza en los hábitos de vida, ni la peculiaridad de la inteligencia de estas pobres criaturas. Sin embargo, por una pequeña porción de carne, les privamos del sol, de la luz, del curso de su vida, cosas que, por esencia y naturaleza, merecen. De este modo, los gritos que emiten y elevan nos parecen inarticulados y no plegarias, suplicas, justas del que dice: ≪no censuro que obres por necesidad, sino por desmesura; sacrifícame para comer, pero no me captures para un bocado delicioso≫ ¡Que crueldad! Es terrible la visión de una mesa, ya preparada, de hombres ricos que se sirven de carniceros y cocineros como vigilantes de animales muertos.

Pero hay algo más terrible: la mesa una vez recogida; hay más restos que alimentos ingeridos. En suma, los animales mueren en vano. Más aun, hay otras personas que se abstienen de comer platos cocinados e impiden que los animales sean fileteados y troceados. Rechazan la carne de los animales muertos, pero no evitan la suerte de los vivos.

5. En efecto, en nuestra opinión es absurda la afirmación de tales hombres en el sentido de que el principio de la práctica se halla en la naturaleza. Efectivamente, que el acto de comer carne no es connatural al ser humano viene demostrado, en principio, por la morfología de su cuerpo. Y es que el cuerpo del ser humano no se parece al de las criaturas de condición carnívora: carece de hocico corvo, de garras agudas, de poderosas fauces, de estómago resistente, de jugos internos capaces de digerir y elaborar alimentos pesados, y carne. Así es que, por estas razones —la sencillez de los dientes, la pequeñez de la boca, la delicadeza de la lengua, la escasa capacidad de nuestros jugos para la digestión—, la naturaleza desaprueba comer carne. Y si, a título personal, dices que has nacido para esta forma de alimentación, antes de nada, sacrifica tu solo al animal que te quieras comer; pero por ti mismo, sin servirte de un cuchillo, un palo o un hacha. Así es, del mismo modo que los lobos, osos y leones matan a los animales que se comen, apresa un buey a mordiscos, o desgarra con la boca a un cerdo, un cordero o una liebre. Y, tras saltar sobre ellos, comételos todavía vivos como hacen los animales antedichos. Ahora bien, si aguardas a que el objeto de tu comida sea cadáver y te resulta indecoroso arrojar de la carne el alma ahí presente, ¿por qué comes, de modo antinatural, lo que está vivo? Con todo, nadie osaría comer un animal sin vida tal y como, cadáver, se encuentra. Al contrario, lo cuecen, lo asan, cambian su aspecto con fuego y hierbas; alteran, modifican y matizan con numerosas especias la pieza a fin de que el paladar, bien engatusado, acepte lo que le resulta extraño.

A fe que era gracioso lo de aquel espartano, el cual, nada más comprar un pescadito en una tienda, lo dio al tendero para que se lo preparara. El tendero le pidió queso, vinagre y aceite, a lo que repuso el espartano: ≪si hubiera tenido estos ingredientes no habría comprado pescado». En cuanto a nosotros, nos recreamos tanto en el sacrificio que llamamos ≪guarnición≫ a la carne; y luego precisamos de guarnición para la propia carne, así que mezclamos aceite, miel, salsa de pescado, vinagre con especias sirias y arábigas como si, en realidad, estuviéramos embalsamando un cadáver para su sepelio. Efectivamente, aun triturada, suavizada y en cierto modo disuelta la carne, es laborioso el proceso de la digestión; más aún, incluso hecha la digestión, la carne provoca pesadez aguda e indigestiones malsanas.

MORALIA SOBRE COMER CARNE (II)

1. […] Además, no es fácil arrancar el gancho de la práctica de comer carne, gancho que está fijado y anclado en el deleite de los placeres. Pues sería bonito que, al igual que los egipcios extraen las vísceras de los cadáveres y, mostrándolas a la luz del sol, se deshacen de ellas con el pretexto de que son causa de cuantos errores comete el ser humano, atajáramos, así, nuestra gula y sed de sangre con el objeto de purificar nuestra vida. Porque, de hecho, nuestro estomago no tiene sed de sangre, sino que resulta contaminado por la inmoderación. No obstante, si por la fuerza de la costumbre resulta imposible —si, por Zeus— renunciar al error, obremos de modo razonable consternados por nuestro error.

Comamos carne por apetito, no por glotonería: sacrificaremos a un ser vivo, pero con lastima y dolor, sin recreamos en la tortura. Práctica esta última en la que incurren, por cierto, quienes introducen en la garganta de los cerdos venablos al rojo vivo a fin de que la sangre, con la inserción del hierro, forme una emulsión, se extienda y haga la carne más tierna y suave; o también quienes saltan encima y pisan las ubres de las cerdas, cercanas al parto, con el propósito de mezclar sangre, leche e impurezas de los fetos (que en ese mismo instante mueren entre dolores agudos, ¡por Zeus purificador!), y comer la parte más jugosa del animal; o también esos otros que cosen los ojos de las grullas y de los cisnes y, tras cerrarlos, los engordan en secreto y elaboran la carne de manera apetecible merced a ciertas salsas y a condimentos exóticos.


Rosa Luxemburgo a Sophie Liebknecht

Breslau, mediados de diciembre de 1917

Mi querida Sonia, acabo de sentir un agudo dolor: al patio donde salgo a pasear llegan a menudo carros del ejército cargados con sacos, o con viejas camisas y uniformes de soldados, en muchas ocasiones con manchas de sangre… aquí los descargan y los reparten entre las celdas, donde los remiendan, y los cargan y los envían de nuevo al ejército.

Hace poco llegó uno de estos carros, tirado por búfalos en lugar de caballos. Vi a estos animales por primera vez de cerca. Son más fuertes y de complexión más robusta que nuestro ganado, con cabezas planas y cuernos también planos y curvados, tienen los cráneos más parecidos a los de nuestros borregos, son totalmente negros, con grandes ojos apacibles. Provienen de Rumania, son trofeos de guerra… Los soldados que conducen estos carros cuentan que costó mucho atrapar a estos animales indómitos y que fue aún más difícil usarlos para el tiro, porque estaban acostumbrados a la libertad. Los apalearon horriblemente, hasta hacer valer el dicho: vae victis… “¡Ay de los vencidos!”

Se dice que hay un centenar de estos animales solamente en Breslau; además reciben, después de estar acostumbrados a las extensas praderas rumanas, poco y miserable alimento. Son utilizados sin consideración alguna, para tirar de cualquier tipo de carro de carga, por eso mueren pronto. Hace pocos días, pues, entró un carro lleno de sacos, pero con un cargamento tan alto que los búfalos no podían atravesar la elevación del portón de la entrada. El soldado acompañante, un bruto, comenzó a apalear a los animales con el lado más ancho del fuste de su látigo de tal manera que la vigilante, molesta, le llamó la atención preguntándole si no tenía lástima de los animales. «Tampoco nadie tiene piedad de nosotros, las personas» respondió con una risa malvada y los apaleó todavía con más fuerza… Los animales empujaron pasando al fin sobre la montaña, pero uno sangraba… Soniuska, la piel del búfalo es de una dureza proverbial… y estaba rota. Los animales se quedaron muy quietos y agotados mientras los descargaban, y uno, el que estaba sangrando, miraba alrededor con sus grandes ojos tiernos como un niño con los ojos hinchados de llorar. Tenía claramente la expresión de un niño que ha sido duramente castigado y no sabe para qué, por qué motivo, que no sabe cómo escapar del tormento y la brutalidad… Yo estaba frente a él, el animal me miró y me cayeron las lágrimas; eran sus lágrimas, no es posible estremecerse ante el sufrimiento del más querido de los hermanos más dolorosamente de lo que yo me estremecí en mi impotencia ante ese sufrimiento silencioso. ¡Qué lejos, qué perdidas e inalcanzables quedaban las verdes y jugosas praderas rumanas! Qué diferente brillaba allí el sol, soplaba el viento, qué distintos eran el hermoso trino de los pájaros o la llamada melódica de los pastores. Y aquí, en esta ciudad extraña y lúgubre, el establo asfixiante, el repugnante heno mohoso mezclado con la paja podrida, las personas extrañas y horribles, y los golpes, la sangre brotando de la herida fresca… Mi pobre búfalo, mi pobre amado hermano, estamos aquí los dos, tan impotentes y silenciosos y somos uno solo en el dolor, en la impotencia, en la nostalgia. Mientras tanto, las presas, diligentes, habían rodeado el carro, descargaban los pesados sacos y los llevaban hasta el edificio; el soldado se paseaba a grandes zancadas por el patio con una sonrisa y las manos en los bolsillos, silbando una cancioncilla. Y todo el esplendor de la guerra pasó ante mis ojos.

Escríbame pronto.

Le doy un abrazo, Soniuska.

Su R

Cartas desde la cárcel a Sophie Liebknecht © Abada editores, Madrid 2017.


Rehúso comer los animales porque no puedo nutrirme con el sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Lo rehúso porque yo he sufrido tanto que puedo sentir el dolor de los demás cuando recuerdo el mío.

Yo creo que los hombres continuarán matándose y torturándose los unos a los otros mientras maten y torturen a los animales.

Edgar Kupfer-Koberwitz, prisionero del Campo de concentración de Dachau desde 1940.

El autor judío Isaac Bashevis Singer, Premio Nobel de Literatura en 1978, hizo también la comparación con el holocausto en sus novelas. En The Letter Writer el protagonista dice: “En relación con los animales, todas las personas son nazis; para los animales es un eterno Treblinka“. The Penitent: Cuando se trata de animales, todo el mundo es un nazi”.

Reflexión

Un siglo después, el maltrato animal ha llegado a la fase industrial, millones de criaturas son torturadas y condenadas a sufrimientos inimaginables para beneficio de otros.

La degeneración, la degradación, el envilecimiento, la violencia personal e institucional de la especie humana no parece tener punto final. Y no lo tendrá mientras no percibamos el menoscabo que sufre la dignidad humana por el trato que se les da a los animales indefensos.
Cualquiera que tenga esto claro, no tendrá dificultad alguna en darse cuenta de por qué un declive profundo se está manifestando en la esfera de la cultura mental:

Para intentar curar enfermedades que el humano ha provocado con su decadente estilo de vida se alientan experimentos terribles en sus cuerpos y el Estado los protege, desde el “punto de vista científico”. Si la ciencia es esto, es muy descorazonador.

El pánico de los animales cuando esperan en fila viendo la muerte agónica de sus semejantes, cuando esperan ser masacrados escuchando los chillidos de sus pobres compañeros, si no mueren antes de un ataque al corazón; esa “carne” que luego consume el humano no puede salir gratis; posiblemente, cuerpo y mente han de sufrir algún quebranto.

Encerrarlos de por vida en jaulas con barrotes o en cercados o en cárceles de agua para un presunto disfrute del humano es desmoralizador.

Hasta que no tengamos el valor de situar esta agenda al frente de nuestras políticas, la violencia seguirá siendo la maldición de nuestra civilización. Nunca, nunca progresaremos moralmente como especie.

La verdadera bondad humana, con toda su pureza y libertad, puede ponerse en primer plano sólo cuando su recipiente no tiene poder. El verdadero examen moral de la humanidad, su examen fundamental (que yace enterrado profundamente lejos de la vista) consiste en su actitud ante esos que están a su merced: los animales. Y en este sentido la humanidad ha sufrido una derrota. Una derrota tan fundamental que todas las demás provienen de ahí.

Milan Kundera La insoportable levedad del ser (1984)

“Durante mucho tiempo he sido vegetariano por principio. Más de una vez, al discutir el tema, me han desafiado a justificar este principio sobre la base de la salud. Pero sería difícil para mí hacerlo, porque, en verdad, no fue por consideraciones de salud que me hice vegetariano, sino por razones de superioridad moral e intelectual. no hay nada moral en quitar la vida para la gratificación del paladar. Además, rebaja el tono intelectual y da lugar a pasiones violentas y crueles. Estoy convencido de que el progreso de la civilización depende de la eliminación gradual de la carne de la dieta de los hombres.”

RICHARD WAGNER ARTE Y RELIGIÓN  (1880) 
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¿Eres especista?

Mientras lees esto, en algún lugar del mundo, una cerda madre está inmovilizada en una jaula hasta que nazcan sus lechones, les dé de mamar entre barrotes y se los arrebaten.

En este mismo momento, una vaca siente el dolor en sus ubres debido a la cantidad de leche que se le extrae.

Una gallina está tirada en el suelo con los huesos rotos porque se le han debilitado debido a la producción de huevos.

Es la triste realidad de estos animales -cada momento, cada día-

El término especismo fue acuñado en 1970 por Richard D. Ryder, psicólogo y filósofo británico, y activista por los derechos de los animales, para denominar una forma de discriminación que favorece a quienes pertenecen a una determinada especie frente a otros individuos. Se trata de un término similar a los que nombran otras formas de discriminación, como el sexismo y el racismo. No obstante, se tiende a considerar el especismo como menos relevante que las discriminaciones que afectan a los seres humanos.

Ya Plutarco, hace casi 2000 años, en sus OBRAS MORALES Y DE COSTUMBRES (Moralia) IX, SOBRE COMER CARNE, en el punto 4, hace una definición bastante exacta de lo que vendríamos a denominar especismo: ≪Pero hay algo más terrible: la mesa una vez recogida; hay más restos que alimentos ingeridos. En suma, los animales mueren en vano. Más aun, hay otras personas que se abstienen de comer platos cocinados e impiden que los animales sean fileteados y troceados. Rechazan la carne de los animales muertos, pero no evitan la suerte de los vivos≫.

Desde su introducción, ha desempeñado un papel fundamental en los debates sobre la consideración moral de los animales no humanos. Sin embargo, y a pesar de que ha pasado más de medio siglo, este concepto sigue siendo muy poco conocido. En el diccionario de la RAE no aparece hasta 2017, casi 50 años después. Consultar Novedades_DLE_2017

Para que alguien sufra una discriminación, tiene que recibir un trato o consideración peor que el que reciben otros individuos. El especismo sostiene que solamente quienes pertenecen a una determinada especie poseen algunos atributos supuestamente relevantes desde el punto de vista moral.

Los argumentos que sustentan esta discriminación suelen ser:

  • la posesión de un alma
  • una situación privilegiada y de superioridad (humanismo antropocéntrico)
  • atribución de cualidades superiores (supremacismo)
  • capacidades cognitivas complejas como el dominio de una lengua
  • relaciones de afecto
  • cuestiones estéticas

Ahora bien, para que estos argumentos estén justificados tendrían que estar presentes en todos los seres humanos, y solamente en los seres humanos. Por ejemplo, si el lenguaje es lo que determina que sólo el humano sea moralmente relevante, todos los seres humanos tendrán que poseer esta capacidad y presuponer que los demás animales no la poseen. Lo cual sabemos que no es así.

«Parecería lógico concluir que la complejidad de los sistemas de comunicación sigue una jerarquía que lleva de los humanos a los simios, a los mamíferos, a las aves y sigue descendiendo hasta llegar a los insectos. Pero no es tan simple. El sistema más complejo de comunicación y más cercano al de los humanos se encuentra en los pasos de danza de las abejas». Friend, Tim 2005 Animal Talk: Breaking the Code of Animal Language

Desafortunadamente, la historia nos enseña que la creencia en el alma hace que los que creen en ella se vuelvan indiferentes al sufrimiento de los seres que carecen de ese alma. Raya en lo absurdo que haya quien considere que un embrión humano está dotado de más derechos que un chimpancé, un delfín o un caballo. En definitiva, la creencia en la superioridad humana por encima de los animales se encuentra causalmente conectada con la deshumanización de otros grupos humanos.

Los psicólogos sociales han mostrado que inculcar actitudes de supremacía humana por encima de los animales empeora más que alivia la deshumanización de otras minorías, inmigrantes y otros grupos”. Kymlicka, Will 2017 Human Rights without Human Supremacism

¿Qué hace tan especiales a los humanos? (…) La premisa especista que acecha aquí es muy simple: los humanos son humanos y los gorilas son animales. Existe un enorme abismo entre ellos, de tal suerte que la vida de un sólo niño humano vale más que la vida de todos los gorilas del mundo. El “valor” de la vida de un animal equivale sólo al costo de sustitución para su propietario; o, en el caso de algunas pocas especies, para la humanidad. Pero, basta con que se ponga la etiqueta Homo sapiens al más pequeño pedazo de insensible tejido embrionario para que su vida adquiera súbitamente un valor infinito, incalculable (…) Pero el hecho más deprimente es que, en la actualidad, las actitudes morales de la sociedad se basan en el discontinuo imperativo especista. Dawkins, Richard 1993, The Great Ape Project (pp. 81, 86).

Pensadores, académicos o intelectuales que condenan y rechazan hasta el más mínimo abuso sufrido por el humano permanecen indiferentes ante la tortura y la masacre de millones de animales. ¿Cómo explicar esta ceguera por parte de quienes poseen en teoría una conciencia moral evolucionada? Antropocentrismo y especismo y la idea de que sólo lo humano tiene valor.

La gran mayoría de humanos tampoco protestan contra la crueldad de, por ejemplo, “granjas industriales” y no piensan cambiar su dieta. Sabemos que científicos, filósofos, escritores desde Bentham y Singer, han denunciado la opresión que sufren los animales. Entonces, ¿por qué no se cuestiona esta opresión? ¿Por qué no hemos podido descartar nuestro humanismo antropocéntrico y supremacista? ¿Por qué estamos fallando a los animales no humanos?

Comodidad, indiferencia y egoísmo.

Si reconocemos la explotación a la que están sometidos, tendremos que hacer un cambio en la forma en cómo vivimos, en lo que comemos, en cómo vestimos y ocupamos el ocio. Pero cambiar todo esto atenta contra nuestras costumbres adquiridas y contra nuestra tranquilidad de espíritu. El placer del paladar, el tacto del cuero o la suavidad de la pluma son más importantes que la agonía de millones de animales que viven vidas terribles que terminan en muertes brutales.

¿Qué nos impide comprender la opresión de otras especies animales?

El racismo, el sexismo, el clasismo, el capacitismo o discriminación por discapacidad, el edadismo o discriminación por edad y otras formas de opresión son injustificadas e infundadas. Del mismo modo, el especismo es injusto, inadmisible y arbitrario.

Y la incapacidad de aceptar este simple hecho se traduce en impiedad; ese sentimiento que anuncia la enfermedad de la humanidad, negando la necesaria compasión y convirtiéndose en vicio.

La bondad incluye la compasión, incluso para aquellos a quienes nuestros prejuicios nos harían clasificar como seres “menores”. Nos parece imperativo luchar contra nuestros prejuicios, y animar a otros a hacer lo mismo.

Si admiramos a quienes tienen la integridad y la determinación de sacrificar sus propios privilegios injustos por el bien de los demás y exigimos como sociedad el fin de las discriminaciones, es incoherente esperar que unos renuncien a sus injustos privilegios (sexo o raza) mientras nos aferramos a los nuestros (pertenecer a una determinada especie).

Si ignoramos las demás opresiones estructurales que nos rodean seguimos siendo cómplices de la opresión.

Por el bien de todos los animales, por el planeta, por nuestra propia especie, debemos dejar atrás el especismo.

fuente:

DEFINING SPECIESISM; HORTA ÁLVAREZ, Óscar and ALBERSMEIER, Frauke

SHOULD FEMINISTS BE VEGETARIANS? A Feminist Defense of Ethical Vegetarianism; SHERI ANN LUCAS

La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquéllos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se produjo la debacle fundamental del hombre,tan fundamental que de ella se derivan todas las demás.

MILAN KUNDERA LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER (1984)
Veganismo y Antiespecismo no son lo mismo

Cuando se habla de antiespecismo se entiende como el fin de la discriminación de los animales. El especismo es la discriminación de aquellos que no pertenecen a una determinada especie. Lo más extendido es la discriminación de todos los animales no humanos para beneficiar al humano. Pero no es la única. Por ejemplo, si asumimos que hemos de favorecer a los perros y que deben ser respetados, pero los cerdos o gallinas no, ésta es una posición especista. Favorecer a unos y discriminar a otros por el simple hecho de que son especies diferentes.

El veganismo es la consecuencia de la oposición a la discriminación de los animales, ya que se opone al uso de éstos como recursos, se opone a su abuso y maltrato. Es la expresión más visible e importante del antiespecismo.

Ahora, puede ser, que yo, vegano, no dañe ni haga nada que perjudique a los animales, pero sólo dedique mis esfuerzos a ayudar a una determinada especie y no a otras.

Vamos a ejemplificar:

Veo en la calle a un energúmeno que está apalizando a un perro. Grito, recrimino, me inmiscuyo, llamo a la policía, vamos, igual que con un niño.

Voy a la playa y veo como unos desalmados pescan un pulpo, lo sacan del agua y lo torturan. Giro la cara y sigo a lo mío.

Conclusión: Soy vegana, sí, pero también especista. No soy antiespecista.

RZA We’re Not Different in Any Important Way PETA

El prejuicio y la injusticia empiezan cuando la raza, la edad, el género, la discapacidad, la orientación sexual o la especie justifican la discriminación. Los seres humanos han justificado las guerras, la esclavitud, la violencia sexual y las conquistas militares bajo la creencia de que los “diferentes” no experimentan sufrimiento y no son dignos de consideración moral. Muchas personas han sufrido tortura, explotación y muerte por ser “diferentes”. Estas discriminaciones han cambiado a lo largo de la historia, y ahora nos horroriza recordar los abusos infligidos a otros: el exterminio del pueblo judío por parte de los nazis o la esclavización del pueblo africano por parte de los propietarios de plantaciones estadounidenses. ¿Encerraríamos a nuestros hijos en jaulas? ¿Violaríamos a nuestras hermanas y robaríamos sus bebés? ¿Contagiaríamos deliberadamente a nuestros amigos con enfermedades? No, no lo haríamos. Entonces, ¿por qué haríamos lo mismo con otras criaturas? Debemos abandonar el límite arcaico e incorrecto de “humano”, que usamos para justificar la masacre de miles de millones de seres.

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Cuento de invierno

Fragmentos de Filosofía ante la crisis ecológica


Marta Tafalla

No hay escapatoria. No tienes opción. Si eres un cerdo, tu única función es engordar, ser transportado al matadero en un camión abarrotado, observar con terror como matan a otros animales antes que a ti y ser finalmente matado y consumido. Existes para eso. Tu identidad te condena a eso. La única alternativa a ser comido sería que te usaran en experimentación. Se experimenta con cerdos para averiguar cómo hacerlos engordar más rápido. También te podrían usar para experimentos médicos en los que se perfeccionan técnicas quirúrgicas o para la investigación sobre trasplante de órganos. Y los ejércitos usan cerdos en experimentos militares para probar las nuevas armas que inventan y observar el tipo de heridas que producen. Si eres cerdo, no puedes ser libre y vivir tu vida como quieras. Por supuesto que no tienes derecho a elegir, ¿quién te has pensado que eres? Solo eres un animal. Eres irracional, como todos los animales. No tienes espíritu ni dignidad. Y además los cerdos sois sucios y estúpidos. No merecéis más de lo que tenéis. Estás aquí para ser comido, para ser usado, para estarte quieto en tu jaula. Si eres cerda, los hijos que tengas y amamantes en tu jaula, serán comidos. No, tampoco tus hijos tienen alternativa. No hay manera de escapar. Las leyes lo impiden. Las leyes se imponen por la fuerza de la violencia. Si te resistes, te matarán.

Si naces caballo, eres un animal de trabajo. Te pasarás la vida tirando de carros cargados de humanos y sus mercancías, por mucho que te duelan las patas o por mucha hambre, sed o calor que tengas. O te usarán para que niñas y niños aprendan a montar y se acostumbren así a ejercer su dominio sobre las otras especies: te harán dar vueltas y vueltas y más vueltas al mismo recinto como si fueras un tiovivo. O te explotarán en carreras y exhibiciones ganando montones de dinero con tu esfuerzo y dolor. Incluso te drogarán para aumentar tu rendimiento. Pasarás la mayor parte del tiempo atado y encerrado. Sin poder decidir a dónde ir, sin poder echar a correr cuando te apetece, sin poder comerte aquellas matas de hierba unos metros más allá, sin poder relacionarte con tus congéneres cómo y dónde quieras. Querrías acercarte a aquella yegua que está en la otra cuadra, pero no puedes, estás encerrado y ella también. Querrías jugar, querrías tomar el sol, querrías echarte en la hierba, pero tus amos no te lo permiten. Observarás asustado y entristecido como pegan con brutalidad a aquel caballo ya anciano por el que sientes afecto, pero no podrás ayudarle. Sentirás frustración y más frustración y más frustración. Tus antepasados fueron libres y salvajes, su sabiduría sigue viva en tu memoria de especie, pero no puedes usarla. Estás atrapado. Cuando envejezcas y ya no seas capaz de trabajar, te enviarán al matadero, donde tendrás una muerte atroz.

Si eres un atún nadando en el océano, eres un animal fuerte y poderoso. Nadas a gran velocidad y te sumerges en las profundidades. Sigues tus instintos y tratas de hacer lo que tu naturaleza te dice que hacen los atunes. Pero un barco te ha tendido una trampa allá delante y pese a tu fortaleza no podrás escapar. Morirás tras un largo rato de asfixia. Morirás rodeado de otros cuerpos que agonizan, fuera de tu mar, del que te han arrancado, mientras los pescadores ríen.

Eres un ciervo y correteas entre robles y encinas. Crees que eres libre, pero no es cierto. Te observan año tras año. Cuando tus cuernas sean lo suficientemente grandes y poderosas, te matarán por ellas. Esas cuernas que te crecen cada año para exhibir tu salud y tu belleza y entregarte a los ritos de la fertilidad: por ellas te matarán. Esas cuernas que luego caen solas cada año y cuyos minerales nutren la tierra y alimentan a los árboles. Por ellas te matarán. Mientras te crees libre, ellos te están mirando y calculan cuándo te dispararán. Ellos deciden cuánto tiempo te queda. Negocian cuánto vale tu vida. Luego colgarán tu cabeza en su salón.

Conejo, corzo, jabalí, perdiz, león, tigre: acabáis de nacer y os damos la bienvenida a la granja cinegética que usa a vuestras madres como productoras involuntarias de futuras víctimas. Ahí creceréis encerrados, sin posibilidad de desarrollar vuestras capacidades naturales. Cuando a vuestros dueños les convenga, os soltarán en un pedazo de campo, que veréis por primera y última vez. Como nunca habéis vivido libres y salvajes, seréis presa fácil para los cazadores que pagan por acribillaros. Moriréis sin haber entendido nunca el mundo tan extraño que os ha tocado vivir. Quienes os maten creerán que han tenido una aventura emocionante y peligrosa, que son muy valientes, que son muy listos, que son poderosos. Reirán y se emborracharán. A veces van tan borrachos que se disparan entre ellos.

Alce, por aquí no puedes pasar, los humanos hemos puesto una valla. Jaguar, por ahí no hay camino, hemos construido un muro. Lobo, si cruzas la carretera te atropellarán. Zorro, si entras en la autopista estás muerto. Erizo, ¿a quién se le ocurre pararse en mitad de un camino por el que circulan a toda velocidad las motos de los domingueros? Ranas, sapos y salamandras, ¿es que no entendéis lo que es una pista forestal? Águila perdicera, cuidado con los tendidos eléctricos, podrías electrocutarte.

Búho, presta atención a esa alambrada, podrías quedar atrapado y agonizar durante días. Buitre que has visto un animal atropellado y quieres bajar a comértelo, ten cuidado, son las vías del tren de alta velocidad y podría arrollarte a ti también. Salmones, no podéis remontar el río porque hemos construido una presa. Gamos, no bajéis a beber al río porque lo hemos canalizado con paredes verticales de hormigón, y si os caéis y os ahogáis, os consideraremos basura y discutiremos si el agua sigue siendo potable para uso humano, porque el agua es nuestra. 

Tortuga, si te comes esa bolsa de plástico que flota en las aguas de tu océano, te hará enfermar. No te comas tampoco esas pajitas, ni esos vasos de plástico, ni esos fragmentos de globos de colores: vienen todos de una fiesta nocturna en la playa, de gente que celebraba y cantaba feliz, pero a ti te acabarán matando. Ballena, ten cuidado de que tu cría no se quede atrapada en esas redes de pesca abandonadas o la verás morir sin poder ayudarla. Cigüeña, no te lleves esas cuerdas a tu nido, tus polluelos podrían enredarse con ellas. Torcaz, echa de tu nido esas anillas de plástico que servían para unir latas de cerveza, o tus crías acabarán enredándose con ellas y no lograrás liberarlas.

Chimpancé, has sido secuestrado para ser explotado en un circo. Para conseguirte a ti han matado a toda tu familia y recordarás su muerte atroz durante el resto de tu existencia. Te obligarán a actuar en la pista disfrazado, te enseñarán tus números a golpes, vivirás aterrorizado cada uno de tus días. Orangután, serás exhibido en un zoo a miles de kilómetros de tu hogar, un zoo que hará todo lo posible para que dejes embarazada a una orangutana, y luego publicitará las fotos de la cría con el fin de conseguir más visitantes y ganar más dinero. Elefanta, secuestrada desde que eras un bebé, crecerás en un circo, pero como eres tan torpe e incapaz de aprender tu parte del show, te venderán a un zoo; allí harás amistad con otra elefanta que te tratará con afecto, pero la trasladarán a otro zoo porque los animales sois cromos que los zoológicos se intercambian según les conviene y apetece, y a ti te dejarán completamente sola en un foso de hormigón donde te volverás loca. Tigre, serás la mascota en el zoo privado de un mafioso, que te alimentará tan mal que acabarás enfermo. Cocodrilo, ahora perteneces a la colección de un señor de la droga, que te mantendrá en una piscina inmunda mientras su mujer le ruega que te mate para usar tu piel. Macaco, tú y tu familia habéis sido secuestrados por una empresa que se dedica a la experimentación: pasaréis el resto de vuestra vida sin volver a ver la luz del sol, vuestros cuerpos convertidos en herramientas. Os harán enfermar a propósito, os provocarán dolor y medirán vuestro dolor. A algunos os harán adictos a drogas, alcohol y tabaco para comprobar sus efectos. Luego publicarán artículos donde hablarán de vuestro dolor y dirán que gracias a vuestro dolor la ciencia ha progresado. A los científicos que os usan les mejorarán su contrato y les subirán el sueldo. Nadie tendrá con vosotros el menor gesto de empatía. Los investigadores que os utilizan se reirán de la palabra compasión.

Millones de animales salvajes seréis comprados y vendidos, enviados de un país a otro, miles muriendo por el camino, para ser exhibidos en zoos, circos, colecciones privadas, para ser usados en televisión y cine, para ser reducidos a herramientas de experimentación. Así troceamos y desordenamos el mundo natural pedazo a pedazo. Así desvalijamos y desballestamos el tejido de la vida. No importa que los animales salvajes sean quienes hacen funcionar los ecosistemas y que sin ellos los ecosistemas se degraden. No importa tampoco que sean seres inteligentes y emocionales. A los humanos no les importa, siguen adelante en su proyecto ecocida y suicida.

Si eres un insecto, te considerarán un estorbo, una plaga, una cosa sucia y asquerosa, te darán un pisotón, un manotazo, te rociarán con insecticidas. No importa que los insectos sean quienes tejen los hilos de la vida, polinizando plantas, alimentando pájaros o simplemente añadiendo belleza al mundo. Los insectos polinizadores son, junto con los colibríes y el viento, los mensajeros de las relaciones amorosas vegetales, y para ellos han creado las plantas, durante decenas de millones de años de festiva coevolución, miles de flores distintas, cada una de un color, de una forma diferente, con un perfume propio, todas seductoras y embriagadoras. ¿No es hermoso ver y escuchar a los diminutos mensajeros alados llevando el polen de unas flores a otras? No, a los humanos no les interesan esas tonterías.

Si eres un ser humano, tienes una oportunidad que no puedes dejar escapar: si destruyes pedazos de vida, podrás hacerte muy rico. Y con tu riqueza todavía podrás destruir más vida y hacerte aún más rico y así sucesivamente. Puedes convertir los tiburones en dinero, las sardinas en dinero, los rinocerontes en dinero, los ratones en dinero, los visones en dinero, las mariposas en dinero, las sepias en dinero, los caimanes en dinero, las ranas en dinero, las langostas en dinero, las perdices en dinero, los loros en dinero, los jilgueros en dinero. Alquimia. Transmutación de las substancias. Magia. Cualquier especie animal puede convertirse en dinero. Lo cual significa: todas las especies animales pueden ser aniquiladas. ¿Cuántos años necesita el ser humano para extinguir a las otras especies animales? ¿Cuántos años necesitaría para exterminar toda la red de vida que conforma la biosfera? ¿En cuántos años lo logrará? ¿Cuántos años nos quedan?

Marta Tafalla, Filosofía ante la crisis ecológica (Plaza y Valdés, 2022)
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Questioning pets. Pets vs veganism

Soy vegana y tengo gato. Incorrecto. El gato me tiene a mí. Lo salvé de una muerte inminente. Con sólo dos meses, apareció, inexplicablemente, en una cala de El Port de la Selva. Una vez restablecido, veterinario incluido, le dije: “ve a vivir tu vida de gato, ¡anda! vete”. Nunca se fue. Él tiene muy claro que de aquí no le saca ni la Guardia Civil.

Yo no como alimentos que provengan de animales o de su sufrimiento, así que se me plantea la contradicción de darle alimento proveniente del sacrificio de otros animales.

Si compro su comida en el supermercado estoy sosteniendo a la industria cárnica, su crueldad y su explotación. Ilógico e incoherente con mi filosofía de vida.

¿Por qué han de ser torturados y asesinados caballos o vacas, pollos o patos, corderos o salmones para que mi gato o mi perro coman?

Dibujo del artista polaco ©Pawel Kuczynski que critica el especismo
Dibujo del artista polaco ©Pawel Kuczynski que critica el especismo

No se trata de imponer mi filosofía de vida o mis decisiones éticas a mi gato o a mi perro; no sé si las tienen y si fuera así, no creo que concordasen con las mías, por lo que, si respetamos su naturaleza carnívora, pienso que no es consecuente que un vegano conviva con gatos o perros.

Ahora, en la naturaleza, su comida no se asemejaría en nada al pienso o a la lata que compramos para ellos. Lo que les damos no tiene nada que ver con lo que un gato o un perro comería en estado salvaje. Realmente me cuesta imaginarlos matando una vaca o buceando para coger un atún.

En la naturaleza, sobrevivir significa matar para comer o morir de hambre, pero el gato o el perro que vive con nosotros tiene muy poco de natural. Les hemos adiestrado durante siglos para ingerir alimentos ajenos a su dieta tradicional, como el atún.

Alimentarlo de una lata o de una bolsa (en lugar de dejarle buscar su propia comida) es bastante artificial, así que no lo es menos darle comida vegana.

Los veganos podemos optar por no tener animales no humanos con nosotros. Ahora bien, si compartimos la vida con ellos debemos proporcionarles pienso o comida veganos.

Los gatos son hipercarnívoros obligados, lo que significa que en la naturaleza no podrían sobrevivir sin comer carne. Los gatos requieren de una dieta especial ya que necesitan de un aminoácido llamado taurina que se encuentra en los músculos de los animales. También necesitan vitamina A pre-formada y ácido araquidónico, nutrientes esenciales proporcionados por la carne. Las deficiencias pueden causar ceguera y muerte. Sin embargo, la taurina y el ácido araquidónico están disponibles en forma sintética. Hay muchos fabricantes, como Omni, que presumen de haber incorporados dichos nutrientes en sus piensos veganos, así como otros piensos vegetarianos comerciales disponibles que contienen versiones sintéticas de nutrientes esenciales.

Hay quien diría que agregar sustancias sintéticas no suena muy natural, sin embargo, Purina y todos los demás productores también agregan taurina sintética en alimentos a base de carne, porque durante el proceso de fabricación, la taurina natural desaparece de los ingredientes animales debido a la presión y altas temperaturas.

Siempre me ha sorprendido leer en las etiquetas de sus comidas comerciales: elaborados de subproductos animales no aptos para el consumo humano. ¿Si no es bueno para mí, por qué es bueno para él?

fuente: Vegetarian food for pets – Vegetarian Society (vegsoc.org)

Para saber más: Vegan Cats 101: nutrients, not ingredients is what really matters

En español – Unión Vegetariana Internacional (IVU):

Gatos – ¿Una Dieta Vegetariana? (ivu.org)

Los perros – ¿Dieta Vegetariana? (ivu.org)

Aunque los perros están clasificados en el orden de los carnívoros, son considerados omnívoros. Los omnívoros tienen un sistema digestivo adaptado para obtener nutrientes de fuentes de origen vegetal. Por lo tanto proporcionándoles los nutrientes que necesitan para que se alimenten correctamente estarán sanos. 

El 20 de marzo de 2015, la Vegan Society publicó «Vegan animal diets: facts and myths» donde se respalda la alimentación vegana para perros y gatos. El autor del artículo es Andrew Knight, veterinario especialista en bienestar animal, ética y leyes, y profesor de la asignatura Bienestar Animal y Ética en la Universidad de Winchester.

Qué esconde la comida para animales domésticos

Knight explica que algunos piensos cárnicos incluyen restos de animales que tenían enfermedades de riñón, hígado, corazón, tiroides, neurológicas, neuromusculares, de la piel e infecciosas y trastornos hemorrágicos; los alimentos comerciales para mascotas constituyen un gran vertedero industrial para los desechos de matadero, la carne «4-D» (animales muertos, moribundos, enfermos o discapacitados), carne de supermercado en mal estado, carne de perros y gatos muertos en refugios de animales, grasas viejas de restaurantes con altas concentraciones de radicales libres peligrosos y ácidos grasos trans, pescado en mal estado con niveles potencialmente peligrosos de mercurio, PCB’s (polychlorinated biphenyls) y otras toxinas. Knight hace referencia a varios estudios científicos que han encontrado que estos ingredientes son perjudiciales para la salud de perros y gatos: a largo plazo les producen enfermedades hepáticas, renales y cáncer.

 Andrew Kinght publicaba en  2021 una investigación donde analizaba el grado de “apetencia” de más de 3.000 mascotas frente a un pienso carnívoro y otro vegano. No encontró grandes cambios en su comportamiento. Los animales se mostraban igual de entusiastas frente a uno y otro. Kinght consideraba que las dietas plant-based no suponían ninguna carencia (debidamente diseñadas):

Los perros, los gatos y otras especies necesitan unos determinados nutrientes, no necesitan carne o cualquier otro ingrediente. Necesitan un conjunto de nutrientes, y asumiendo que estos son incluidos en dietas lo suficientemente sabrosas como para que deseen comerlas, además de digestibles, deberíamos verles alimentarse correctamente. Y eso es lo que la evidencia científica parece indicar.

Cada vez más personas se hacen vegetarianas por rechazo al trato que reciben los animales. Sin embargo, estas personas siguen alimentando a sus animales de compañía con piensos cárnicos, causando el mismo daño. Un perro de tamaño mediano o tres gatos, consumen aproximadamente la misma cantidad de carne que un ser humano (95 animales al año). Para optar por una dieta vegetariana en animales de compañía hay que estar bien informado. A pesar del gran prejuicio hacia la comida vegetariana para perros y gatos, no hay evidencia científica de que una dieta basada en plantas, minerales y otros ingredientes sintetizados, carezca de los elementos nutricionales que los animales requieren. Las poblaciones de gatos y perros vegetarianos son un ejemplo de animales sanos. Pensemos cuántas vidas se pueden salvar si hacemos la transición al vegetarianismo en nuestros animales de compañía.

Andrew Knight

La universidad de Viena, realizó un estudio a 174 perros. Sus respectivos dueños los alimentaron durante seis meses con piensos comerciales veganos o comida casera vegana. Al finalizar el estudio, ningún perro había desarrollado ningún problema de salud, es más, perros con problemas dermatológicos sanaron o mejoraron. Otro estudio realizado por la Brown University de Rhode Island en EE.UU demostró que con una dieta vegana, bien equilibrada, los valores hematológicos en perros que hacen ejercicio son normales.


La huella de carbono dejada por los alimentos para perros y gatos es considerable. Se estima que en 2017 el carbono emitido por la carne consumida por los animales arrojaba al aire el equivalente a alrededor de 64 millones de toneladas de CO2 al año, lo que es lo mismo que conducir 13 millones de automóviles durante el mismo período.

Esa cifra incluye solamente el carbono emitido por animales que terminan siendo alimento para los nuestros. Aparte de esto, hay que añadir el agua que se utiliza para cultivar los cereales y plantas para alimentar a los animales para el sacrificio, el agua potable que beben, la tala de bosques para tierra de pastoreo, y terrenos y aguas contaminadas por sus residuos.

En 2017, la revista científica Plos One publicó un artículo que estimaba que los gatos y perros en EE.UU. comían el equivalente calórico a la dieta de 63 millones de estadounidenses.

fuente: bbc.com.mundo

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La inteligencia en los animales

Frans de Waal explica en su libro ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? una divertida anécdota, (según él; yo la tildaría de patética) que le explicó Desmond Morris cuando éste trabajaba en el zoo de Londres y todavía “amenizaban” a los visitantes con un execrable espectáculo a la hora del té, con los chimpancés sentaditos a una mesa primorosamente adornada y usando sus tazas, platos y servilletas. Para unos seres que en libertad usan herramientas, esto no constituía ningún problema. Como estos antropoides eran demasiado educados y sus modales exquisitos, el público inglés lo consideró una ofensa a sus costumbres. (Teatime! el súmmum de la virtud y de la civilización). Se tuvo que adiestrar de nuevo a los chimpancés para beber de la tetera, arrojarse las tazas a la cara, en definitiva para comportarse como brutos irracionales que es lo que el público asistente a estos lugares infames cree que ha de ser.

Químicos y biólogos vinculados a universidades y farmacéuticas suelen visitar a grupos humanos de zonas selváticas para aprender sobre el valor terapéutico de las plantas que utilizan, y han advertido que los indígenas de estas selvas utilizan el conocimiento de los animales en cuanto al uso y utilidad de estas plantas.

Se ha descubierto que los orangutanes de Borneo fabrican medicamentos para aliviar inflamaciones musculares y de las articulaciones. Estudios de más de 20.000 horas de observación de estos primates han dado a conocer cómo fabrican un emplasto que obtienen de la planta Dracaena Cantleyi. Mastican las hojas para obtener una emulsión que aplican sobre sus miembros doloridos durante unos 7 minutos.
Este conocimiento del valor terapéutico de plantas se denomina zoofarmacognosia, es decir, cuando los animales no humanos se automedican seleccionando e ingiriendo o aplicando tópicamente fármacos psicoactivos para prevenir o reducir los efectos nocivos de patógenos y toxinas.

Investigaciones han desvelado que los delfines Nariz de Botella que habitan en el Mar Rojo se automedican con corales, esto es, frotan su cuerpo selectivamente, cabeza, vientre y aletas, contra una especie de coral blando, con fines medicinales. Utilizan estos corales para protegerse de infecciones microbianas. Las crías observan a los adultos mientras estos se ponen en fila esperando su turno. Los científicos investigaron en el laboratorio las sustancias químicas que liberan estos corales y efectivamente descubrieron que estos compuestos bioactivos poseen propiedades antibacterianas.
Las mariposas monarca cuando están infectadas por parásitos depositan sus huevos en determinadas plantas tóxicas que los desparasitarán.

¿Es el conocimiento del valor terapéutico de ciertas sustancias un signo de inteligencia que nos equipara a todas las especies?


Los científicos desaconsejan interpretar el comportamiento animal en términos de emociones humanas, advirtiendo que el antropomorfismo limita nuestra capacidad de comprender a los animales como realmente son.

  • Una gorila de un zoo alemán pasó varios días de luto por la muerte de su bebé.
  • Una elefante salvaje cuidó de una hembra más joven después de que fuera herida por un macho.
  • Unas ratas se negaban a empujar la palanca de alimentación al ver que haciéndolo dañaban a una compañera.

¿No son estos signos claros de que los animales tienen emociones reconocibles e inteligencia moral?

«Si mi hijo llorara durante la noche, instantáneamente sentiría dos narices frías presionando mi cara: levántate, padre negligente, tu hijo te necesita. Mis dos perras son mejores padres que yo. La bondad y la paciencia parecen tener una clara dimensión moral. Son formas de lo que podríamos llamar “preocupación”, estados emocionales que tienen como foco el bienestar de los demás, y la preocupación por el bienestar de los demás se encuentra en el corazón de la moralidad. Si ellas estaban preocupadas por el bienestar de mi hijo, entonces, tal vez, estaban actuando moralmente: su comportamiento tenía una motivación moral. Y así, en esas noches brumosas de la paternidad temprana, nació un rompecabezas dentro de mí, uno que me ha estado carcomiendo desde entonces. Si hay algo en lo que la mayoría de los filósofos y científicos siempre han estado de acuerdo es en el tema de la excepcionalidad moral humana: los humanos, y solo los humanos, son capaces de actuar moralmente. Sin embargo, los perros rescatan a sus amigos y los elefantes cuidan a los parientes heridos: los humanos no tienen el monopolio del comportamiento moral.»

Mark Rowlands is professor of philosophy at the University of Miami. His latest book is Running with the Pack (Granta).

Marc Bekoff (biólogo, etólogo, ecologista del comportamiento y profesor titular de Biología en la Universidad de Colorado) defiende la inteligencia de los animales no humanos y su moralidad documentando sus comportamientos. Afirma que poseen códigos morales que condicionan su conducta. La moralidad, en este caso, sería una estrategia evolutiva cuyo fin sería conseguir el bien común. El error cometido desde hace cientos de años ha sido estudiar la conducta animal desde el punto de vista de la emoción humana. Que un animal mate a otro para comer es mera supervivencia, no inmoralidad, ni crueldad. Estudia la moralidad en base a tres factores: la empatía, la justicia y la cooperación, y saber aplicarlos a cada especie.

  • Cooperación, que incluye altruismo, reciprocidad, honestidad y confianza.
  • Empatía, que incluye simpatía, compasión, dolor y consuelo.
  • Justicia, que incluye compartir, equidad, juego limpio y perdón.

Respecto a la racionalidad de los animales Plutarco nos dice:

«Pues la naturaleza, de la que con razón dicen que todo lo hace por algo y con vistas a algo, no hizo al ser vivo sensible para que se limitara a sentir cuando algo le afecta; antes bien, dado que muchas cosas son familiares para él y muchas otras le son hostiles, no podría sobrevivir ni un instante si no aprendiera a guardarse de unas y a tener trato con las otras.
Ciertamente es la sensación la que permite a cada cual discernir tanto unas como otras; pero el hecho de atrapar y perseguir lo beneficioso, que se sigue de la sensación, así como el hecho de escapar y huir de lo que es destructivo y doloroso, todo ello de ninguna manera podría aparecer en seres que no estuvieran naturalmente dotados para el razonamiento, el juicio, la memoria y la atención»
. (Plutarco, 2002: §961A)


Los animales tienen una rica vida emocional e intelectual. Charles Darwin argumentó que la diferencia entre animales y humanos es solo de grado, no de tipo, y que esto también es cierto para el sentido moral. En “El origen del hombreDarwin señala; «cualquier animal que estuviera dotado de instintos sociales bien marcados podría desarrollar un sentido de conciencia».


Ya sabías que tu perro hará que lo perdones después de hacer una trastada y que tu gato conseguirá de ti todo lo que se proponga. Pero… ¿y si no fueran los únicos listillos de la clase?

6 datos sorprendentes sobre la inteligencia de los animales


Un grupo de perros salvajes salvan a una bebé recién nacida que había sido abandonada, aún con el cordón umbilical, desnuda y a la intemperie. La madre y sus cachorros la encontraron y cuidaron de ella toda la noche, dándole su calor corporal para que sobreviviera a las frías temperaturas.


La inteligencia animal resulta más habitual de lo que se pensaba. Ahora sabemos que las aves tienen habilidades que se creían exclusivas de los humanos. Las urracas se reconocen frente al espejo; los cuervos aprenden a construir y a usar herramientas y los loros grises africanos saben contar, clasifican objetos por el color o la forma y aprenden el significado de las palabras.

Cada vez más pruebas indican que el pollo doméstico posee una inteligencia sorprendente. Son ingeniosos, astutosmaquiavélicos y también compasivos. Hacen gala de complejas habilidades comunicativas y emplean señales complejas para dar a conocer sus intenciones. Y no solo eso: cuando toman decisiones apelan a su experiencia y a sus conocimientos sobre la situación, resuelven problemas difíciles y prestan ayuda ante un peligro.

fuente: Investigación y Ciencia Junio 2014


Debaten Manuel Carballal, Miguel Pedrero y Juanjo Sánchez-Oro en La Rosa de los Vientos sobre la inteligencia animal en contraposición a la inteligencia humana. ¿Somos el único animal que tiene conciencia de la muerte?
Explican cómo viven y entienden la muerte los animales con los libros LA ZARIGÜEYA DE SCHRÖDINGER de la doctora en filosofía Susana Monsó y EL BONOBO Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS del primatólogo Frans de Waal; y KOKO la gorila que aprendió a hablar.

Cuando la zarigüeya se siente amenazada, se paraliza, con los ojos y la boca abiertos en una mueca petrificada, la temperatura corporal y respiración reducidas al mínimo, la lengua desplegando un tono azulado y sus glándulas anales oliendo a podrido. Pese a este disfraz de cadáver putrefacto, sigue pendiente de su entorno, lista para volver a la acción. Como el gato en la famosa paradoja de Schrödinger, la zarigüeya está viva y muerta al mismo tiempo.

La zarigüeya nos muestra el concepto de la muerte en otras especies y cómo viven su mortalidad: chimpancés que limpian los dientes a sus cadáveres, cuervos que evitan los sitios donde vieron un muerto, elefantes obsesionados con recolectar marfil y ballenas que cargan con sus fallecidos durante semanas.

A lo largo de la historia, el ser humano se ha creído el único animal con una consciencia de la mortalidad. Esta creencia no obedece más que a nuestros sesgos antropocéntricos y en nuestra relación con la muerte, somos tan solo un animal más.

Si en el pasado se sostenía que los animales carecían de emoción y sentimientos, en la actualidad los estudiosos del comportamiento animal pueden afirmar que la ayuda mutua, la compasión e incluso la angustia por la muerte de un congénere no son una excepción en la conducta de determinadas especies, sino la regla. Tras investigar las comunidades de bonobos y chimpancés, (lamentablemente e incoherentemente, con prácticas más que cuestionables, de un modo nada ético y exento de la compasión que él confiere a estas criaturas) el primatólogo Frans de Waal demuestra que los primates exhiben conductas claramente altruistas y que distinguen entre lo correcto y lo incorrecto.


The Council of Horses from John Gay's Fables By John Ferneley
The Council of Horses from John Gay’s Fables  – John E Ferneley National Trust Derby, United Kingdom

Cuán desdichada es nuestra raza,

Condenada a esclavitud y desgracia.

¿Es nuestro destino ser esclavos,

puesto que nuestros padres ya cadenas llevaron?

Considerad, amigos, vuestra fuerza y poderío;

para hacer valer vuestro libre albedrío.

Enjaezados para arrastrar el pesado carruaje dorado,

la soberbia del hombre es nuestro oprobio.

¿Fuimos creados para el duro trabajo diario?

¿Para arrastrar el arado por el barro?

¿Para sudar el arnés en la vereda?

¿Para gemir bajo la carga que nos quiebra?

Cuán débil es la raza de dos piernas,

y qué magna nuestra fuerza.

¿Debemos someter nuestros nobles belfos a la espuma indigna

y crujir de dientes con ira?

¿Con qué derecho cabalga engreído sobre mí el humano?

¿Y con su espuela hacerme sangrar los costados?

Impídelo, por los cielos, rechaza las riendas.

Clamemos por nuestra libertad,

y, ante nuestro nombre, que empiece a temblar.


JOHN GAY, THE COUNCIL OF HORSES (1727) TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL de LUISA CLAVER OÑATE

Las implicaciones éticas del trato que reciben

Los animales no pueden quejarse, no pueden hablar. No pueden pedir. Son los perfectos peones. No se sindicalizan, ni piden aumentos. Son piezas dóciles, baratas, sin derechos. No son individuos, son cosas, mercancías.

foto: Porque los animales importan – Blog del Partido Animalista – PACMA

Son los proletarios idóneos, muy productivos, que no necesitan ausentarse ni tener vacaciones pagadas. Pueden trabajar toda su vida sin que haya que velar por sus necesidades. Susceptibles de padecer maltrato y explotación, sin ningún derecho y asesinados cuando ya no son rentables.

Las leyes son el reflejo de la mentalidad imperante en la sociedad, y de los intereses económicos supeditados a esa mentalidad y no se establecerán leyes que protejan los derechos de los animales si no se reconocen moralmente esos derechos. Mientras esa situación de “inconsciencia colectiva“ no cambie, la ley se limita a regular la propiedad animal, es decir, el sometimiento de los animales no humanos como propiedades, recursos o mercancías para uso y abuso de los seres humanos.

El paradigma humanista actual es que sólo los seres humanos son sujetos de derecho, merecedores de unos principios morales y éticos. Dicho paradigma contiene un aspecto inclusivo (todos los seres humanos merecen protección) y uno exclusivo (sólo los seres humanos poseen esa condición). 

Quien se oponga a los derechos de los animales y sostenga que el hecho de ser persona se basa en ser miembro de la especie Homo Sapiens no es más que un fanático de la especie, no más sensato que los fanáticos de la raza que otorgan mayor valor a la vida de los blancos que a la de los negros. Después de todo, los demás mamíferos luchan por seguir vivos, experimentan el placer y sufren el dolor, el miedo y el estrés cuando su bienestar peligra. Los grandes simios también comparten nuestros placeres más elevados de la curiosidad y el amor a los parientes, y nuestros dolores más profundos, el aburrimiento, la soledad y la pena. ¿Por qué se iban a respetar esos intereses en nuestra especie y no en las demás?

Steven Pinker. La Tabla Rasa. pag.335 Ediciones Paidós

Jeremy Bentham, filósofo, economista, pensador y escritor inglés (1748 – 1832); en un pasaje con visión de futuro, escrito en una época en que los franceses ya habían liberado a sus esclavos negros mientras que en los dominios británicos aún se les trataba como tratamos hoy a los animales, Bentham escribió:

Puede llegar el día en que el resto de la creación animal adquiera esos derechos que nunca se le podrían haber negado de no ser por la acción de la tiranía. Los franceses han descubierto ya que la negrura de la piel no es razón para abandonar sin remedio a un ser humano al capricho de quien le atormenta. Puede que llegue un día en que el número de piernas, la vellosidad de la piel o la terminación del os sacrum sean razones igualmente insuficientes para abandonar a un ser sensible al mismo destino. ¿Qué otra cosa es la que podría trazar la línea infranqueable? ¿Es la facultad de la razón, o acaso la facultad del discurso? Un caballo o un perro adulto es sin comparación un animal más racional, y también más sociable, que una criatura humana de un día, una semana o incluso un mes. Pero, aun suponiendo que no fuera así, ¿qué nos esclarecería? No debemos preguntarnos: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sufrir?

Bentham, J. 1789. An Introduction to the Principles of Morals and Legislation. Chapter xvii

En este pasaje, Bentham señala la capacidad de sufrimiento como la característica básica que le otorga a un ser el derecho a una consideración igual. La capacidad de sufrir —o, con más rigor, de sufrir y/o gozar o ser feliz— no es una característica más, como la capacidad para el lenguaje o las matemáticas superiores.

 Peter Singer. Animal Liberation (2ed) , 1990
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La carne. Meat or flesh?

Dibujo del artista polaco ©Pawel Kuczynski que critica el especismo

Mientras lees esto, en algún lugar del mundo, una cerda madre está encerrada en una jaula, totalmente inmovilizada, hasta que nazcan sus lechones.

En este mismo momento, una vaca madre muge de dolor porque le han arrebatado a su bebé sin ni siquiera poder rozarlo.

Y un pollo muere a las pocas semanas de vida, con grandes dolores y un gran sufrimiento, tras ser engordado artificialmente.

Es la triste realidad de estos animales -cada momento, cada día- en todo el mundo.

Carol J. Adams acuñó el concepto referente ausente absent referent refiriéndose a la desconexión que se produce en la gente ante el plato de carne. Las costillas de cordero son algo totalmente inconexo con la preciosa y tierna criatura a la que probablemente serían incapaces de hacer ningún daño. El plato de carne nunca es alguien, es algo y por ello se produce esta ausencia referencial: un ser vivo que, al igual que todos nosotros, quería seguir viviendo.

Durante el embarazo las cerdas permanecen confinadas en jaulas tan pequeñas que no pueden darse la vuelta ni caminar hacia delante o hacia atrás

Después de su encierro en el embarazo, las cerdas son inmovilizadas desde el parto hasta el destete de los lechones

Foto de Jim Masón y J. A. Keller, del libro Animal Factories

Los lechones son retirados del lado de su madre a las dos semanas de su nacimiento, a la hembra se la vuelve a preparar para una nueva gestación. A los lechones se les amputa la cola, los dientes, el hocico, se les castra, sin utilizar anestesia o analgésicos. Se trata de operaciones sumamente dolorosas

A algunos a las tres o cuatro semanas se les sacrificará; otros son destinados a ser cebados durante seis meses antes de ser conducidos al matadero.

La corta vida de estos cerdos se desarrolla dentro de las jaulas sin moverse y sin ver la luz del sol. Su única ocupación es comer hasta alcanzar el peso ideal para el sacrificio.

El maltrato de cerdos en las granjas es continuo desde su nacimiento hasta el momento en que son sacrificados en el matadero.

Foto de Jim Masón y J. A. Keller, del libro Animal Factories

Esta es la sola y única razón por la que no he vuelto a probar carnes o embutidos

mama pig and baby- Pigs for Meat – Woodstock Sanctuary

Los cerdos son inteligentes, curiosos y pulcros. Su inteligencia es comparable a la de chimpancés y delfines. En libertad su esperanza de vida se sitúa en los 15 años, pero la carne de cerdo proviene de animales sacrificados entre los 3 y 6 meses de edad.

Cada año se sacrifican de 40 a 50 millones de cerdos en España.

Cinco prácticas crueles en extremo, legales y habituales en las granjas industriales

Los consumidores deben saber la verdad

Foto cortesía de Humane Farming Association

Esta ternera estabulada pasará toda su vida confinada en esta estrecha jaula para que sus anémicos músculos permanezcan tiernos hasta que la descuarticen. Para poder tumbarse, estas terneras tienen que encorvarse hasta lograr encajar sus piernas en un establo de 55 cm.

Ternera: (llamada así por la ternura de su carne). Tierna por la falta del movimiento y ejercicio propios de cualquier cría, y blanca por la falta de hierro y minerales.

Las vacas son animales curiosos e inteligentes. Las madres se dedican al cuidado de sus crías con total entrega. En libertad estos animales pueden llegar a vivir de 25 a 30 años, pero la industria cárnica sacrifica a las terneras entre el primer y el segundo año de vida.

Cada año se sacrifican unos dos millones y medio de terneras en España.

Pavorosa cifra del número de algunos animales sacrificados al año en el mundo

Ahora sabemos que las aves tienen habilidades que se creían exclusivas de los humanos. Las urracas se reconocen frente al espejo; los cuervos aprenden a construir y a usar herramientas y los loros grises africanos saben contar, clasifican objetos por el color o la forma y aprenden el significado de las palabras.

Cada vez más pruebas indican que el pollo doméstico posee una inteligencia sorprendente. Son ingeniosos, astutosmaquiavélicos y también compasivos. Hacen gala de complejas habilidades comunicativas y emplean señales complejas para dar a conocer sus intenciones. Y no solo eso: cuando toman decisiones apelan a su experiencia y a sus conocimientos sobre la situación, resuelven problemas difíciles y prestan ayuda ante un peligro.

La inteligencia animal resulta más habitual de lo que se pensaba.

Esta nueva visión de la capacidad cognitiva del pollo tiene implicaciones éticas por el trato que se les dispensa en las granjas avícolas. Reconocerles estos rasgos obliga a reconsiderar las condiciones abusivas y de maltrato en unos sistemas de producción destinados a obtener carne y huevos al menor precio.

Los investigadores han tardado un siglo en averiguar qué discurre por su cerebro. En los años veinte del pasado siglo, el biólogo noruego Thorleif Schjelderup-Ebbe dictaminó que se regían por un sistema jerárquico. Comprobó que los pollos dominantes imponían su voluntad a otros pollos si tomaban iniciativas por encima de su rango.

El siguiente avance relevante tardaría décadas. En la Universidad de Los Ángeles, se clasificaron sus cantos y se determinó que el repertorio del pollo constaba de unos 24 sonidos, muchos específicos de ciertas situaciones, como una llamada de advertencia ante una amenaza.

Las observaciones indicaban que en ese cerebro del tamaño de una nuez debían estar sucediendo cosas insospechadas.

Las vocalizaciones codificaban información específica que pretendía desencadenar una reacción concreta en los congéneres. Según los etólogos, las llamadas de los pollos son «funcionalmente referenciales», esto es, se refieren a objetos y acontecimientos concretos, de modo muy similar a las palabras. Es como si creara una imagen mental del objeto al oír la llamada que le incita a reaccionar, ya sea huir ante un depredador o acercarse a una fuente de alimento.

También reveló que los pollos adaptaban los mensajes a la audiencia del momento. Estos hallazgos indican que el ave no se limita a reflejar su estado de ánimo en las vocalizaciones, como cuando está asustada o hambrienta, sino que interpreta la trascendencia de los acontecimientos y, lejos de responder por simple reflejo, parece meditar sus acciones. Se diría que piensa antes de actuar.

Las llamadas referenciales demuestran que habíamos subestimado la inteligencia del pollo. Los estudios también han planteado una pregunta intrigante: si pueden transmitir información sobre acontecimientos que tienen lugar en su entorno, ¿podrían ocultar esas noticias o incluso difundir información falsa para obtener provecho de esa conducta engañosa?

La lista de habilidades cognitivas de los pollos sigue creciendo con cada nuevo hallazgo. Giorgio Vallortigara, de la Universidad de Trento, ha demostrado que los individuos jóvenes pueden distinguir números y usar la geometría. Por ejemplo, si se les muestra un triángulo inacabado pueden reconocer la forma que tendría con todas sus partes.

El hecho de que el pollo doméstico posea ese pensamiento tan avanzado lleva a reflexionar sobre su inteligencia. Debió de heredar sus aptitudes cognitivas de su antepasado silvestre, el gallo bankiva. Su sociedad ancestral estaba formada por bandadas duraderas. Un macho y una hembra dominantes dirigían cada grupo y, como en tantas otras sociedades, obtenían lo que deseaban, alimento, espacio o apareamiento, manteniendo a raya a sus subordinados. Los machos dedicaban gran parte del tiempo a exhibirse ante las hembras y proporcionarles sustento. Estas observaban con atención a los machos, juzgaban y recordaban sus acciones. La competencia en la bandada no representaba el único factor que estimulaba la capacidad mental de las aves. Debían afrontar diversas amenazas externas, cada una de las cuales exigía una estrategia de huida distinta. Estas condiciones les obligaron a idear tácticas inteligentes para lidiar con sus congéneres y con los peligros del entorno, así como maneras de comunicarse. Esta inteligencia perdura en el pollo doméstico.

Que esta inteligencia corresponda a miles de millones de animales devorados por los humanos pone sobre la mesa la cuestión del trato que reciben. Aves que en libertad solían vivir en pequeñas bandadas son ahora alojadas en compañía de hasta 50.000 congéneres. La esperanza de vida de diez años se acorta hasta seis meses escasos en los pollos para carne; son sacrificados a esta tierna edad porque han sido genéticamente seleccionados para crecer con tanta rapidez que si se les dejase vivir más sufrirían terribles cardiopatías, osteoporosis y fracturas óseas.

El destino de las gallinas ponedoras no es mucho más halagüeño: viven 18 meses recluidas en el espacio de un folio de papel.

La flexibilidad y la adaptabilidad del pollo, heredadas del sociable gallo bankiva, podrían contribuir a su perdición, porque le permiten sobrevivir en las condiciones antinaturales y de maltrato continuado. Esto no cesará mientras a la gente no le importe la procedencia de los alimentos y desconozca la notable naturaleza de este animal.

La verdadera naturaleza de la inteligencia de los pollos apenas ha comenzado a desvelarse, pero una cuestión está clara: distan mucho de ser las aves bobas que antaño se pensaba.

fuente: Investigación y Ciencia Junio 2014


El ternero manchado

Nació manchado el ternero
Siendo su madre tan blanca,
Manchado como las flores
Cuando las quema la escarcha.

La culpa fue de la lluvia,
Que en el país de la nata
Jugó con él en el barro
Sin saber su madre blanca.


Efraín Barquero (poeta chileno)

Cerdo ante Dios

Tengo siete años. En la granja observo

por la ventana a un hombre que se persigna

y procede a matar un cerdo.

No quiero ver el espectáculo.

Casi humanos, escucho

alaridos premonitorios.

(Casi humano es, dicen los zoólogos,

el interior del cerdo inteligente

aun más que perros y caballos.)

Criaturas de Dios los llama mi abuela.

Hermano cerdo, hubiera dicho San Francisco.

Y ahora es el tajo y el gotear de la sangre

y soy un niño pero ya me pregunto:

¿Dios creó a los cerdos para ser devorados?

¿A quién responde: a la plegaría del cerdo

o al que se persignó para degollarlo?

Si Dios existe

¿por qué sufre este cerdo?

Bulle la carne en el aceite.

Dentro de poco

tragaré como un cerdo.

Pero no voy a persignarme en la mesa.

José Emilio Pacheco (México, 1939) EN RESUMIDAS CUENTAS (ANTOLOGÍA)


Amontonados, sedientos y hambrientos, enloquecidos de terror y dolor


Amontonados, sedientos y hambrientos, enloquecidos de terror y de dolor




El Roto

El Roto
Viñeta de El Roto
El Roto
Viñeta de El Roto
El Roto
Viñeta de El Roto

Viñeta de El Roto

¿Por qué comemos carne?

La empatía natural hacia los animales hace que puedas cuidarlos e incluso quererlos y, sin embargo, comemos tanta carne que cada minuto se sacrifican 180.000 animales que hasta entonces han malvivido en espacios reducidos, estresados, mal alimentados, mutilados o atiborrados de antibióticos. Esto no suena a precisamente a cuento de Disney, pero varios factores en tu infancia te hicieron normalizarlo.

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Una película vegana ‘Casa De Carne’, que destaca los problemas de sufrimiento animal en la producción de alimentos, ganó el primer premio de los Tarshis Short Film Awards.

La película, creada por Dustin Brown para la organización sin fines de lucro Last Chance for Animals (LCA), presenta a tres amigos en un futuro no tan lejano que deben sacrificar ellos mismos a los animales que eligen para cenar en un restaurante de alta gama .

Según Brown, quien se inspiró en la serie de televisión The Twilight Zone y en las novelas de Philip K. Dick, quiere “hacer que la gente piense y cuestione su realidad cotidiana“.

Gran parte de nuestra vida cotidiana está desconectada de la naturaleza y de los sistemas de opresión y explotación que en gran parte están ocultos para nosotros. La película es una herramienta poderosa para abrir la cortina“.

Ahora más que nunca, necesitamos historias que amplíen nuestro círculo de empatía y nos permitan ver el mundo a través de una lente más compasiva. Es fácil usar nuestras diferencias como puntos de partida para el conflicto: diferente raza, diferente religión, diferente país … diferente Y, sin embargo, todos estamos compartiendo este planeta. Nuestras similitudes superan con creces nuestras diferencias. De eso se trata esta película“.

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Experimentación

CORONAVIRUS La vacuna de la Covid-19 podría acabar con medio millón de tiburones

Las farmacéuticas utilizan una substancia que procede de los escualos y colectivos conservacionistas reclaman que se busque una alternativa que no los destruya

La revolución de los organoides

Organoides: órganos en miniatura desarrollados en el laboratorio para la investigación de enfermedades y nuevos tratamientos

Con el avance en la tecnología de las células madre y la bioingeniería, los científicos pueden ahora cultivar artificialmente una masa de células, cultivos tridimensionales, que presentan una estructura y funcionamiento similares a los órganos.
Los científicos pueden experimentar con ellos sin crueldad y sin muerte de seres vivos.
Algunos laboratorios ya fabrican tejidos humanos a partir de células madre para probar fármacos. Así es como debe ser. Experimentación, sí.
Maltrato, tortura, crueldad y muerte, no

Cerebros creados en el laboratorio

Los científicos copian el órgano más complejo de la naturaleza con la esperanza de resolver los misterios de los trastornos mentales, desde el autismo hasta el alzhéimer.

Neurociencia. Investigación y Ciencia Marzo 2017

Los conocimientos sobre el cerebro humano proceden sobre todo de experimentos llevados a cabo con ratones y otros animales.
Estos estudios no han dado lugar a nuevos tratamientos contra trastornos mentales o cerebrales como el alzhéimer o la esquizofrenia o la epilepsia.
Una alternativa contempla el cultivo de una parte del cerebro en desarrollo en una placa de laboratorio. Es muy probable que estos organoides proporcionen información que no puede obtenerse a partir de estudios realizados con animales; ya se están usando en investigaciones sobre el virus del Zika y en enfermedades neurodegenerativas.

Cientos de millones de animales son utilizados cada año en pruebas de toxicidad, como recursos de aprendizaje en las facultades o modelos de investigación en laboratorios de todo el mundo. Ratones, conejos, perros, gatos, cerdos, vacas, ovejas, reptiles, pájaros, primates…. padecen experimentos. Inoculamos virus en animales, alteramos su material genético y matamos a las madres cuando están embarazadas para estudiar sus fetos, los sometemos a privaciones de comida o a descargas eléctricas para comprobar su resistencia, los quemamos vivos, les aplicamos sustancias irritantes en los ojos y en la piel, les extirpamos glándulas, los obligamos a ingerir sustancias tóxicas, les provocamos parálisis, los sometemos a radiaciones, a temperaturas extremas… La lista de experimentos a los que son sometidos no tiene fin, constantemente surgen nuevas sustancias que serán testadas en sus cuerpos, nuevas hipótesis a demostrar.

Productos de belleza cruelty free: marcas que NO testan en animales

Este logo significa que el producto está libre de crueldad animal y que no se ha experimentado en animales

A veces, no todas llevan el logo y NO testan en animales, así que aquí os dejo las más populares en España:

– BABARIA. – BOURJOUIS – CIEN (marca blanca de Lidl). – DELIPLUS (marca blanca de Mercadona). – E.L.F. – ESSENCE. – FLORMAR. – HASK. – INSTITUTO ESPAÑOL. – KAT VON D BEAUTY. – KIKO MILANO. – LES COSMETIQUES. -MARC JACOBS. – NYX. – PUIG. – SUAVINEX. – THE BODY SHOP (aunque pertenece a L’Oreal, que sí testa, parece que se mantiene firme en no experimentar con animales). – TOO FACED. – TULIPÁN NEGRO. – URBAN DECAY. – WET N’ WILD.

En la web de PETA se pueden consultar:

Marcas cosméticas que NO practican la experimentación animal

Marcas que sí aparecen en el listado de empresas que experimentan con animales

La historia de la investigación del cáncer es la historia de la curación del cáncer en ratones… Durante décadas hemos curado ratones, no humanos.”         

Dr. Richard Klausner Director del Instituto Nacional del Cáncer (USA)

En la base aérea de Brooks, en Texas, se entrena a monos con
electrochoques para que mantengan estas plataformas niveladas mediante comandos que simulan el vuelo de los bombarderos de las Fuerzas Aéreas.
Después son gaseados e irradiados para averiguar cuánto tiempo pueden mantener las plataformas niveladas bajo las condiciones simuladas de ataque químico o nuclear.


En este documental, el filósofo Tom Regan explora la cuestión de los derechos animales desde una perspectiva judeo-cristiana.

El mensaje universal de Todos somos Noé es un mensaje de humanidad.

Más información:

Animales en Laboratorios

España es el tercer país de la UE que más experimenta con animales

Fumar te hace cómplice de la tortura animal

Cincuenta desastres de la experimentación en animales

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La pesca deportiva: la invisible y silenciosa agonía

Los peces sienten dolor

Cada año, aproximadamente, miles de millones de animales acuáticos son torturados con anzuelos y redes, asfixiados y ahogados. Golpeados y apaleados hasta la muerte. Desollados vivos, uno de los métodos de tortura más horrorosos o hervidos mientras aún mantienen la plena consciencia.

Estos seres tienen un sistema nervioso altamente desarrollado y capacidades cognitivas avanzadas equivalentes a los mamíferos.

Al ritmo en que los humanos están saqueando los océanos, los expertos vaticinan el fin de la vida en el mar en 2048.

Compassionate Farming Education Initiative (CFEI)
P.O. Box 740911 Boynton Beach, FL 33474, US

…quiero pensar el cielo cuando estaba
sin boquetes y sin apocalipsis
quiero pensarlo cuando era
el complemento diáfano del mar
pensar el mar cuando era limpio
y las aletas de los peces
acariciaban los tobillos…

Mario Benedetti

¿Quién le ha robado a la luna ese trozo que le falta? Se lo han robado los peces para vestirse de plata.

Los peces sienten dolor como cualquier otro animal.

Su sistema nervioso no difiere demasiado del nuestro.

Poseen neurotransmisores, como las endorfinas, que les hace responder ante situaciones de sufrimiento.

Ante una amenaza, los peces reaccionan al igual que el hombre con síntomas que indican estrés: aumento del ritmo cardíaco, respiratorio y de liberación de adrenalina.

Gritos que nadie oye

Según el biólogo marino Michael Fine, la mayoría de los peces vocalizan sonidos en respuesta al miedo cuando son perseguidos, asidos o pinchados.

El zoólogo Wïlliam Tavolga realizó experimentos que demostraban que los peces pueden sentir miedo y dolor.

En el año 2003, científicos de la Universidad de Edimburgo concluyeron que los peces muestran comportamientos asociados al dolor y que se mueven de una manera deliberada para evitarlo.

Las neuronas en los cerebros de los peces mostraron un modelo parecido al de los humanos cuando experimentan dolor.

Por su parte, la conductista animal Temple Grandin afirmó que, aunque los peces carecen de neocórtex, son capaces de tener consciencia ya que «especies distintas pueden usar sistemas y estructuras cerebrales diferentes para tratar las mismas funciones.»

Fishing is legal animal abuse

La pesca no es un deporte, es maltrato

Si quieres ir a pescar, coge primero el anzuelo y clávatelo en el labio superior.

Y, recuerda, no hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti.


Piscifactorías. Infierno acuático

El sufrimiento oculto y silencioso que los peces soportan es inimaginable.

Los peces de piscifactorías viven en unos tanques donde solo pueden nadar en círculos en un agua sucia y turbia de sus propios desechos. 
Una vez que estos peces llegan al peso requerido se les cambia de contenedor sin el agua necesaria para respirar adecuadamente, expuestos al sol directo durante horas, creándoles un sufrimiento terrible y una muerte lenta y agónica. También se les extraen las vísceras mientras están todavía conscientes. 
Salmones y tilapias son víctimas propicias, ya que son animales muy resistentes. Soportan condiciones extremas y se han convertido en la especie más explotada.
Las disposiciones legales para la protección de los peces son inexistentes. Así como en algunos países se avanza a pasos de tortuga en cuanto a la protección y derechos animales, los peces no gozan de ninguna consideración ya que no se suele tener la percepción de que los peces son seres sintientes como los demás animales.
Esta percepción hace que los peces estén más cercanos a las plantas que a los demás animales. El lenguaje usado es muy revelador.  Los peces se cultivan (dentro de laboratorios), se siembran en los estanques y se cosechan una vez que alcanzan el peso adecuado. 

A los demás animales se les cuenta por individuos. Cada segundo, se matan en el mundo 3.000 animales para el consumo humano. Vacas, cabras, pollos, ovejas, corderos, cerdos y caballos. A los peces se les cuenta por “toneladas”. Unos 150 millones de toneladas al año, cantidad muy superior a aves y mamíferos.
Es difícil de entender cómo se puede negar que son animales que sienten miedo y dolor. Cuando les llega su destino fatal, los peces intentan huir. Son conscientes del peligro y temen por sus vidas. El problema es que nuestra relación con estos animales viene marcada por la falta de comprensión y conexión con ellos porque viven en un entorno diferente al nuestro. Eso no significa que sean inferiores o tengan menos derechos que otros animales.

Un estudio llevado a cabo por la Royal Society Open Science descubrió que los salmones criados en estas granjas marinas sufren depresión severa. Los expertos descubrieron que estos animales llegan a tener actitudes suicidas por la falta de estímulos y las condiciones de hacinamiento.
Dejarlos morir de inanición, arrojarlos vivos a la basura y dejarlos morir de asfixia, por terrible que parezca, no va contra ninguna ley , no hay nada que denunciar porque nada de eso se considera un delito.

Para cambiar la realidad de maltrato que viven los animales, dejémosles fuera de nuestro plato.

Piscifactorías y maltrato animal

Los peces piensan, sienten y son brutalmente maltratados. No cabe duda: un pez siente tanto como lo pueda hacer tu perro o tu gato. La pregunta es, y ahora, ¿qué?

Maltrato a truchas y salmones en barcos de sacrificio en Escocia

¿Sabías que de todos los animales que matan los humanos, los peces son los más significativos en número? ¡En todo el mundo, se capturan hasta 3 billones de peces del mar y se crían hasta 160 mil millones en granjas para el consumo humano!
Los peces son los animales más olvidados y no hay preocupación por su bienestar. Parte del problema es la dificultad de comunicación entre los peces y los humanos. No tienen expresiones faciales que podamos entender o no gritan ni hacen sonidos perceptibles para el oído humano. Sin embargo, los peces son animales sensibles y conscientes, y tienen la capacidad de experimentar placer y dolor.
Aprenden, juegan, cuidan de sus crías, usan herramientas y colaboran entre ellos.

¿Redes de pesca tan altas como un edificio de tres plantas y grandes como un campo de fútbol? 

Las grandes empresas pesqueras las usan para barrer el fondo marino y lo destruyen todo a su paso, matando a delfines, focas, corales, caballitos de mar y cientos de especies más que habitan nuestras aguas.

Esta actividad tan nociva se conoce como pesca de arrastre [1] y se utiliza aquí mismo, en Europa, en rincones tan preciados de nuestros océanos como las áreas marinas protegidas [2].

La UE podría prohibir esta práctica en estas zonas, pero la industria pesquera quiere impedirlo para proteger sus beneficios, capturando inmensas cantidades de «producto» de una sola pasada [3].

Esta práctica causa más daños irreversibles al fondo marino que ninguna otra actividad humana [4]. En esencia: convierte nuestros preciados ecosistemas marinos en desiertos.

Y, lo que es peor, al llevarse por delante zonas enteras del fondo marino, la pesca de arrastre libera casi tanto carbono como toda la aviación mundial [5]. Están destruyendo la capacidad natural del océano para combatir el cambio climático [6].

[1] https://europe.oceana.org/en/our-work/bottom-trawling/overview
[2] https://europe.oceana.org/en/publications/reports/unmanaged-unprotected-europes-marine-paper-parks
https://europe.oceana.org/sites/default/files/oceana_2020_unmanaged_equals_unprotected_marine_paper_parks.pdf
Echa un vistazo a este video producido por organizaciones colaboradoras para descubrir el funcionamiento y las consecuencias de la pesca de arrastre (reportaje en inglés con entrevistas en español)
[3] https://www.greenpeace.org/aotearoa/story/what-is-bottom-trawling-and-why-is-it-bad-for-the-environment/
[4] https://europe.oceana.org/en/our-work/bottom-trawling/overview
[5] https://www.fishsec.org/2021/03/25/bottom-trawling-release-as-much-carbon-dioxide-as-air-traffic/
https://www.theguardian.com/environment/2021/mar/17/trawling-for-fish-releases-as-much-carbon-as-air-travel-report-finds-climate-crisis
[6] El carbono que libera la pesca de arrastre contribuye a la acidificación del océano y reduce su capacidad para absorberlo de la atmósfera. Eso impide que pueda mitigar los efectos del cambio climático y acelera el calentamiento global.
https://climatekids.nasa.gov/ocean/

Seaspiracy examines the global fishing industry, challenging notions of sustainable fishing and showing how human actions cause widespread environmental destruction.

Seaspiracy examina la industria pesquera mundial, desafiando las nociones de pesca sostenible y mostrando cómo las acciones humanas causan una destrucción ambiental generalizada.

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Turismo con animales

foto entrada: El Refugio del Burrito Málaga

Nadar con delfines, montar a caballo, alimentar a una jirafa, ir a lomos de un elefante, fotografiarse con un guacamayo: ¿El contacto directo con los animales nos beneficia? A ellos seguro que no.

Quien apuesta por este tipo de actividades, quizás, lo hace con las mejores intenciones. Pero hay que reflexionar sobre si esto no es más que otra forma de maltrato.

¿Qué tipo de persona somos si aceptamos que existan animales esclavos, mantenidos en cautividad en contra de su voluntad, separados de sus madres o crías, y obligados a realizar actividades que van en contra de su propia naturaleza e incluso pueden resultar perjudiciales para su salud física y psicológica?

¿Realmente queremos ver a un elefante, que en la naturaleza vive en grandes manadas y camina hasta 50 Km al día, solo y encadenado?

¿Qué idea nos forjamos sobre las necesidades reales de los delfines, mamíferos capaces de sumergirse hasta los 100 metros de profundidad en busca de alimento, confinados en pequeñas piscinas?

¿Qué imagen nos queda al ver guacamayos, aves que pasan el día volando y buscando alimento en grupos en frondosos bosques de Sudamérica, con las alas cortadas o encerrados en jaulas para que puedan posar en fotografías?

El turismo y el ocio con animales salvajes es una industria que se lucra con su sufrimiento y transmite una gran mentira: que los animales en cautividad son felices y que el contacto forzado con las personas es positivo para ellos.

Obligar a un animal a una vida en cautiverio para nuestra diversión y explotación, deshumaniza, embrutece e insensibiliza a la sociedad ante los actos de degradación y de crueldad a los que se ven sometidos.



En Tailandia, Thong Bai es una estrella. Con los años, este paquidermo se ha convertido en el símbolo de la omnipotencia de los elefantes. Le hemos visto en muchas películas y en anuncios de cerveza. El problema es que Thong Bai no pidió nada. Nunca quiso convertirse en una estrella, nunca quiso ser un símbolo; porque Thong Bai ha pasado toda su vida mutilado, maltratado, ultrajado, encadenado. ¡¡Toda su vida!!…

La cruel vida de los burros de Santorini, en manos de la conciencia de los turistas

Burros con turistas en las cuestas empinadas de Santorini – The Donkey Sanctuary

Los turistas se han servido de esos burros para subir los infernales seiscientos escalones que conducen a sus hoteles o a los miradores, en la zona elevada de los acantilados. Los cruceros les dejan en el puerto, y para hacer ese paseo típico -siempre en ascenso- utilizan un teleférico, los burros o el reto de los escalones. A muchos turistas siempre les ha hecho «gracia» esa estampa de otro siglo. fuente © DIARIO ABC, S.L.

Pacma grabó un vídeo que se hizo viral y denunció el maltrato que sufren los burro-taxis de Mijas, Málaga

Captura del vídeo viral de maltrato a los burros-taxi de Mijas. El burro es arrastrado por el suelo y golpeado en la parada de burro-taxi

Las continuas denuncias por las condiciones en las que viven estos burritos han conseguido que sus vidas pasen de infernales a miserables.

“Platero y yo”   Juan Ramón Jiménez

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

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Circos con animales

España, de los pocos países europeos que todavía admite animales en los circos

Más del 50% de los estados de la Unión Europea han prohibido los números basados en espectáculos con animales:

Austria, Bélgica, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, República Checa, Chipre, Croacia, Dinamarca, Escocia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Grecia, Holanda, Hungría, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Macedonia, Malta, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia

También Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, India, Irán, Israel, México, Panamá, Paraguay, Perú, Singapur o Taiwan.

Asimismo, existen prohibiciones en países como Australia, Brasil, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos,

Aunque España no  está en este club, el país camina hacia el rechazo. Un 80% de la población española vive ya en territorio libre de circos con animales salvajes.

Municipios libres de circos con animales salvajes en España

La imagen de un animal salvaje obedeciendo las órdenes de un humano es un espectáculo cada vez menos comprendido y apreciado. Sin embargo el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte patrocina a Gottani, un circo con animales que incluso ha sido denunciado tras propinar una brutal paliza a una tigresa que se defendió de su domador.

¿Qué mensaje creemos que reciben los niños viendo a sus animales favoritos realizar números ridículos, humillantes y peligrosos? El sometimiento de seres vulnerables usando el miedo y la violencia está en la base de muchos de nuestros problemas como sociedad. El progreso moral sólo se demuestra desde el respeto, la compasión y la empatía.

fuente: El caballo de Nietzsche (espacio diario.es para los derechos animales)

Detrás de cada número circense con leones, tigres, osos o perros hay centenares de horas de castigo hasta conseguir que un animal realice una determinada pirueta.

Golpes, cadenas, látigos o descargas eléctricas. Sólo mediante una extrema violencia, física y psíquica, se consiguen los execrables movimientos y ejercicios que se mostrarán a un público irresponsable. Un elefante haciendo el pino, un tigre saltando por un aro de fuego o un oso polar en un taburete son la viva imagen del abuso y el maltrato.

Bebé elefante adiestrado con métodos violentos para el circo Ringling. Foto: ©Peta

El vídeo filtrado por un empleado en un campo de entrenamiento de elefantes del circo Ringling dieron la vuelta al mundo. Según los responsables, se trata de un método habitual y el bienestar de los animales siempre está garantizado. Estamos hablando de animales de un año, lo que equivaldría aproximadamente a la misma edad en un ser humano. Es importante que permanezcan confinados y solos, asustados e indefensos, antes de empezar el entrenamiento en sí, que consistirá en atar al animal, golpearlo, aplicarle descargas eléctricas, estirarle los miembros y obligarle a realizar posturas que le causan dolor y miedo. El bebé se resiste, llora y grita desesperado. En muchas de las fotografías, los entrenadores ríen.

No a los circos con animales

Fomentan el tráfico, el abuso y el maltrato


Espesa bestia pura, San Elefante
animal santo del bosque sempiterno, todo materia fuerte

fina y equilibrada, […] 
marfil compacto, satinado, sereno como la carne de la luna,
ojos mínimos para mirar, no para ser mirados,
y trompa tocadora, […] 
pasa tranquilo y bamboleante con su vieja envoltura,
con su ropaje de árbol arrugado,
su pantalón caído y su colita.
No nos equivoquemos.
La dulce y grande bestia de la selva no es el clown,

sino el padre, el padre en la luz verde,
es el antiguo y puro progenitor terrestre. […] 
Fue casi vegetal, oscura torre del firmamento verde,
y de hojas dulces, miel y agua de roca se alimentó su estirpe.
Iba pues por la selva el elefante con su paz profunda. […] 
enorme, y triste y tierno
hasta que lo encontraron y lo hicieron bestia de circo envuelta por el olor humano,
sin aire para su intranquila trompa,
sin tierra para sus terrestres patas.

Lo vi entrar aquel día, y lo recuerdo como a un moribundo, […] 
Los tambores, el fuego habían desviado su ruta de rocío, y allí fue rodeado.
Entre el aullido y el silencio entró
como un inmenso rey. No comprendía.

Su reino era una cárcel, sin embargo
era el sol como siempre, palpitaba
la luz libre, seguía verde el mundo,
con lentitud tocó la empalizada, […] 
pero, a mí me miró con sus ojos secretos
y aún me duelen los ojos de aquel encarcelado,
de aquel inmenso rey preso en su selva.
Por eso hoy rememoro tu mirada,

elefante perdido […] 
y en tu honor, bestia pura,
levanto los collares de mi oda
para que te pasees por el mundo
con mi infiel poesía que entonces no podía defenderte,
pero que ahora junta en el recuerdo
la empalizada en donde aprisionaron

el honor animal de tu estatura
y aquellos dulces ojos de elefante
que allí perdieron todo lo que habían amado.


Oda al elefante – PABLO NERUDA

Cautividad, malos tratos y vulneración de derechos

Un estudio de la Real Sociedad Protectora de Animales (RSPCA) revelaba que en más de un 40% de los casos analizados los grandes felinos se resistían a salir a la pista, por lo que, para que la actuación pueda llegar a término se les obliga mediante latigazos y golpes.

Más allá de los casos concretos de maltrato, el uso de animales en los circos se opone a los valores más básicos de respeto hacia la vida y la libertad de los demás, sea cual sea su especie. Hayan nacido en el propio circo o en la naturaleza, y ya sean considerados domésticos o salvajes, los animales en los circos son seres privados de libertad que pasan su vida atrapados en espacios mucho menores de lo que sus necesidades dictan.

Su movilidad es reducida y sus comportamientos naturales son frustrados, lo cual les genera serios problemas por estrés, enfermedades y muertes prematuras. Son sometidos a programas de reproducción que en ningún caso ayudan a la conservación de su especie y menos a la dignidad de los individuos. Los cruces entre leones y tigresas, por ejemplo, ponen en juego la vida de la madre y obligan a vivir a enormes híbridos condenados a dolores óseos.

Blog de Red Jurídica
El Roto
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El zoo-i-lógico o el zoo-lógico

Los zoos son una reliquia del siglo XIX, cada día más difícil de defender, profundamente ligados al colonialismo y al supremacismo de la época.

Asegurar que los zoos son una ventana abierta a la naturaleza incidiendo en su proyecto pedagógico es cuando menos perverso. Lo que se aprende visitando un zoo es que es aceptable privar a los animales de su libertad para nuestro beneficio. Que es moralmente correcto el dominio y la sumisión entre especies, en vez de educar en el respeto entre ellas.

El zoólogo y etólogo inglés Desmond Morris decidió dejar su puesto de cuidador de mamíferos en el zoo de Londres afirmando que “llegué a aprender lo suficiente para saber el daño que se les hacía a los animales al tenerlos cautivos, y simplemente no quise seguir”.

Frans de Waal explica en su libro ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? una divertida anécdota, (según él; yo la tildaría de patética) que le explicó Desmond Morris cuando éste trabajaba en el zoo de Londres y todavía “amenizaban” a los visitantes con un execrable espectáculo a la hora del té, con los chimpancés sentaditos a una mesa primorosamente adornada y usando sus tazas, platos y servilletas. Para unos seres que en libertad usan herramientas, esto no constituía ningún problema. Como estos antropoides eran demasiado educados y sus modales exquisitos, el público inglés lo consideró una ofensa a sus costumbres. (Teatime! el súmmum de la virtud y de la civilización). Se tuvo que adiestrar a los chimpancés para beber de la tetera, arrojarse las tazas a la cara, en definitiva para comportarse como brutos irracionales que es lo que el público asistente a estos lugares infames cree que ha de ser.

Apelar a su función conservacionista, defender los zoos como lugares de preservación de determinadas especies, es otra de las perversidades esgrimidas para mantener abiertos estos lugares.

Lo que debemos reflexionar es si importa más la desaparición de una determinada especie o el sufrimiento individual de los seres que la conforman. Una especie no sufre su desaparición, quienes sufren son cada uno de los individuos que forman parte de la misma, y por ello, la existencia de un determinado grupo jamás justifica el confinamiento de por vida y la esclavitud.

Un rinoceronte salvaje que se halle al borde de la extinción está probablemente más satisfecho que un ternero que pasa su corta vida dentro de una caja minúscula, y que es engordado para producir jugosos bistecs. El satisfecho rinoceronte no está menos contento por ser uno de los últimos ejemplares de su especie. El éxito numérico de la especie del ternero es un pobre consuelo para el sufrimiento que el individuo soporta.

Sapiens. De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad, Yuval Noah Harari

No existe una forma éticamente aceptable de mantener a los animales encerrados. Fuera de su hábitat, de su clima y de sus fuentes de alimento, confinados durante toda su vida, cualquier medida que se tome para paliar su calvario será insuficiente.

No es fácil para nuestro cerebro humano ponernos en el lugar de un tigre, un elefante, una jirafa o un hipopótamo. Pero deberíamos intentarlo. Nos resultan fascinantes, nos encanta mirarlos y por eso los convertimos en fantasmas de sí mismos. Animales que parecen animales pero que no presentan ningún comportamiento animal. De cerca, sólo transmiten frustración y miedo.

Los tigres son cazadores solitarios con un olfato y un oído extremadamente sensibles, que viven en vastos territorios, siempre cerca del agua, y tienen una morfología diseñada para el movimiento.

Los elefantes tienen una vida social muy compleja y organizada. Las manadas viajan en grupos de varias docenas y se estructuran alrededor de un matriarcado. Son nómadas que recorren hasta 80 km en un solo día. Beben mucha agua, que es vital para su bienestar, su vida social y su acicalamiento. Conocemos su larga memoria, su capacidad para utilizar herramientas y sus procesos de duelo por los miembros de su manada.

En los zoos es frecuente verlos meciéndose, balanceándose y sacudiéndose constantemente para descargar el estrés y compensar la falta de movimiento.

Los osos pasan la mayor parte de su vida solos y son ágiles escaladores en busca de alimento. Principalmente activos durante la noche, pasan los meses fríos en hibernación.

En cautividad, los osos muestran comportamientos estereotipados, sobre todo cuando viven en cercados pequeños y vacíos, o cuando pasan las noches encerrados en el interior. Viven en condiciones inhóspitas, sin agua para bañarse, estructuras para escalar ni sustrato natural para cavar.

Tigres, elefantes y osos son sólo algunas de las víctimas, pero muchas, jirafas, hipopótamos, leones, monos, cebras, lobos, focas, rinocerontes, reptiles, pagan con una vida entera de cautiverio y privaciones el precio de nuestro entretenimiento.

Magistral artículo del escritor y periodista Xavier Bru de Sala publicado en El Periódico del sábado, 27/08/2016

Cerrad el Zoo de una vez  Xavier Bru de Sala

Los zoológicos son una escuela de insensibilización ante el sufrimiento animal

Cuando el próximo año el Zoo de Barcelona celebre su 125º aniversario, volveremos a escuchar la ridícula cancioncilla justificativa de los profesionales que viven de él. Afirman que se trata de un espacio destinado a la preservación, a la sensibilización, la educación y la investigación. Por muy loables que sean, y lo son, estas actividades no enmascaran para nada el hecho primordial, absolutamente execrable: el zoo es una prisión de animales. El zoo es un infame campo de concentración donde malviven más de 2.000 animales, encerrados en jaulas o en espacios exiguos, alejados de sus hábitats, obligados a soportar las condiciones impuestas por sus carceleros humanos. En el zoo, los animales apresados se ven privados de ejercer sus funciones vitales, la primera de las cuales consiste en procurarse el alimento, y la segunda, esquivar el ingreso en el estómago de un predador (salvo los pocos afortunados, como los elefantes, que solo temen a los predadores humanos).

Una prisión de animales 

En los zoológicos, unos animales sufren porque deben ser exhibidos a la pública curiosidad de una especie superior. El mensaje que transmite la visita a un zoo es del todo incompatible con el respeto a la biodiversidad. Si sus responsables políticos fueran coherentes con los principios que defienden, el zoo de Barcelona habría dejado de existir hace tiempo. ¿Cómo es que todavía sobrevive, en una ciudad antitaurina y en un país que prohíbe los espectáculos con animales? ¿Cómo es que, después de largas luchas reivindicativas, hemos trasladado las cárceles para humanos al campo, pretendemos cerrar el CIE y en cambio mantenemos la prisión de animales en la Ciutadella? No tiene explicación alguna. No tiene ninguna justificación. No hay nada más anticonservacionista que un zoológico urbano. Es como si los ecologistas adoraran el carbón.

No son necesarias las denuncias sobre el maltrato, aún más brutal y oculto, en los calabozos subterráneos del zoo, porque el hecho esencial no ha variado desde el siglo XIX: los zoos son exactamente lo contrario de lo que presumen, una escuela de insensibilización de visitantes -empezando por los niños- hacia el sufrimiento de los animales. Lo que proclaman los zoos, y más los urbanos, es la superioridad absoluta de nuestra especie sobre todas las demás. Les tenemos encarcelados, sometidos, les tratamos como nos da la gana, y si sobreviven es gracias a nosotros porque nos deben la vida. Somos los reyes de la creación.

La paradoja de Barcelona

Para cualquier animal -y la mayoría están dotados de una capacidad olfativa y auditiva muchas veces superior a la humana-, ser privado de los ruidos y los olores de su hábitat es causa de sufrimiento. Peor todavía: verse obligado a soportar un clima extraño, los malos olores, la polución y los ruidos de todo tipo de máquinas de la ciudad tiene que ser algo muy similar a una tortura. He aquí la paradoja de que una ciudad que se proclama campeona de los valores más avanzados y solidarios mantiene una prisión de más de 13 hectáreas donde se amontonan más de 2.000 animales. Aunque a Barcelona le sobrasen pulmones verdes, que no es precisamente el caso, el zoo debería haberse cerrado.

Poner fin al oprobio

Este maldito campo de concentración lo pagamos los barceloneses con nuestros impuestos. Bastaría, pues, una sola votación del consistorio para poner a fin al oprobio. Hay que suponer que, llegado el caso, solo los populares estarían en contra y que sus súbditos de color naranja se abstendrían para quedar bien. Recordemos que las dos formaciones son partidarias declaradas de infligir sufrimientos innecesarios a los animales. Los socialistas, que defienden la modernidad para disimular su connivencia con el incremento de la desigualdad, tendrían que estar en contra. También los neoconvergentes. Ni que decir tiene que ERC debería haberse lanzado a la yugular de esta grave anomalía. Y que los comunes y la CUP tendrían que competir, sin dejar de tirarse los trastos a la cabeza, por ver quién es más animalista. Pero, muy lamentablemente, nuestros concejales, todos, son cómplices del angustioso sufrimiento de animales. La única noticia publicada, o proclamada, por doquier es que en el zoo de Barcelona ha nacido una jirafa. Milagro. ¡Vaya mérito! Ahora bien, a nadie se le ocurre pedir que la unan a los pocos miles de congéneres que aún sobreviven en libertad.

Cerrar la prisión de animales se dice pronto, argumentan los carceleros y sus insensibilizados amigos cuando se encuentran acorralados. ¿Y qué hacemos con los reclusos? No los podemos soltar por las calles, nadie quiere en Catalunya una reserva como la de Sigean y, manchados de humanos como están los presos, ya no sobrevivirían en sus hábitats. ¡Qué problemón! Pues innovad en programas de readaptación, o regaladlos a zoológicos no urbanos o a ciudades más retrógradas que la nuestra.

Se puede decir más alto pero no más claro

¿Puede alguien explicarme por qué estoy entre rejas y de qué se me acusa?
El Roto

El zoo-lógico

En el siguiente vídeo se muestra un ejemplo del poder de las tecnologías 7D que hacen aún más real lo que se proyecta en la pantalla. ¿Un zoo virtual?

En este zoológico virtual los visitantes pueden interactuar con los animales en espacios que imitan su hábitat natural. Se les puede observar en movimiento mientras se tiene la sensación de estar frente a ellos.

Increíble tecnología 7D con hologramas

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La caza

animal atrapado en un cepo

Una víctima de una trampa. Zorros, liebres de montaña, comadrejas, tejones, erizos, armiños, pájaros. Los animales atrapados en las trampas pueden pasar horas luchando antes de ser encontrados y asesinados, o sucumbir a sus heridas con una muerte lenta y agónica.

Los protectores de la biodiversidad, los defensores de la ecología, los adalides del medio rural y de la actividad cinegética se dedican a disparar a animales dóciles, criados en granjas. Negocio que esconde una de las mayores hipocresías e infamias en un país donde matar y asesinar es considerado un deporte.

El Roto

Para desmontar el mito medioambiental de “regulación de la población” de ciertas especies, hay que señalar que la mayoría de los animales cazados provienen de granjas cinegéticas. En León, por ejemplo, el 100% de los animales que se cazan provienen de la cría en cautiverio.

¿Cómo funciona la cría masiva de perdices en cotos privados? En España, existen más de 800 granjas cinegéticas, que son aquellas especializadas en la cría de animales con el único fin de ser cazados. Según datos del Anuario de Estadística Forestal del MITECO recogidos en 11 de las 17 comunidades autónomas, en 2020 se capturaron en España casi 11 millones de aves, de las cuales 1,8 millones eran perdices. En ese mismo año, se soltaron 2.285.038 animales criados en cautividad, siendo el 94% de los mismos, aves, y un 70%, específicamente, perdices.

La caza se retroalimenta a sí misma y se vende como solución a un problema que ella ha creado, llevándose por delante la vida de millones y millones de animales y recibiendo, las federaciones autonómicas de caza, millones de euros en subvenciones. Esta es la gran mentira que supone la caza como método de control poblacional.

fuente PACMA

  CAZA MASIVA DE ZORZALES Y TORDOS EN EXTREMADURA        

Estos animales son asesinados con el único propósito de brindar a los cazadores un «trofeo».

Los cazadores asesinan animales como trofeo, generalmente los más grandes y más robustos, los que son necesarios para mantener fuerte el acervo genético. Este “trofeo de caza” a menudo debilita al resto de la población de esa especie: se cree que la cacería furtiva de elefantes ha aumentado el número de elefantes sin colmillos en África; y en Canadá, la cacería ha hecho que el tamaño de los cuernos del borrego cimarrón haya caído 25 por ciento en los últimos 40 años.

Los cazadores desestabilizan la selección natural ya que prefieren matar a los animales más grandes y más fuertes. Incluso si se diera una superpoblación natural en un grupo de animales el delicado equilibrio de los ecosistemas de la naturaleza regularía la población.

La caza, además, provoca dolor y sufrimiento. Esta forma violenta de «entretenimiento» separa familias y deja huérfanos a innumerables animales. En el caso de animales como los lobos y los gansos, que se aparean de por vida y viven en grupos familiares muy unidos, la caza puede devastar comunidades enteras, alterando los patrones de migración e hibernación.

El miedo y el ruido ensordecedor de los disparos y otros disturbios causados por los cazadores ocasionan a los animales un enorme estrés. Esto compromete gravemente su rutina y hábitos alimenticios, provocando que les sea difícil almacenar la grasa y la energía que necesitan para sobrevivir el invierno. Los ruidos fuertes también pueden perturbar los rituales de apareamiento y causar que los padres huyan de sus madrigueras y nidos, dejando a sus pequeñas crías vulnerables a los depredadores naturales.

También los deja gravemente heridos cuando los cazadores no logran su objetivo. Muchos animales sufren muertes lentas y dolorosas.

Un estudio británico sobre la caza de venados muestra que el 11 por ciento de los ciervos mueren después de haberles disparado dos o más veces, y que algunos ciervos heridos pueden agonizar horas antes de morir.

Furtivo y gris en la penumbra última,
va dejando sus rastros en la margen
de este río sin nombre que ha saciado
la sed de su garganta y cuyas aguas
no repiten estrellas. Esta noche,
el lobo es una sombra que está sola
y que busca a la hembra y siente frío.
Es el último lobo de Inglaterra.
Odín y Thor lo saben. En su alta
casa de piedra un rey ha decidido
acabar con los lobos. Ya forjado
ha sido el fuerte hierro de tu muerte.
Lobo sajón, has engendrado en vano.
No basta ser cruel. Eres el último.
Mil años pasarán y un hombre viejo
te soñará en América. De nada
puede servirte ese futuro sueño.
Hoy te cercan los hombres que siguieron
por la selva los rastros que dejaste,
furtivo y gris en la penumbra última.

Un lobo Jorge Luis Borges

La tragedia de los galgos españoles

Se ha acabado la temporada de caza, comienza el infierno para los perros.

En estos días miles de galgos serán “descartados” y ahorcados, tirados en fosas y asesinados de muchas formas más, siempre injustas, y siempre procurando que sean lentas y dolorosas. Los que mantendrán con vida tampoco están a las puertas de un futuro prometedor: encadenados en cuevas, en sótanos, sobreviviendo apenas con pan duro… hasta que empiece la siguiente temporada de caza. Y todo vuelva a empezar.

Masacre  de  galgos

CAMPERO es uno de los veinte galgos que tiene Julián, un cazador galguero de Toledo. Nació en una fosa sin luz, tapada con unos tablones viejos; de vez en cuando unos trozos de pan duro se cuelan por un hueco y los animales se pelean por ellos. Una vez a la semana, se les saca del agujero con idea de entrenarlos para la caza.

Por fin llega el día de la prueba, nuestro inocente CAMPERO no se encuentra muy bien hoy, es mucho el hambre y frío que ha sufrido desde que su madre los parió en la fosa y no hace un buen papel, así que Julián ha decidido que se deshará de él.
Por la noche en el bosque tres son los condenados, CAMPERO no entiende nada. Mientras le atan una soga al cuello y con las patas aún en el suelo CAMPERO mira a los ojos de su amo mientras éste la tensa para dejarlo colgado de pie. Luego lo ve marchar. Así pasan seis horas, empieza a amanecer.

Y CAMPERO se muere, sus ojos se llevan libres el azul del cielo.

A la caza a menudo se le llama “deporte” como una manera de hacer pasar una matanza cruel e innecesaria como una actividad saludable y socialmente aceptable. Sin embargo, los deportes implican competencia entre dos partes que dan su consentimiento y la mediación de un árbitro. Y ningún deporte termina con la muerte deliberada de alguien no dispuesto a participar.

La violencia contra los animales puede conducir a la violencia contra las personas. La caza conlleva una peligrosa insensibilización respecto al sufrimiento. Investigaciones en psicología y criminología muestran que las personas que cometen actos de violencia contra los animales rara vez se detienen ahí, y a menudo desencadena en violencia doméstica. Numerosos estudios como los llevados a cabo por la Northeastern University y el Massachusetts SPCA muestra que las personas que maltratan a los animales tienen cinco veces más probabilidades de cometer delitos violentos.

Fuente www.fbi.gov FBI Animal Cruelty as a Gateway Crime

Animal abuse has long been linked with other forms of antisocial behaviors and criminal violence. It is estimated that animal abusers are five times more likely to commit violent crimes against people.

Tracking Animal Cruelty — FBI Animal Cruelty as a Gateway Crime

CAZADOR

Animal acechado por la locura en sombra
El miedo eterno
Bajo el manto negro.

Viril apariencia, umbría presencia
Helado su aliento
Ni paz, ni descanso, ni sosiego.

Acecha y acosa a la presa
Hostiga la conciencia
Abate la clemencia.

Sinrazón, sólo instinto
Preso de una cólera asesina
La vileza concentrada en la punta de sus dedos.

Matar por gozar
Matar por matar
Avistar la bella criatura, apuntar y disparar.

El animal inerte
Se desangra, no comprende
Cómo se le escapa la vida, adversa suerte.

El cazador satisfecho
La víctima abatida
El cazador vivo, el cazado sin vida.

Él acosa y mata
Y la vida se le tuerce
Y, por fin, la vida a él le caza.

Luisa Claver Oñate

Para luchar contra la caza, únete o crea una organización anti-caza, protesta contra cacerías organizadas, acude con silbatos o esparce repelente, como cabello humano, cerca de las zonas de caza.

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¿Qué obtenemos de los animales domésticos de granja?

Nombre___________________ Fecha_________________________

¿Qué obtenemos de los animales domésticos de granja?

Pega las fotos de dos animales de granja y escribe qué obtenemos de ellos y qué hacemos.

Ejemplo

Nombre del animal: oca

Nos da: huevos, carne, plumas

Hacemos: tortillas, guisados, patés, edredones

Esto es una tarea de una clase de primaria en un colegio público de la población de Vilassar de Mar, Barcelona, realizada el curso escolar 2018-2019.

La atrofia del autor de la ficha y del maestro ante la falta de consideración y compasión por los demás seres sintientes es preocupante.

Lamentablemente, ya desde la escuela se inculca la idea de que ciertos animales no existen por derecho propio, sino que están ahí para satisfacer al ser humano.

Los valores que se transmiten a las futuras generaciones es que los animales están para su uso y abuso, que es lícito explotarlos y que su maltrato es legal, normal y necesario.

Este maestro o maestra sorprendentemente todavía no ha visto los miles de vídeos, informaciones y denuncias que existen sobre la terrible práctica de atrofiar el hígado de las ocas y sobre la aberrante industria de la pluma.

Este maestro o maestra posiblemente no se ha enterado que desde 2018 la RAE incluye esta entrada en el diccionario:

especismo

De especie e -ismo, por adapt. del ingl. speciesism.

1. m. Discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores.

2. m. Creencia según la cual el ser humano es superior al resto de los animales, y por ello puede utilizarlos en beneficio propio.

The Council of Horses from John Gay’s Fables John E Ferneley National Trust Derby, United Kingdom

Cuán desdichada es nuestra raza,

Condenada a esclavitud y desgracia.

¿Es nuestro destino ser esclavos,

puesto que nuestros padres ya cadenas llevaron?

Considerad, amigos, vuestra fuerza y poderío;

para hacer valer vuestro libre albedrío.

Enjaezados para arrastrar el pesado carruaje dorado,

la soberbia del hombre es nuestro oprobio.

¿Fuimos creados para el duro trabajo diario?

¿Para arrastrar el arado por el barro?

¿Para sudar el arnés en la vereda?

¿Para gemir bajo la carga que nos quiebra?

Cuán débil es la raza de dos piernas,

y qué magna nuestra fuerza.

¿Debemos someter nuestros nobles belfos a la espuma indigna

y crujir de dientes con ira?

¿Con qué derecho cabalga engreído sobre mí el humano?

¿Y con su espuela hacerme sangrar los costados?

Impídelo, por los cielos, rechaza las riendas.

Clamemos por nuestra libertad,

y, ante nuestro nombre, que empiece a temblar.

John Gay, The Council of Horses (1727) trad. Luisa Claver

Cuando hay discriminación a menudo existe explotación.

y recuerda: no, no, no y no

Qué es el especismo y por qué deberíamos rechazarlo

Supongamos que no supiésemos si fuéramos a nacer como seres humanos o como animales de otras especies: ¿qué clase de mundo elegiríamos?

Óscar Horta

Cada vez más gente entiende que todos los seres humanos deberíamos recibir pleno respeto. A menudo se asume que esto debería ser así por el simple hecho de que somos humanos. Pero, en realidad, la mera pertenencia a una determinada especie es más que nada una clasificación biológica. No es lo que determina que nos puedan dañar. Lo relevante para esto último es algo mucho más simple: nuestra posibilidad de sentir y sufrir. A esto es a lo que se llama también sintiencia. La sintiencia es la capacidad de tener experiencias, que pueden ser positivas, como el disfrute, o negativas, como el sufrimiento.

Ahora bien, esta capacidad no la poseen exclusivamente los seres humanos. También la tienen muchísimos otros animales. Sin embargo, se asume habitualmente que únicamente los seres humanos merecen nuestra consideración. Como consecuencia, los animales (o, más bien deberíamos decir, los animales no humanos) son tratados como cosas. Son explotados diariamente de las formas más terribles. Y se les deja sufrir a su suerte cuando están en situación de necesidad, sin preocuparnos por darles ayuda.

¿Cómo puede justificarse esta actitud? Muchas veces se afirma que los animales no merecen consideración porque esta solo ha de darse a quienes poseen unas capacidades intelectuales complejas. Pero quienes defendemos que se respete plenamente a todos los seres humanos debemos rechazar este argumento discriminatorio. Los seres humanos con diversidad funcional intelectual significativa, así como los bebés que sufren alguna enfermedad terminal, merecen exactamente el mismo respeto que cualquier otro ser humano, pues pueden sufrir por igual. Asimismo, en otras ocasiones se afirma que solo hemos de respetar a los seres humanos porque únicamente sentimos estima por ellos. Pero la estima tampoco es un criterio justo. Una niña huérfana, sin nadie que la quiera y proteja, necesita y merece el mismo respeto que otra rodeada de seres queridos.

En contraste, hay un método sencillo para juzgar de forma ecuánime a quién deberíamos respetar. Entendemos normalmente que la justicia requiere imparcialidad. Pensemos, pues, en lo siguiente. Supongamos que no supiésemos si fuéramos a nacer como seres humanos o como animales de otras especies: ¿qué clase de mundo elegiríamos? Bajo tales condiciones de imparcialidad, si pensásemos honestamente, seguramente escogeríamos un mundo en el que se respetase a los animales. Esto indica que la actitud de desconsideración hacia estos no está justificada.

Estas razones han llevado a que cada vez más personas vean tal actitud como una forma de especismo. Con este término, acuñado ya hace medio siglo, se llama a la discriminación de quienes no pertenecen a una cierta especie. La idea de que deberíamos rechazar el especismo es todavía novedosa. Por ello, y porque cuestiona el provecho que obtenemos del sufrimiento animal, es aún fácil de ridicu­lizar. Pero lo que importa no es eso, sino que es también una idea muy difícil de rebatir. Y ese es el motivo por el cual el rechazo del especismo y la defensa de los animales han llegado para quedarse.

Óscar Horta es profesor de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Santiago de Compostela y autor del libro ‘Un paso adelante en defensa de los animales (Plaza & Valdés, 2017).

  EL PAÍS 17 MARZO 2019

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¿Qué supone el consumo de miel?

El ser humano desde su supremacismo tiene interiorizada la idea de que las abejas “dan” miel, las vacas “dan” leche, las gallinas “dan” huevos y las ovejas “dan” lana. El mundo animal existe para nuestro uso y abuso.

Los invertebrados constituyen el 95% del reino animal. Tienen sistema nervioso, lo que conlleva que sientan dolor, placer, miedo o estrés.

Las abejas no producen miel para que el ser humano disfrute de ella. La miel constituye su alimento, les sirve para inmunizar su hogar de enfermedades, y para crear la estructura de la colmena.

Lo habitual es que se les robe de modo industrial, obligándoles a crear sus colmenas en cajas donde las abejas reinas no pueden huir debido a que habitualmente se les cortan o amputan las alas. También se les marca con pintura para que el apicultor pueda localizarlas rápidamente. Las abejas son seres muy gregarios, de modo que permanecen al lado de su abeja reina.

Todos tenemos en la mente la imagen del apicultor enfundado en un traje blanco, rociando de humo la colmena para expulsar a las abejas. Asustadas y furiosas, naturalmente, intentarán defenderse, pero en vano. El apicultor aprovecha para extraer las placas de las cajas para retirar (robar) la miel y luego se vuelven a colocar. En todo este proceso se masacran cientos de abejas.

Cada colmena sufre este proceso hasta que la “producción” decrece, y en ese momento, del mismo modo que ocurre con vacas o gallinas, son desechadas o asesinadas, siendo habitual hacerlo prendiendo fuego a la colmena con ellas dentro.

El consumo de miel implica la manipulación, explotación y sufrimiento de estas criaturas fascinantes. Hay que entender que una sola abeja sólo produce, a lo largo de toda su vida, una décima parte de una cucharilla de café. Una cucharada de miel es el producto del trabajo de 10 a 15 de estos animales en toda su vida. Es un proceso largo y laborioso. Su miel es fruto de su trabajo colectivo.

Ahora imagina…. Tu madre, tu abuela, madrugan para ir a recolectar bayas y frutas al campo. Las recogen, las transportan, limpian, pelan, añaden azúcar y cuecen. Cuando tienen hechas sus mermeladas y confituras, vienen unos señores y se las roban.

Esto es lo que hacemos con las abejas.

Los animales sean de la especie que sean no necesitan que se regule su explotación sino que ésta sea abolida, al igual que se abolió la esclavitud humana. (Al menos, legalmente)

The Kingdom of the Bees

William Shakespeare

So work the honey-bees

Creatures that, by a rule in Nature, teach

The art of order to a peopled kingdom

They have a king, and officers of sorts;

Where some, like magistrates, correct at home;

Others, like merchants, venture trade abroad;

Others, like soldiers, armed in their stings,

Make boot upon the Summer’s velvet buds;

Which pillage they with merry march bring home

To the tent-royal of their emperor;

Who, busied in his majesty, surveys

The singing masons building roofs of gold;

The civil citizens kneading-up the honey;

The poor mechanic porters crowding-in

Their heavy burdens at his narrow gate;

The sad-eyed justice, with his surly hum,

Delivering o’er to executors pale

The lazy yawning drone.

William Shakespeare

Henry V, Act 1, Scene 2

Así trabajan las abejas;
criaturas que, por la ley natural, enseñan
el arte del orden a las poblaciones de los reinos.
Tienen un rey y oficiales de diversos grados;
donde algunas, como magistrados, corrigen en casa;
Otras, como los comerciantes, se aventuran a comerciar en el extranjero;
Otras, como soldados, armados con sus aguijones, saquean los tesoros de los capullos de terciopelo del verano;
y marchando alegres transportan su botín a casa,
a la tienda real del emperador,

quien, ocupado en su majestad, vigila
a los albañiles que cantando construyen los techos de oro, a los cívicos ciudadanos que amasan la miel,
a los pobres artesanos cargadores que se apiñan
con sus pesados fardos delante de la estrecha puerta,
y al juez, de mirada triste que, con su áspero zumbido, ofrece a los pálidos verdugos
los perezosos y soñolientos zánganos.

ODA A LA ABEJA Pablo Neruda

MULTITUD de la abeja!
Entra y sale
del carmín, del azul,
del amarillo,
de la más suave
suavidad del mundo:
entra en una corola
precipitadamente,
por negocios,
sale con traje de oro
y cantidad de botas
amarillas. Perfecta
desde la cintura,
el abdomen rayado
por barrotes oscuros,
la cabecita
siempre
preocupada
y las
alas
recién hechas de agua:
entra
por todas las ventanas olorosas,
abre
las puertas de la seda,
penetra
por los tálamos
del amor más fragante,
tropieza
con una gota de rocío
como con un diamante
y de todas las casas
que visita
saca
miel
misteriosa,
rica y pesada
miel, espeso aroma,
líquida luz que cae en goterones
hasta que a su palacio colectivo
regresa
y en las góticas almenas
deposita
el producto
de la flor y del vuelo,
el sol nupcial seráfico y secreto!
Multitud de la abeja!
Elevación
sagrada
de la unidad,
colegio
palpitante! Zumban
sonoros números
que trabajan el néctar,
pasan veloces
gotas de ambrosía:
es la siesta
del verano en las verdes
soledades
de Osorno. Arriba
el sol clava sus lanzas
en la nieve,
relumbran los volcanes,
ancha como los mares
es la tierra,
azul es el espacio,
pero hay algo
que tiembla, es
el quemante
corazón
del verano,
el corazón de miel
multiplicado,
la rumorosa abeja,
el crepitante panal
de vuelo y oro! Abejas,
trabajadoras puras,
ojivales
obreras,
finas, relampagueantes
proletarias,
perfectas,
temerarias milicias
que en el combate atacan
con aguijón suicida,
zumbad,
zumbad sobre
los dones de la tierra,
familia de oro,
multitud del viento,
sacudid el incendio
de las flores,
la sed de los estambres,
el agudo hilo de olor
que reúne los días,
y propagad la miel
sobrepasando
los continentes húmedos, las islas
más lejanas del cielo
del Oeste. Sí:
que la cera levante
estatuas verdes,
la miel derrame
lenguas infinitas,
y el océano sea
una colmena,
la tierra
torre y túnica
de flores,
y el mundo
una cascada,
cabellera,
crecimiento
incesante
de panales!
Pablo Neruda 

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¿Qué supone el consumo de lácteos?

En la sociedad occidental, escasamente en la oriental, se consumen productos derivados de las secreciones mamarias de hembras no humanas (principalmente vacas, pero también ovejas y cabras), que son procesados en forma de leche, queso, mantequilla, nata o yogur.

Mucha gente cree (gracias, entre otras cosas al bombardeo publicitario) que las vacas viven felices en los pastos con sus hijos, los “terneros” (llamados así por la ternura de su carne, por el valor que le damos los humanos a su cadáver) y que gustosamente nos “dan” su leche.
Pero en realidad, el consumo de lácteos es el mayor causante de maltrato continuo, de una vida miserable que implica un ciclo sin fin de inseminación artificial, embarazo, parto y ordeño.


Se nos dice que la vaca ríe, pero ninguna víctima ríe
(DefensAnimal.org)

Las vacas “lecheras” (adjetivo funesto y deplorable) son privadas de libertad, sin importar si sus cárceles (granjas) son más amplias (ganadería ecológica) o viven hacinadas sin apenas moverse (ganadería industrial).

Son inseminadas artificialmente (el ganadero introduce el semen por la vagina de la vaca).


Cuando paren se les arrebatan sus hijos, lo que ocasiona un terrible sufrimiento emocional a las madres y a sus crías. Muchos hemos oído mugir lastimeramente a las vacas durante días. Esto se lleva a cabo a los pocos minutos de nacer porque la leche, que en cualquier mamífero es para alimentar a sus crías, es extraída para consumo humano.


Si las crías son machos, se confinan en cajones en los que no pueden moverse, para que no fortalezcan la musculatura, alimentados con una dieta baja en hierro y así su carne será “tierna” y “blanca”.

Si son hembras, entran en el ciclo sistemático de partos y separaciones de sus crías y, como sus madres al acabar su vida lechera útil, son enviadas al matadero.
Mientras tanto, a las madres se les sigue ordeñando (insisto, leche destinada a su cría) hasta que desciende su producción de leche y vuelta a empezar.
A los 5 años, más o menos (las vacas pueden vivir hasta los 25 años), cuando dejan de ser productivas por dar poca leche, son enviadas al matadero para ser sacrificadas y vendidas como “carne”.

¿Qué pasaría si los anuncios de leche dijeran la verdad? Descúbrelo en 5 frases

Una granja lechera de México

foto Igualdad Animal

Un ternero en el suelo. Había nacido unas horas antes de que se tomara la foto y, si te fijas bien, puedes ver cómo llama a la vaca que está detrás de la valla. Es su madre. Los dos habían sido separados poco después de que ella diera a luz. La razón por la que encuentro esta foto tan impactante es porque se ve lo desvalido que está. Acababa de nacer y era su primera experiencia con el mundo. Es como si estuviera abandonado en una isla. Le oía llamarla, pero nunca volverían a estar juntos. Era desgarrador. Todo lo que quería era estar cerca de su madre y sentir el calor de su cuerpo junto a él.

Al igual que los humanos, las vacas sólo producen leche para su cría. Pero los humanos quieren esa leche. Así que se separa al ternero de su madre para arrebatarles la leche y embotellarla y venderla para consumo humano.

fuente Igualdad Animal

La vaca está triste,
muge lastimera,
ni duerme, ni bebe
ni pasta en la hierba.
La vaca está triste,
porque a su chotito
se lo han llevado
los carniceros
al mercado.
Está tan delgada,
la vaca de Elena,
que en vez de dar leche,

da pena.

Gloria Fuertes

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La próxima pandemia vendrá de las granjas industriales

Los científicos están rastreando el camino que tomó el COVID-19 desde los animales salvajes hasta los seres humanos.

Hay que estudiar la relación de este brote pandémico y las macro granjas de producción masiva de carne, leche y huevos.

La población humana en expansión es la principal causa de pérdida de entornos naturales y ha contribuido al creciente número de zoonosisinfecciones humanas de origen animal, al hacer mucho más frecuente el contacto con animales silvestres.   Eso ha sido extensivamente documentado para el Ébola y el VIH, por ejemplo. Sin embargo, esta no ha sido la única causa que ha contribuido a la situación que vivimos hoy, sino que también el modelo de crianza y engorde de animales para consumo humano está haciendo proliferar la aparición y frecuencia de enfermedades zoonóticas.

Podemos ver el caso de la influenza, una enfermedad que se considera que tiene un alto potencial de pandemia, que ha causado aproximadamente 15 brotes mundiales en los últimos 500 años. “Existe claramente un vínculo entre la aparición de virus de influenza aviar altamente patógena y la intensificación de los sistemas de producción avícola”, dice el epidemiólogo Marius Gilbert, de la Université Libre de Bruselas.

Las razones, recopiladas en el libro de 2016 Big Farms Make Big Flu, del biólogo evolutivo Rob Wallace, incluyen la densidad con la que los pollos, pavos y otras aves de corral se confinan en granjas industriales, y el hecho de que las aves en una granja determinada tienden a ser clones genéticos el uno del otro,  o sea, haber sido seleccionados durante décadas por rasgos deseables como la carne magra.   Si un virus se introduce en una bandada de este tipo, puede atravesarlo sin encontrar resistencia.   Tanto las manipulaciones experimentales como las observaciones en el mundo real han demostrado que este proceso puede provocar un aumento de la virulencia del virus. Si luego se extiende a los humanos, epidemia asegurada.

En un artículo publicado en 2018, el grupo de investigación de Gilbert revisó los “eventos de conversión” históricos, como los llaman, cuando una cepa de gripe aviar no muy patógena se volvió mucho más peligrosa y descubrió que la mayoría de ellos habían ocurrido en sistemas comerciales de aves de corral, y más frecuentemente en países ricos de Europa, Australia y los Estados Unidos.

Eso no deja a China fuera de peligro. Dos formas altamente patógenas de gripe aviar, H5N1 y H7N9, han surgido en ese país en las últimas décadas. Ambos infectan a los humanos. Los primeros casos humanos de H7N9 se informaron en 2013, y hubo pequeños brotes anuales a partir de entonces. Pero, dice Gilbert, “no se hizo nada hasta que el virus resultó ser patógeno para los pollos también. Luego se convirtió en un problema económico importante y China comenzó a vacunar en masa sus aves de corral contra el H7N9, y eso puso fin a la transmisión a los humanos”.

China es uno de los principales exportadores mundiales de aves de corral, pero su industria avícola no es totalmente de propiedad china. Después de la recesión de 2008, por ejemplo, el gigante financiero Goldman Sachs diversificó sus inversiones y comenzó a comprar granjas avícolas chinas. Entonces, si China tiene su parte de responsabilidad por los eventos indirectos, no está sola en ello. Es por eso que Wallace insiste en hablar en su libro sobre geografías relacionales en lugar de geografías absolutas, cuando se trata de identificar las causas de la enfermedad. O como él dice: “hay que seguir el dinero”.

Gripe aviar y fiebre porcina

Es posible que la gripe se convirtiera por primera vez en una enfermedad humana cuando se domesticó patos en China hace unos 4.000 años, atrayendo ese reservorio animal a las comunidades. Pero los humanos también pueden contagiarse y contagiar a los cerdos, otro animal con el que hemos vivido durante milenios. 

Hace unos años, Michael Worobey, un biólogo evolutivo de la Universidad de Arizona sugirió, controvertidamente, que las aves podrían no haber sido siempre el principal huésped intermedio para los virus de la gripe humana. Hasta hace aproximadamente un siglo, informó, las personas pueden haber contraído la gripe de los caballos. Alrededor de la época en que los vehículos de motor suplantaron a los caballos como transporte, la cría de aves de corral se estaba expandiendo en el hemisferio occidental, y es posible, argumentó Worobey, que las aves se convirtieran en el principal huésped intermedio de la gripe para los humanos.

No todos aceptan ese escenario. Wendy Barclay, viróloga del Imperial College de Londres, dice que si los caballos alguna vez fueron el principal huésped intermedio para la gripe, “la mayoría de los virus aviares contendrían la adaptación de los mamíferos”, y no lo hacen. David Morens, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos en Bethesda, Maryland, cree que es más probable que el caballo sea un desvío temporal, y que el principal huésped intermedio de la gripe para los humanos siempre ha sido las aves, especialmente las salvajes. Pero todos están de acuerdo en que los humanos han moldeado estas relaciones huésped-patógeno, a través de nuestro uso de la tierra y otras especies animales. Y como señala Worobey, el gran tamaño de la población humana actual significa que, en el siglo XXI, lo estamos haciendo a una escala sin precedentes. Estima, por ejemplo, que los patos domesticados en granjas probablemente superen en número a los salvajes.

Y no solo estamos hablando de aves. Gilbert cree que también está ocurriendo un aumento de la virulencia viral en los rebaños de cerdos. El síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRS), una enfermedad de los cerdos que se describió por primera vez en los Estados Unidos a fines de la década de 1980, se ha extendido a las explotaciones de todo el mundo y las cepas detectadas recientemente en China son mucho más virulentas que originales. Un estudio de 2015, realizado por Martha Nelson y sus colegas del US National Institutes of Health, creó un mapa de las secuencias genéticas de los virus de la gripe porcina y descubrieron que Europa y los Estados Unidos, los mayores exportadores mundiales de cerdos, también son también los mayores exportadores de gripe porcina.

Veganismo y Covid-19

Ha habido afirmaciones en las redes sociales de que si hubiéramos comido menos carne no habría habido Covid-19. Curiosamente, algunos de estos han sido bloqueados por las principales organizaciones de noticias como “parcialmente falsos”. Sin embargo, estas afirmaciones también son parcialmente ciertas. Aunque los vínculos que establecen son demasiado simplistas, hay fuerte evidencia de que la producción y consumo de la carne, y no solo en China, contribuyó a Covid-19.

Está claro que para prevenir o al menos retrasar la aparición de nuevas zoonosis, los mercados de carne viva de China deberán estar regulados o mejor, prohibidos. Pero también tenemos que mirar en las macro granjas y formas de producción masiva de carne, leche y huevos a nivel mundial.

Aunque ahora no lo parezca, dice Wallace, hemos tenido suerte con Sars-CoV-2. Parece ser mucho menos letal que el H7N9, que mata a un tercio de los que infecta, o el H5N1, que mata aún más. Esto nos da la oportunidad, dice, de cuestionar nuestras elecciones de estilo de vida, porque el pollo no es barato si cuesta un millón de vidas.


Publicado en The Guardian el domingo 29 de marzo del 2020.

Publicado en AnimaNaturalis Organización iberoamericana que trabaja para establecer, promover y defender los derechos de todos los animales.

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Diccionario animalista

Abolicionismo

Gary Francione estableció los seis principios que conforman el Enfoque Abolicionista donde enumera las razones éticas por las cuales debemos defender los derechos de los animales y así alcanzar el fin de la explotación animal. El abolicionismo aboga por acabar con el uso de animales no humanos como recursos y como propiedades y en favor de la práctica del veganismo.

El abolicionismo se opone a movimientos que buscan hacer el uso de animales más compasivo ya que estos siguen siendo cómplices de un sistema que les inflige niveles de violencia inauditos.​ El objetivo es asegurar un cambio de paradigma moral y legal, por el cual los animales ya no se consideren cosas. El filósofo estadounidense Tom Regan escribe que los abolicionistas quieren jaulas vacías, no más grandes.

Pero Francione obvia que la mayoría de los grupos que él demoniza como bienestaristas abogan por la abolición. El que traten de mejorar las condiciones de los animales en granjas y mataderos no quiere decir que ese sea su último objetivo ni que quieran legitimar su uso y sacrificio.

Animalismo

Definición que tendrá que someterse al largo camino que abre la puerta al diccionario de la RAE. Sí recoge el término animalista el Diccionario de uso del español de María Moliner, como “aquella persona que defiende a los animales“.

El animalismo defiende que todos los animales, humanos y no humanos, tienen los mismos derechos y que su vida debe ser respetada.

La ética del animalismo sostiene que todos los seres son moralmente importantes, todos ellos poseen valor por el mero hecho de ser, y esto incluye, por supuesto, a los animales. Este principio supera las limitaciones propias de las éticas antropocéntricas, que concederían valor inherente sólo a los seres humanos.

– Por fin, el 24 de noviembre de 2020 la Real Academia Española (RAE) ha incluido en su Diccionario, el término animalismo, movimiento que propugna la defensa de los derechos de los animales y animalista Que defiende los derechos de los animales. Agrupación, manifiesto animalista. –

Antropocentrismo

Teoría que afirma que el hombre es el centro del universo.

Esta doctrina sostiene que los intereses del ser humano están por encima de todo. Al resto de los seres vivos y a todo universo en general siempre se les debe considerar a partir del bienestar de las personas. Cualquier preocupación intelectual y moral por otras criaturas estará subordinada a las necesidades de nuestra especie.

Bienestarismo

Postura moral que defiende que los animales tienen un interés genuino en evitar el sufrimiento, aunque se considere lícito (o simplemente legal) que los humanos posean y utilicen animales para alimento, experimentación científica, vestimenta o entretenimiento.

El bienestarismo es una adaptación del utilitarismo. Ambos nacen del pensamiento de Jeremy Bentham, en la segunda mitad del siglo XVIII, quien pasa por ser el primer pensador que defendió la existencia de un valor moral en los intereses de los otros animales y que no dependía de su relación con los intereses humanos.

El bienestarismo, no obstante, suele compartir el ideal abolicionista, pero prefiere luchar por reformas graduales, lo que algunos abolicionistas consideran contraproducente. El argumento sería el siguiente; así como la caridad no justifica la injusticia de la desigualdad y la pobreza, las políticas de bienestar animal no mitigan el abuso y la masacre de los animales de las industrias cárnicas y lácteas.

Carnismo   

Melanie Joy ha acuñado este término en “Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas” (Editorial Plaza y Valdés, colección Liber Ánima) para denominar el sistema de creencias que nos condiciona a comer unos animales determinados. Y es que, según sostiene, “en la mayor parte del mundo actual las personas no comen carne porque lo necesitan, sino porque deciden hacerlo. Y las decisiones siempre se derivan de las creencias”.

Derecho animal

Los Derechos Animales tienen una vertiente ética y legal. A rasgos prácticos, se basan en el reconocimiento de que los demás animales merecen el mismo respeto reconocido a los humanos.

Declaración universal de los derechos del animal

LONDRES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 1977

Adoptada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal y las Ligas Nacionales afiliadas en la Tercera reunión sobre los derechos del animal, celebrada en Londres del 21 al 23 de septiembre de 1977. Proclamada el 15 de octubre de 1978 por la Liga Internacional, las Ligas Nacionales y las personas físicas que se asocian a ellas. Aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)


Preámbulo Considerando que todo animal posee derechos, Considerando que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales, Considerando que el reconocimiento por parte de la especie humana de los derechos a la existencia de las otras especies de animales constituye el fundamento de la coexistencia de las especies en el mundo, Considerando que el hombre comete genocidio y existe la amenaza de que siga cometiéndolo, Considerando que el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos, Considerando que la educación debe enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los animales, Se proclama lo siguiente:

Artículo 1 Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

Artículo 2. a) Todo animal tiene derecho al respeto. b) El hombre, en tanto que especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales. c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

Artículo 3. a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos crueles b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

Artículo 4. a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje, tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse. b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho.

Artículo 5. a) Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre, tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie. b) Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el hombre con fines mercantiles, es contraria a dicho derecho.

Artículo 6. a) Todo animal que el hombre ha escogido como compañero tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural. b) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.

Artículo 7. Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo.

Artículo 8. a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como toda otra forma de experimentación. b) Las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas.

Artículo 9. Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que de ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor.

Artículo 10. a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre. b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal.

Artículo 11. Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

Artículo 12. a) Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. b) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio.

Artículo 13. a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto. b) Las escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin el dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.

Artículo 14. a) Los organismos de protección y salvaguarda de los animales deben ser representados a nivel gubernamental. b) Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, como lo son los derechos del hombre.

¿Cuál es el principal problema de las violaciones constantes de los derechos de los animales? Principalmente la actitud de los gobiernos e instituciones legislativas de los diferentes países, tanto en la transposición a leyes nacionales, regionales o locales de defensa de los animales como en el cumplimiento efectivo de dichas leyes. En los países donde existen leyes de protección animal se permiten excepciones motivadas por aspectos económicos o culturales. La existencia de zoos, acuarios y plazas de toros atenta directamente contra el artículo 10. Las corridas de toros son un caso sangrante de violación de numerosos artículos. Y el controvertido asunto de la experimentación con animales atenta gravemente con el artículo 8.

Discriminación

La RAE sólo atribuye la discriminación desde una perspectiva antropocentrista:  trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, de edad, de condición física o mental. El especismo es la discriminación por razón de especie.

Ecologismo

Movimiento que se preocupa por la protección de la naturaleza y en la necesidad de conservar los ecosistemas siempre pensando en el bienestar social. La diferencia entre ecologismo y animalismo es que el ecologismo se preocupa por lo que les ocurre a especies y a ecosistemas en general y siempre en relación al beneficio para el ser humano. El animalismo se preocupa por lo que le ocurre a cada individuo en concreto.

Especismo

De especie e -ismo, por adapt. del ingl. speciesism.

1. m. Discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores.

2. m. Creencia según la cual el ser humano es superior al resto de los animales, y por ello puede utilizarlos en beneficio propio.

El resultado es menor consideración moral o política a los intereses de un individuo por el simple hecho de no pertenecer a una especie determinada. Todas las sociedades humanas son especistas. Esto se refleja en actitudes y prácticas tanto personales como generales. No está penalizado legalmente ni condenado moralmente el hacer sufrir a un perro, no digamos a un toro, a un cerdo o a una oveja. Causar un sufrimiento semejante a un ser humano sí lo está. El humano, en su gran mayoría, no concibe como inmoral el criar animales en condiciones terribles y usarlos para alimentarse, vestirse, experimentar o entretenerse.

Humano

En la actualidad, miembro de la especie Homo Sapiens.

Hace unos 200.000 años aparece Homo Sapiens en África oriental. Un animal más sin importancia como señala YUVAL NOAH HARARI en “Sapiens”.

Existe la falacia de que nuestra especie es única e irrepetible, que estamos aquí porque somos trascendentales, pero hubo humanos, animales muy parecidos a los humanos modernos que aparecieron por primera vez hace unos 3 millones de años.

Durante mucho tiempo, Homo Sapiens prefirió considerarse separado de los animales, un huérfano carente de familia, sin hermanos ni primos y, más importante todavía, sin padres. Pero esto no es así. Nos guste o no, somos miembros de una familia: la de los grandes simios. Nuestros parientes vivos más próximos incluyen a los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. Los chimpancés son los más próximos. Hace exactamente 6 millones de años, una única hembra de simio tuvo dos hijas. Una se convirtió en el ancestro de todos los chimpancés, la otra es nuestra propia abuela.

SAPIENS. DE ANIMALES A DIOSES. UNA BREVE HISTORIA DE LA HUMANIDAD
YUVAL NOAH HARARI

Estamos acostumbrados a pensar en nosotros como la única especie humana que hay, porque durante los últimos 10.000 años nuestra especie ha sido, efectivamente, la única especie humana. Pero el significado real de la palabra humano es «un animal que pertenece al género Homo», y hubo otras muchas especies de este género además de Homo sapiens.

Los humanos evolucionaron por primera vez en África oriental hace casi 3 millones de años, a partir de un género anterior de simios llamado Australopithecus, que significa «simio austral». Hace unos dos millones de años, se desplazaron a través de África y se instalaron en Europa y Asia. Puesto que la supervivencia en los bosques nevados de Europa septentrional requería rasgos diferentes que los necesarios para permanecer vivo en las junglas de Indonesia, las poblaciones humanas evolucionaron en direcciones diferentes. El resultado fueron varias especies distintas:

  • Homo gautengensis  – Hombre de Gauteng (Sudáfrica)
  • Homo rudolfensis – Hombre del Lago Rodolfo (act. Lago Turkana, Kenia/Etiopía)
  • Homo ergaster  – “Hombre trabajador”
  • Homo georgicus  – Hombre de Georgia
  • Homo erectus – “Hombre erguido” que sobrevivió durante dos millones de años, lo que hace de ella la especie humana más duradera de todas.
  • Homo antecessor – “Hombre explorador” – “el que va delante”
  • Homo cepranensis – Hombre de Ceprano, Italia
  • Homo floresiensis – Hombre de Flores (Isla de Flores, Indonesia)
  • Homo soloensis, isla de Java, en Indonesia, vivió «el hombre del valle del Solo»
  • Homo luzonensis – Hombre de Callao (Cueva del Callao, Filipinas)
  • Homo heidelbergensis – Hombre de Heidelberg
  • Homo neanderthalensis – Hombre de Neandertal aparece por evolución en Europa hace 500.000 años.
  • Homo rhodesiensis – Hombre de Rodesia
  • Homo helmei – Hombre de Florisbad (Sudáfrica)
  • Homo tsaichangensis – (Taiwán)
  • Homínido de Denísova – (Rusia)
  • Hombres de la cueva de los ciervos – (China)

“Los miembros de algunas de estas especies eran grandes y otros eran enanos. Algunos eran cazadores temibles y otros apacibles recolectores de plantas. Algunos vivieron solo en una única isla, mientras que muchos vagaban por continentes enteros. Pero todos pertenecían al género HomoTodos eran humanos.“

Omnívoro

Mientras que los herbívoros por su mandíbula, dentadura y sistema digestivo están genéticamente programados para comer hierba y los carnívoros para comer carne; humanos, simios y otras especies son omnívoros; comemos de todo.

Mosterín ha acuñado el término omnívoro oportunista. La cuestión de si conviene comer carne tiene diversos aspectos, como los dietéticos (su relación con la salud), los medioambientales y por supuesto los éticos.

Referente ausente

Carol J. Adams introduce el concepto de “referente ausente” (absent referent). Detrás de cada plato de carne hay una ausencia: la muerte del animal. La función del referente ausente es mantener nuestra “carne” separada de la idea de que ella o él en nuestro plato fueron una vez un individuo que quería vivir. Es mantener lejos la idea de que esa carne era un alguien y no un algo.

Santuario

A pesar de que a día de hoy no se refleja en ninguna de las tres acepciones del DRAE, los santuarios son también lugares donde animales rescatados, generalmente, de vidas terribles, maltratos continuados o muertes inminentes, pueden vivir tranquilamente lo que les resta de vida sin ser expuestos como en un zoo o ser adoptados como en una protectora, refugio o perrera.

El Cambridge Dictionary recoge el término sanctuary, siendo una de sus acepciones: a place where birds or animals can live and be protected, especially from being hunted or dangerous conditions: a wildlife/bird sanctuary

Sintiencia

La RAE considera el sustantivo sintiencia y el adjetivo sintiente términos válidos que se emplean para aludir a la capacidad de sentir de los seres vivos. Originaria del ámbito filosófico, se designa la capacidad de sentir. En los últimos tiempos, este término ha pasado al debate de la sociedad y de los medios relacionado, sobre todo, con la llamada sintiencia animal. Desde este enfoque, los animales no solo reaccionan a los estímulos, sino que tienen la capacidad de experimentar sensaciones, hecho este que los diferencia de las cosas y que, desde el punto de vista de la ética animal, debería otorgarles derechos. Desde una perspectiva aristotélica, la capacidad de sentir dolor no es condición necesaria de relevancia moral, con lo cual se evita el debate de si como seres sintientes han de ser sujetos de derecho. Por otra parte, el dolor ni siquiera es condición suficiente de relevancia moral en opinión de pensadores como Fernando Savater (2009).

Taurino

La RAE define el adjetivo como Perteneciente o relativo al toro o a las corridas de toros. Aficionado a los toros. Estas personas sostienen la idea de que su afición no conlleva maltrato y que los toros viven cuatro años a cuerpo de rey y salen a pelear en una plaza donde pueden conseguir el indulto.  Sus argumentos son tan peregrinos como que en la corrida el toro produce una alta producción de hormonas beneficiosas para su organismo y que el toro es capaz de neutralizar el dolor y el estrés al que está siendo sometido.

Consultar https://avatma.org/  AVATMA  Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal.

Veganismo

El veganismo es una forma de vida, un principio moral, que busca excluir, en la medida de lo posible, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales ya sea por comida, vestido y calzado, ocio, transporte, experimentación, etc.

El veganismo no es una dieta o moda de opción personal, sino una responsabilidad ética.

El término ‘vegan’ fue acuñado en 1944 por Donald Watson, fundador de la Vegan Society de Inglaterra. Concluyó que el veganismo era el resultado lógico de rechazar los productos animales por razones de moralidad y de salud. Sostuvo que los productos lácteos, como la leche y el queso, y los huevos, eran tan crueles y explotadores de la vida animal sintiente como lo era la matanza de animales por su carne: «La indiscutible crueldad asociada a la producción de productos lácteos ha dejado claro que lacto-vegetarianismo no es más que una casa a medio camino entre comer carne y una dieta civilizada verdaderamente humana, y creemos, por lo tanto, que durante nuestra vida en la tierra debemos tratar de evolucionar lo suficiente como para hacer que el «viaje completo.» Watson se opuso a la caza, la pesca, los deportes sangrientos, y al uso de animales en experimentos. También evitó el uso de cuero, lana o seda.

Esta palabra fue añadida al Oxford Dictionary en 1962 que la definió: «vegetariano que no come mantequilla, huevos, queso o leche»

Vegetarianismo

Régimen alimentario que tiene como principio dejar de consumir cualquier tipo de carne y pescado. Es un tipo de dieta cuyos motivos son principalmente nutricionales.  

Zoo

Prisión de animales donde malviven encerrados en jaulas o en espacios exiguos y expuestos al público visitante como parte de un negocio cada vez menos lucrativo. Alejados de sus hábitats naturales los animales apresados se ven privados de ejercer sus funciones vitales, la primera de las cuales consiste en procurarse el alimento. Los zoos son una reliquia del siglo XIX, cada día más difícil de defender, profundamente ligados al colonialismo y al supremacismo de la época.

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Un país, una civilización se puede juzgar por el trato a sus animales

Algunos argumentos de autoridad

“Un país, una civilización se puede juzgar por cómo trata a sus animales”.

Mahatma Gandhi

“Llegará un día en que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre”.

Leonardo da Vinci

“Maltratar a los animales es demostrar cobardía e ignorancia”.

Leon Tolstoi

“Es increíble y vergonzoso que ni predicadores ni moralistas no eleven más su voz contra la bárbara costumbre de asesinar animales y además comérselos”.

Voltaire

“Estoy a favor del derecho de los animales, al igual que del derecho de los humanos. Ese es el camino de un ser humano completo”.

Abraham Lincoln

“No me cabe la menor duda de que es parte del destino de la raza humana, en su progreso, gradual, el dejar de consumir animales, de igual modo que las tribus salvajes dejaron de comerse entre sí cuando entraron en contacto con otras más civilizadas”.

Henry David Thoreau

“La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes”.

Thomas Edison

“Durante mucho tiempo he sido vegetariano por principio. Más de una vez, al discutir el tema, me han desafiado a justificar este principio sobre la base de la salud. Pero sería difícil para mí hacerlo, porque, en verdad, no fue por consideraciones de salud que me hice vegetariano, sino por razones de superioridad moral e intelectual. no hay nada moral en quitar la vida para la gratificación del paladar. Además, rebaja el tono intelectual y da lugar a pasiones violentas y crueles. Estoy convencido de que el progreso de la civilización depende de la eliminación gradual de la carne de la dieta de los hombre.”

Richard Wagner “Arte y Religión”

“Nada es más cierto, que somos lo que comemos; si la carne y la sangre se forman a partir de la comida y la bebida, y si estas nos son dadas desde afuera, entonces se deduce que somos lo que absorbemos en nuestro sistema, y que, por lo tanto, el carácter de nuestra comida es de suma importancia para nosotros”.

Richard Wagner “Obra de arte del futuro”

Arthur Schopenhauer

filósofo alemán (1788-1860)

…véase la atroz perfidia con la que nuestros pueblos cristianos actúan con los animales, cómo los matan, mutilan o atormentan sin finalidad alguna y entre risas, e incluso a aquellos que son su sostén inmediato, sus caballos, cuando se hacen viejos los fatigan al extremo para explotar hasta el final la médula de sus pobres huesos, hasta que sucumben bajo sus latigazos. Verdaderamente, podríamos decir: los hombres son los demonios de la tierra, y los animales, las almas atormentadas.

El mayor beneficio de los ferrocarriles consiste en que han ahorrado a millones de caballos de tiro su miserable existencia.

Arthur Schopenhauer, Parerga y Paralipómena, Vol. II

Esta frase prueba que Schopenhauer considera una perversidad hacer que nazcan seres sólo para sufrir y si esto es así, se determina el fiasco de la civilización, el fracaso de la humanidad.

La conmiseración por los animales va estrechamente unida a la bondad de carácter; se puede afirmar que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona.

El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.

El olvido intencional en el que los moralistas han dejado a los animales es bien conocido, no tienen derechos. Si hablamos de moral, no tener consideración por los animales es una doctrina repugnante, grosera y llena de barbaridades.

Ni el mundo es un artilugio para nuestro uso ni los animales son un producto de fábrica para nuestra utilidad.

Una compasión sin límites por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la buena conducta moral.

Pero El hombre no debe compasión a los animales, sino justicia.

Un siglo después, el maltrato animal ha llegado a la fase industrial, millones de criaturas son torturades y condenadas a sufrimientos inimaginables para beneficio de otros.

HERMANO LOBO

No es cierto lo de que el hombre
es un lobo para el hombre
El hombre para el lobo es hombre,
ira, demencia, duelo y hambre.
 
Lobo desamparado y fúnebre
Bosque naranja de octubre
En el dorado hayedo lúgubre
Esquivo busca a su hembra.
 
Clan que la maldad no vislumbre
Manada que el disparo no quiebre
Camada de auténtica raigambre
Protegida por la luna nueva.
 
No aceche el brazo que destruye
Ni destroce la hirsuta pelambre
No torne vida en pesadumbre
Ni convierta aullido en queja.
 
Espesura crepitante en sombra
Crujiente hojarasca que alumbra
silenciosos pasos de alambre
Siempre atento, siempre alerta.

¡Ay! el cielo se incendia
Que no te lleve la vida
el hombre mortífero, hombre parricida
Vive, no mueras, íntegra esencia.

Por mí, por ti, por todos.

Luisa Claver


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