La pesca deportiva: la invisible y silenciosa agonía


Los peces sienten dolor

Cada año, aproximadamente, miles de millones de animales acuáticos son torturados con anzuelos y redes, asfixiados y ahogados. Golpeados y apaleados hasta la muerte. Desollados vivos, uno de los métodos de tortura más horrorosos o hervidos mientras aún mantienen la plena consciencia.

Estos seres tienen un sistema nervioso altamente desarrollado y capacidades cognitivas avanzadas equivalentes a los mamíferos.

Al ritmo en que los humanos están saqueando los océanos, los expertos vaticinan el fin de la vida en el mar en 2048.

Compassionate Farming Education Initiative (CFEI)
P.O. Box 740911 Boynton Beach, FL 33474, US

…quiero pensar el cielo cuando estaba
sin boquetes y sin apocalipsis
quiero pensarlo cuando era
el complemento diáfano del mar
pensar el mar cuando era limpio
y las aletas de los peces
acariciaban los tobillos…

Mario Benedetti

¿Quién le ha robado a la luna ese trozo que le falta? Se lo han robado los peces para vestirse de plata.

Los peces sienten dolor como cualquier otro animal.

Su sistema nervioso no difiere demasiado del nuestro.

Poseen neurotransmisores, como las endorfinas, que les hace responder ante situaciones de sufrimiento.

Ante una amenaza, los peces reaccionan al igual que el hombre con síntomas que indican estrés: aumento del ritmo cardíaco, respiratorio y de liberación de adrenalina.

Gritos que nadie oye

Según el biólogo marino Michael Fine, la mayoría de los peces vocalizan sonidos en respuesta al miedo cuando son perseguidos, asidos o pinchados.

El zoólogo Wïlliam Tavolga realizó experimentos que demostraban que los peces pueden sentir miedo y dolor.

En el año 2003, científicos de la Universidad de Edimburgo concluyeron que los peces muestran comportamientos asociados al dolor y que se mueven de una manera deliberada para evitarlo.

Las neuronas en los cerebros de los peces mostraron un modelo parecido al de los humanos cuando experimentan dolor.

Por su parte, la conductista animal Temple Grandin afirmó que, aunque los peces carecen de neocórtex, son capaces de tener consciencia ya que «especies distintas pueden usar sistemas y estructuras cerebrales diferentes para tratar las mismas funciones.»

Fishing is legal animal abuse

La pesca no es un deporte, es maltrato

Si quieres ir a pescar, coge primero el anzuelo y clávatelo en el labio superior.

Y, recuerda, no hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti.


Piscifactorías. Infierno acuático

El sufrimiento oculto y silencioso que los peces soportan es inimaginable.

Los peces de piscifactorías viven en unos tanques donde solo pueden nadar en círculos en un agua sucia y turbia de sus propios desechos. 
Una vez que estos peces llegan al peso requerido se les cambia de contenedor sin el agua necesaria para respirar adecuadamente, expuestos al sol directo durante horas, creándoles un sufrimiento terrible y una muerte lenta y agónica. También se les extraen las vísceras mientras están todavía conscientes. 
Salmones y tilapias son víctimas propicias, ya que son animales muy resistentes. Soportan condiciones extremas y se han convertido en la especie más explotada.
Las disposiciones legales para la protección de los peces son inexistentes. Así como en algunos países se avanza a pasos de tortuga en cuanto a la protección y derechos animales, los peces no gozan de ninguna consideración ya que no se suele tener la percepción de que los peces son seres sintientes como los demás animales.
Esta percepción hace que los peces estén más cercanos a las plantas que a los demás animales. El lenguaje usado es muy revelador.  Los peces se cultivan (dentro de laboratorios), se siembran en los estanques y se cosechan una vez que alcanzan el peso adecuado. 

A los demás animales se les cuenta por individuos. Cada segundo, se matan en el mundo 3.000 animales para el consumo humano. Vacas, cabras, pollos, ovejas, corderos, cerdos y caballos. A los peces se les cuenta por “toneladas”. Unos 150 millones de toneladas al año, cantidad muy superior a aves y mamíferos.
Es difícil de entender cómo se puede negar que son animales que sienten miedo y dolor. Cuando les llega su destino fatal, los peces intentan huir. Son conscientes del peligro y temen por sus vidas. El problema es que nuestra relación con estos animales viene marcada por la falta de comprensión y conexión con ellos porque viven en un entorno diferente al nuestro. Eso no significa que sean inferiores o tengan menos derechos que otros animales.

Un estudio llevado a cabo por la Royal Society Open Science descubrió que los salmones criados en estas granjas marinas sufren depresión severa. Los expertos descubrieron que estos animales llegan a tener actitudes suicidas por la falta de estímulos y las condiciones de hacinamiento.
Dejarlos morir de inanición, arrojarlos vivos a la basura y dejarlos morir de asfixia, por terrible que parezca, no va contra ninguna ley , no hay nada que denunciar porque nada de eso se considera un delito.

Para cambiar la realidad de maltrato que viven los animales, dejémosles fuera de nuestro plato.

Piscifactorías y maltrato animal

Los peces piensan, sienten y son brutalmente maltratados. No cabe duda: un pez siente tanto como lo pueda hacer tu perro o tu gato. La pregunta es, y ahora, ¿qué?

¿Sabías que de todos los animales que matan los humanos, los peces son los más significativos en número? ¡En todo el mundo, se capturan hasta 3 billones de peces del mar y se crían hasta 160 mil millones en granjas para el consumo humano!
Los peces son los animales más olvidados y no hay preocupación por su bienestar. Parte del problema es la dificultad de comunicación entre los peces y los humanos. No tienen expresiones faciales que podamos entender o no gritan ni hacen sonidos perceptibles para el oído humano. Sin embargo, los peces son animales sensibles y conscientes, y tienen la capacidad de experimentar placer y dolor.
Aprenden, juegan, cuidan de sus crías, usan herramientas y colaboran entre ellos.
Seaspiracy examines the global fishing industry, challenging notions of sustainable fishing and showing how human actions cause widespread environmental destruction.

Seaspiracy examina la industria pesquera mundial, desafiando las nociones de pesca sostenible y mostrando cómo las acciones humanas causan una destrucción ambiental generalizada.


3 comentarios sobre “La pesca deportiva: la invisible y silenciosa agonía

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  1. Las personas que han sufrido el coronavirus han experimentado lo terrible que es el no poder respirar y la sensación de ahogarse.
    El mismo sufrimiento que causamos a los peces.

  2. …quiero pensar el cielo cuando estaba
    sin boquetes y sin apocalipsis
    quiero pensarlo cuando era
    el complemento diáfano del mar
    pensar el mar cuando era limpio
    y las aletas de los peces
    acariciaban los tobillos…

    Mario Benedetti

  3. El pulpo
    El otro día fui a pasear a orillas del mar. El agua está fría y, por tanto, no me baño, pero me gusta ir por las rocas, pasar por lugares poco profundos observando la fauna. Ya no se ven demasiados peces, pero sí algunos erizos de mar e incluso anémonas. Un espectáculo que, cuando no sopla el viento y no hay olas, permite vislumbrar una deslumbrante transparencia marina.
    ¡Pero lo que no me esperaba es que de repente se me acercase un inmenso pulpo! Sin hacer ruido, y así, la sorpresa fue mayúscula.
    Y aún más curioso fue lo que vino después. En lugar de alejarse, ¡el pulpo se puso a jugar! Se me acercaba estirando sus fantásticos tentáculos como si quisiera saludarme. Finalmente se fue. Evidentemente, no me planteé pescarlo. ¡Se me hace imposible comerme un ser tan sociable!

    El pop
    L’altre dia vaig anar a caminar pel mar. L’aigua està freda i, per tant, no em banyo, però sí que m’agrada anar per les roques, passar per llocs poc profunds tot vorejant i observant la fauna. Ja no és veuen massa peixos, però sí algunes garotes i fins i tot anèmones. Un espectacle que, quan no bufa el vent i no hi ha onades, permet una transparència marina enlluernadora.
    Però el que no m’esperava gens ni mica és que de cop aparegués un immens pop! És clar que no feia gens de soroll. Per tant, la sorpresa de la seva aparició va ser majúscula.
    I encara més curiós va ser el que va venir després. Lluny de marxar del meu costat, el pop volia jugar!, em donava una de les seves fantàstiques potes com si volgués saludar-me. I així va ser. Així ho vaig fer!
    Finalment se’n va anar. Evidentment, no em vaig ni plantejar de pescar-lo.
    Se’m fa impossible pensar de menjar-me mai de la vida un ésser tan sociable!
    Llançà

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